Nueva fecha de entrega: 2028

Arrancó el sueño del metro de Bogotá

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Con el acta de inicio del proyecto más importante en la historia de Bogotá se pone fin a las controversias sobre la tipología de la primera línea, pero empieza también un enorme reto por construir el proyecto férreo en los tiempos previstos y en medio de complejidades en cuanto a movilidad e infraestructura.

El proyecto de metro para Bogotá se concretó hace un año. Desde entonces, con una pandemia en marcha y sus complicaciones, se hicieron los trámites para dejar claras las reglas con las empresas que se harán cargo del histórico proyecto, del que se viene hablando hace 77 años. Es decir, por un lado, con el consorcio chino Metro Línea 1 SAS, con el que la administración de Enrique Peñalosa suscribió un contrato por $13,9 billones (más de $20 billones con las troncales de Transmilenio) para la construcción del metro y su operación por 20 años y, por el otro, con el consorcio Supervisor PLMB, que hará la interventoría.

Pero aún hacía falta firmar el documento que daba luz verde de manera formal a las obras. Ese paso se dio ayer, lo que significa que el proyecto ya no tiene reversa y que está todo listo para que arranque la finalización de los diseños de detalle y la construcción del metro, cuyas obras se iniciarán en un sector conocido como El Corzo, en Bosa. En esa localidad, ubicada en el suroccidente de Bogotá, la alcaldesa Claudia López; el gerente de la Empresa Metro de Bogotá, Andrés Escobar Uribe, y el gerente del consorcio Metro Línea 1 SAS, Wu Yu, recorrieron el lugar donde se ubicará el patio-taller del metro.

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La alcaldesa afirmó que un proyecto de esta envergadura solo podía salir adelante con el compromiso de varias administraciones. De lo contrario, como ocurrió en las últimas décadas, podría llegar un alcalde a desbaratar los avances hechos por la anterior. “El metro de Bogotá sale adelante gracias al compromiso de construir sobre lo construido, aun en medio de las diferencias. No es necesario estar de acuerdo en todo para que podamos sacar adelante proyectos indispensables”, dijo López en la firma del acta de inicio de las obras.

Lo mismo aseguró Escobar Uribe, quien al haber sido ratificado por esta administración en la gerencia de la EMB se convierte en el gran artífice del éxito o fracaso de los resultados. Para Escobar, quien calificó el metro como el proyecto “tal vez más grande de la historia de Colombia”, poner en marcha de forma oficial las obras es ejemplo de los resultados, cuando se trabaja por una causa común.

Lo que viene ahora es tratar de cumplir con todos los pasos y las etapas del proyecto, que se espera entregar al público en 2028. Ese fue el primer revés que tuvo esta administración, pues a principios de año tuvo que salir a reconocer que el metro no estaría rodando en 2025, como se dijo en octubre del año pasado, cuando se firmó el contrato con los chinos, sino tres años después.

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La razón de eso es que primero se tienen que realizar los diseños de detalle, que será el paso prioritario de la primera etapa, que finalizará en enero de 2023. Aunque el hecho de que se haya contratado el proyecto sin los diseños completos fue una de las más grandes críticas de los opositores al metro elevado, la EMB se defiende y asegura que estos los debe realizar el consorcio, a partir de especificaciones que hay en los estudios de ingeniería básica avanzada realizados.

Según el Distrito, esto hace responsable al consorcio de cualquier problema que se pueda presentar cuando se implementen los diseños. “Le evitará a la ciudad posibles reclamaciones por esta razón”, dice la gerencia de la EMB. En esta etapa también se completará el traslado de redes de servicios públicos, algo que se empezó a explorar desde el año pasado, así como otro de los pasos que los opositores pidieron tener antes de firmar el contrato: el plan de manejo de tráfico y de desvío del flujo vehicular. Esto, teniendo en cuenta que las vías llamadas a soportar el tráfico de los corredores por donde pasará el metro no tienen una solución, como es el caso de la carrera Séptima.

Luego vendrá la segunda etapa, para la que se estipula una duración de cinco años, en la que se construirán el viaducto y las 16 estaciones, la primera de ellas en la Av. Villavicencio con carrera 94 y la última en la Av. Caracas, entre calles 72 y 74. Aquí estará el mayor reto del proyecto, pues a estas alturas se esperan tener ya construidas y en marcha las troncales alimentadoras del metro (Av. 68 y Av. Ciudad de Cali), además del Corredor Verde de la Séptima, que apenas empieza a diseñarse, con la participación de la comunidad.

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Esa segunda etapa contempla otras grandes obras como un puente en la Av. 68 y un deprimido peatonal en la calle 13, además de otras intervenciones de espacio público y mobiliario urbano. Para ir avanzando hacia la puesta en marcha del metro, hacia 2027 empezará a instalarse el suministro de todos los sistemas electrónicos y tecnológicos para la operación de los trenes y el centro de control operacional.

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Si todo se cumple, la tercera etapa será la que varias generaciones de capitalinos han soñado: los trenes del metro comenzarán a rodar en 2027, primero en una fase de ensayos y en 2028 abierta a los usuarios de su primera línea.

¿Quiénes construirán el metro?

La licitación la ganó Metro Línea 1 SAS, un consorcio integrado por dos empresas chinas: China Harbour Engineering Company Limited, con 85 % de participación, y Xi’An Metro Company Limited, con el 15 %. Las firmas acreditaron su experiencia en la construcción de metros como el de Wuhan, Tianjin, Hong Kong, Singapur, Kuala Lumpur, Canberra y Sydney. En cuanto a la EMB, es una empresa pública cuyos accionistas son la Secretaría de Hacienda (92 %), Transmilenio (2%), y el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), la Empresa de Renovación Urbana (ERU) y el Instituto de Turismo, cada una con 2 %.

¿Quiénes se encarga de la interventoría?

La interventoría está a cargo del consorcio Supervisor PLMB, que está por empresas de Italia, México, España y Colombia. Las dos que tienen más participación son la mexicana Ayesa México de C.V. y la italiana Italferr SpA, cada una con un 25 %. Las otras empresas que lo conforman son la colombiana MAB Ingeniería de Valor S.A.(20%), Ayesa Ingeniería y Arquitectura SAU, sucursal Colombia (15%), y la italiana de ingeniería MM SpA. (15%).

La selección de la firma interventora tuvo varias complicaciones y aplazamientos debido a la pandemia y por eso no se pudo firmar antes el acta de inicio de las obras. Hasta agosto se adjudicó el contrato de interventoría al consorcio Supervisor PLMB, que acreditó experiencia en proceso de líneas de metro en Ciudad de Panamá, Quito, Lima, México D.F., Sevilla, Barcelona, Málaga y Granada, además de ferrocarriles de alta velocidad en Italia, Arabia Saudita, Rumania, Grecia e India.

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