Alerta naranja: los temores del tercer pico en Bogotá

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El aumento de pruebas positivas y solicitudes de ingreso a las UCI llevaron a retomar el pico y cédula, así como la cuarentena general los fines de semana. Los últimos días de abril serán claves, pues se estaría en la parte más dura del nuevo pico.

Tal como hace un año, la ciudad volverá a las cuarentenas estrictas. Esta vez los fines de semana como parte del nuevo plan del Distrito, que incluye el regreso del pico y cédula, para enfrentar la tercera ola de la pandemia, que tendría su etapa más compleja la última semana de abril. La decisión se tomó a partir de las cifras que mantienen en alerta a la ciudad, pues hasta el momento no se ha dado un incremento significativo en los casos en Bogotá, como se ha visto en otras ciudades, pero la tasa de positividad en las pruebas pasó del 7 al 20 % en el último mes, es decir, que una de cada cinco muestras es positiva. A esto se suma la demanda diaria de camas en las unidades de cuidados intensivos (UCI), que subió de 52 solicitudes a 114, la misma cantidad que se reportó en diciembre, en medio del segundo pico.

En este contexto hay diferentes variables que se deben tener en cuenta. La primera es un tema que no toma por sorpresa al Distrito: se trata de la alta afluencia de viajeros en Semana Santa, la cual se tenía prevista desde que finalizó el segundo pico en febrero, cuando la Alcaldía hizo una proyección de lo que pasaría en esta temporada.

De ahí surge la segunda: alrededor de 140.000 vehículos salieron de Bogotá en el festivo y se cree que por lo menos medio millón de personas decidieron viajar, algunas a destinos que desde hace algunos días vienen presentando altas tasas de contagio. Por eso las recomendaciones, tanto del Distrito como del Gobierno Nacional, se han encaminado a reforzar el autocuidado y, en el caso de los viajeros, a optar por un aislamiento voluntario de al menos siete días.

A esto se suman otras variables como la reapertura de la ciudad, pues además del regreso a clase está el comercio y en el caso de Bogotá los pilotos de los bares y establecimientos nocturnos, así como la carrera contrarreloj que se comenzó en febrero para vacunar al personal médico de primera línea y de las personas mayores de 70 años, quienes son más vulnerables al COVID-19. El problema es que esta es un arma de doble filo, porque mientras por un lado se garantiza la inmunización de la población que más demanda camas UCI, por el otro se ha dado una falsa sensación de seguridad que ha provocado nuevas oleadas del virus en otras partes del mundo.

Otra de las nuevas preocupaciones tiene que ver con las personas que se están contagiando, debido a que la tasa de incidencia, que ya no se concentra en los mayores de 70, sino en los menores de 30, es decir, la población que finalmente tiene mayor movilidad. “Ya hay cansancio de la pandemia, del encierro y la gente ya no aguanta más restricciones. El problema ahí es que se requiere mayor investigación epidemiológica y rastreo de los casos asintomáticos, que llegan a contagiar a las personas que están en casa”, indicó Luis Jorge Hernández, experto en salud pública de la Universidad de los Andes.

Al respecto, Claudia Vaca, experta epidemiológica de la Universidad Nacional, asegura que el aumento de las interacciones en Semana Santa podría afectar el número de contagios, pero considera que en este punto no solo se debe pensar en las acciones de los gobiernos, sino en las responsabilidades individuales de la ciudadanía. “Lo que más determina el comportamiento del contagio son las medidas de protección, sobre todo la ventilación en los lugares donde hay más gente. Atribuirle la responsabilidad a la gestión de la pandemia es optimista y un poco ingenuo, sabiendo que medidas como el pico y cédula son poco eficientes, pues no previene que la gente siga teniendo reuniones con más de cinco personas en sus casas”.

El mayor reto de la ciudad es evitar que se presente una situación similar a la que se dio en enero, pues al temor de un colapso hospitalario se le suma que la ciudad no cuenta con más condiciones para instalar nuevas camas UCI, por eso se van a ir habilitando cada semana las UCI que desactivaron luego del segundo pico y se maximizará el número de pruebas y el cerco epidemiológico, pues al fin de cuentas será lo más clave para detener los contagios.

Tras análisis del Gobierno Nacional, el Ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez anunció que a partir de este martes 6 de abril hasta el próximo viernes 9 de abril regirá el pico y cédula, mientras que la cuarentena general aplicará desde el sábado 10 de abril hasta las 4:00 a.m. del lunes 12 de abril, con las excepciones que se establezcan en el decreto.

Sumado a esto se intensificará la estrategia PRASS en la ciudad así como se espera que el martes 13 de abril haya una nueva reunión del comité para evaluar las condiciones de la ciudad y determinar si se continúa con las medidas o se establecen nuevas restricciones.

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