Arranca la apuesta del subsidio al SITP

Unos 800 mil usuarios del Sisbén en la ciudad podrán subirse al sistema por $1.000. En Suba estarán los primeros favorecidos.

Transmilenio estima entregar 740.000 tarjetas con subsidio para sisbenizados durante tres meses. / Óscar Pérez

En dos días la administración de Gustavo Petro verá hecho realidad su programa de subsidios para la población con Sisbén en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Una política polémica y pionera en el país, cuyo principal objetivo es lograr que un mayor número de ciudadanos de los estratos 1 y 2 se suban al sistema.

En los últimos días Transmilenio y la Secretaría de Planeación han estado trabajando en los detalles para entregar este jueves 27 de febrero las primeras 500 tarjetas Tullave del SITP, con las que los beneficiarios tendrán una tarifa de $1.000 en el sistema. Esta primera entrega se hará en la localidad de Suba y paulatinamente la cifra irá aumentando hasta completar en tres meses los cerca de 800 mil ciudadanos que tendrán el incentivo.

Con el subsidio la capital se convertirá en una ciudad pionera en el país al aplicar por primera vez una política social que favorece el acceso de los más necesitados al sistema de transporte. De hecho, expertos como Darío Hidalgo, director de Investigación y Práctica de Embarq, asegura que “no existe ninguna experiencia mundial de este tipo, con subsidio focalizado a los más pobres. Eso es algo valioso”.

Sin embargo, uno de los desafíos de este ambicioso proyecto es el financiero. Solamente en 2014 la ciudad invertirá $138 mil millones en el subsidio, dinero que saldrá de los impuestos de la ciudad, como se lo explicó a este diario el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla.

Para Ricardo Montezuma, director de la Fundación Ciudad Humana, el subsidio focalizado para la población con Sisbén es la medida que Petro debió ejecutar inicialmente, en lugar de decretar una rebaja al pasaje en agosto de 2012. Descuento que en la práctica terminó siendo un subsidio generalizado que favoreció a personas de estratos altos, para quienes no es prioritario y que le costó tener encima los ojos de la Contraloría.

No obstante, opina que no es aconsejable destinar dinero del erario. “Ir sacando de los recursos tradicionales para nuevos subsidios no es razonable. Lo lógico sería haber avanzado en estos dos años en los cobros por congestión, que es lo que realmente debe pagar el subsidio”. Hidalgo coincide en este punto y dice que “mientras la medida no tenga fuente de pago como los cobros, abre huecos fiscales en el Distrito”.

La administración ha argumentado que ningún sistema de transporte en el mundo es autosostenible, así lo han dicho también investigadores como Juan Pablo Bocarejo, de la Universidad de los Andes, quien señaló en este diario que Madrid, Londres o Nueva York ofrecen importantes subsidios a la operación del transporte público. Ahora la expectativa del Distrito con el subsidio también es que los ciudadanos se suban con mayor rapidez al SITP. Así espera reducir el costo de su implementación para la ciudad, que se calcula en $700 mil millones.

Aun así, Bonilla tiene sus dudas respecto a que el sistema pueda ser autosostenible y reconoce que ese déficit previsible tiene que ser cubierto con el futuro cobro por congestión. Dijo también que no está seguro de que se alcance a llevar el proyecto al Concejo este semestre, pero que debe estar listo antes de final de año.

Mientras que los estudios de los cobros por congestión —impopulares políticamente— avanzan a paso lento, la administración tendrá que demostrar si su nueva medida beneficia a los más pobres en su acceso al transporte público —pues hoy gastan el doble de sus ingresos en este rubro frente a los estratos más altos— y aumenta los ingresos del SITP en vez de reducirlos.

  

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@VeronicaTellez

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