Árboles, enfermos y desprotegidos

El Jardín Botánico cumple un año sin adjudicar la licitación para el manejo silvicultural, que viene atendiendo con contratos directos.

Bogotá tiene 1,2 millones de árboles en espacio público y al menos uno de cada cuatro corre un riesgo alto de caer. Detrás del dato, que hace parte de un informe elaborado por la Personería a mediados de 2013 y que cobra vigencia cada vez que se registra una nueva emergencia, hay una realidad más compleja: la ciudad cumple un año sin contar con una empresa especializada que atienda los árboles en riesgo. El caso más reciente ocurrió el pasado martes, cuando cayó un árbol en la calle 67 con avenida Caracas y causó lesiones a Geraldine Herrera y Carolina Giraldo.

La Secretaría de Ambiente explicó el viernes en un comunicado que el incidente fue un “caso fortuito” y que el árbol no había mostrado signos de riesgo, ya que una raíz podrida no se puede identificar con inspecciones visuales ni con los equipos especializados que tiene Bogotá. Asimismo resaltó que la administración ha intervenido 8.200 árboles, sobrepasando la meta inicial, que espera hacerlo con 3.300 más de forma preventiva y que ha atendido más de 3.000 situaciones de emergencia. Suba, Usaquén, Chapinero y Engativá son las localidades con mayor número de casos.

A pesar de la explicación, lo cierto es que el Distrito no ha podido implementar un programa estable y eficiente para el manejo silvicultural, lo que es evidente al conocer que en los últimos tres años no ha encontrado una empresa idónea que se encargue de esta misión. Entre 2012 y abril del año pasado, las empresas contratadas presentaron retrasos y dificultades en el desarrollo de la actividad. Desde entonces, la ciudad no cuenta con un nuevo contratista que asuma el cuidado de los árboles en riesgo.

Esta ausencia ya era de conocimiento público. El Espectador informó en agosto del año pasado que para ese momento Bogotá llevaba cinco meses sin contratar una empresa especializada en el cuidado de árboles, ya que la licitación para elegir nuevo contratista se había declarado desierta. A pesar de esto y de las nuevas emergencias, apenas hace un mes se abrió una nueva licitación por $1.500 millones que, de cumplirse el cronograma, se adjudicará a finales de mayo.

Esto ha llevado al Jardín Botánico José Celestino Mutis, entidad encargada de seleccionar al contratista, a contratar por meses a personas naturales que se encargan de “desarrollar las actividades de manejo silvicultural del arbolado urbano, generadores de riesgo en el espacio público de Bogotá”. De los casi 1.500 contratos directos adjudicados por el Jardín Botánico desde abril del año pasado a la fecha, que suman $21.000 millones, 58 han sido para labores de silvicultura y suman casi $1.200 millones. Sin embargo, esta cuadrilla de emergencia no cuenta con toda la experiencia ni parece dar abasto.

Los informes relacionados con el inventario de árboles en riesgo muestran un panorama complejo. Según el Plan de Desarrollo, en 2012 el número de árboles en riesgo ascendía a 6.015, y a la fecha, como lo señaló la Secretaría de Ambiente, han sido atendidos casi 8.000 y faltan 3.000. El Jardín Botánico agrega que hay casi 250.000 árboles en mantenimiento preventivo. Sin embargo, estas cifras son lejanas de los datos que manejan otras entidades distritales. Por ejemplo, desde 2008 la Secretaría de Ambiente había autorizado la tala de 40.896 árboles en riesgo, y un informe de la Personería, de junio de 2013, indicó que había “53.594 árboles en grado muy alto de susceptibilidad de caída y 332.550 en grado alto”.

Talar un árbol en Bogotá cuesta casi $400.000, es decir, para cumplir las órdenes que hay desde 2008 se necesitarían mínimo $20.000 millones, sin contar los nuevos casos. Quizás esta sea una razón para el retraso en el mantenimiento, como lo ha señalado la Personería, que también ha reiterado que el Jardín Botánico tiene represada la ejecución de los tratamientos silviculturales desde 2007.

“El 45% de árboles por talar corresponde a conceptos que fueron expedidos entre 2007 y 2010. La Secretaría de Ambiente no cuenta con una política de seguimiento frente a la ejecución de los tratamientos silviculturales”, ha dicho en sus informes. Esta afirmación la respalda de cierta forma el propio Jardín Botánico, que reconoce las dificultades debidas al atraso que viene de anteriores administraciones.

Por ahora, el panorama de riesgo sigue vigente, sobre todo en la primera temporada de lluvias del año, que ha generado estragos en la capital. La situación obligaría al Distrito a fortalecer en el próximo mes la atención para los árboles en riesgo, mientras contrata una nueva empresa especializada, trámite que cumple un año en veremos.

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Los últimos contratistas
 
La compañía DQ Ingeniería firmó con el Jardín Botánico en 2012 un contrato por $1.045 millones, pero incumplió con obras de manejo silvicultural. Así lo estableció Ecoflora, entidad interventora de ese contrato, la cual señaló que, a junio de 2013, “el contratista ha dejado de ejecutar $521 millones, lo que significa que ha dejado de intervenir 1.497 árboles”. Un mes antes de terminar el contrato, el retraso de DQ Ingeniería era de 49,9%, según la interventoría. Lo más preocupante es que DQ no tenía “una cuadrilla para atender emergencias”. Esto llevó, según Ecoflora, a que el “Jardín Botánico no pudiera prestar apoyo en emergencias”. En septiembre de 2013 el Jardín seleccionó a Ecoflora para que realizara el manejo silvicultural.
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