Apuñalan a una mujer en la estación calle 106 de Transmilenio

Una periodista de este diario estuvo en medio de un ataque en Transmilenio. La mujer está fuera de peligro.

El hecho sucedió a las 7:30 p.m., en una de las estaciones de la Autopista Norte. Cristian Garavito

El sábado, a las 7:00 p.m., tomé el servicio ocho en la estación calle 72. Me senté en el vagón de atrás. Como siempre, guardé en la cartera mi celular, me puse los audífonos y me desconecté. En la estación siguiente se montó un habitante de calle. Parecía estar drogado. Hablába sólo. Dos jóvenes que estaban cerca se alejaron sin disimulo.  (Lea: Cada 36 horas es agredido un funcionario de TransMilenio por evitar colados)

Empecé a sentirme intranquila. Otro usuario que estaba a mi lado hablaba por celular y sentía su mirada encima de nosotros. Tal vez era sólo paranoia, pero decidí cambiar de lugar y pasarme al primer vagón, en una silla justo al lado del conductor. Estaba más calmada. Ya habíamos pasado la calle 85. 

Cinco minutos más tarde, la gente que estaba a mi alrededor empezó a salir del bus rápidamente. La persona que estaba a mi lado me pasó por encima. Me quité los audífonos y sólo escuché: “Bájense, que nos van a matar”. Todos gritaban. No entendía nada, pero por impulso corrí.

Cuando salí a la estación me encontré, por lo menos, con 30 personas. Seguían los gritos: “¡Corran!”, “¡Ay Dios mío!”, “Llamen a seguridad”. Una mujer empezó a correr, pero se resbaló por el piso mojado. Luego otra intentó hacer lo mismo, pero también cayó. Seguía sin entender qué sucedía.

A los cinco segundos, una señora salió del bus gritando: “Me chuzaron, me chuzaron”. Se cogía la espalda y lloraba. Mientras eso pasaba, un usuario gritaba: “Corran, que los tipos tienen el chuzo y siguen ahí”. Hombres, niños y adultos mayores se alejaban del lugar, algunos corriendo y otros con más cuidado. En ese momento corrí hasta la entrada de la estación para llamar al hombre de seguridad y pedir una ambulancia a las funcionarias de Transmilenio. La gente sólo preguntaba angustiada qué pasaba.

La mujer apuñaleada llegó hasta la entrada, junto con su novio y otra joven. Pedía que la lleváramos al hospital, pues al lado de la estación se encuentra la clínica Corpas. Le pedimos que esperara la ambulancia, pero decía que podía caminar. Estaba muy asustada y temía desmayarse.

Con Charlie (su novio) y la otra mujer la llevamos hasta el centro asistencial. En el camino contó que el hombre la apuñaló en la parte inferior de la espalda, sin decirle nada. No paraba de llorar. Estaba vestida con una chaqueta azul y un saco de lana. Los dos estaban rasgados. Llegamos, se identificó como Ivonne Ruiz y de inmediato la ingresaron a urgencias. 

En la entrada del hospital, Charlie contó la versión de Ivonne sobre el episodio: cuando el articulado se detuvo en la estación Calle 106, dos hombres ingresaron con un puñal en las manos. Quienes los vieron, gritaron y salieron a correr. Entre ellos, Ivonne. Cuando intentó salir del articulado, uno de ellos le enterró el puñal en la espalda. No le dijo nada. No le robó nada. O no alcanzó. Ivonne no supo quién fue, no recuerda caras. Charlie dijo que eran tipos bien vestidos. 

Sale a la estación y empieza a gritar, pidiendo auxilio. En el lugar no había un solo policía. Los agresores seguían en el bus. Pero después de la algarabía, huyeron por la Autopista Norte y se escabulleron entre los carros.

Ivonne, por fortuna, está fuera de peligro. Tuvo una herida de tres centímetros, que los médicos cerraron con ocho puntos. La examinaron y descartaron que haya tenido comprometido un órgano. A esta hora aún continúa en observación y en pocas horas le darán de alta. Aún sigue muy nerviosa y dice que no quisiera volver a montarse en Transmilenio. La comprendo. Yo tampoco y no resulté herida. Mientras tanto, la Policía sigue en la búsqueda de los delincuentes.