¿Qué le espera a Bogotá en el Gobierno Santos?

Su afán de sumar aliados y la búsqueda para el Partido de la U de la Alcaldía de Bogotá, probablemente condicionen las políticas del gobierno Santos hacia la ciudad.

Santos, ante el reto que significa reemplazar a un caudillo carismático como Uribe, está obsesionado con asegurar el máximo de respaldo para su gobierno. Y salvo en las grandes crisis, los gobiernos que buscan el mayor número de apoyos corren el riesgo de sumergirse en un pantano de acuerdos y concesiones que impiden la realización de grandes reformas. Acorde con su estilo, es posible que Santos busque acercamientos con el gobierno bogotano para sacar adelante algunas propuestas, con el fin de mantener a los electores capitalinos en sintonía con su gobierno, con miras tanto a las elecciones de 2011, como teniendo en mente la reelección en 2014.

El asunto del metro será el primero que obligue a los dos gobiernos a intentar sincronizarse en una posición conjunta. Es claro que a la mayoría de los bogotanos, salvo algunos técnicos y políticos, les gustaría tener metro en la ciudad. También parece que se está creando un estado de opinión en el que los ciudadanos entienden que un metro no se debe construir a cualquier costo. Conjugar entonces la decisión política de construir el metro con la decisión técnica de hacerlo bien, sin corrupción y sin dejar a Bogotá en rines, será una de las difíciles tareas del nuevo presidente. Más aún si el Alcalde está dispuesto a todo, con tal de dejar firmado el megacontrato del metro. Pero como ya lo evidenció Uribe, un gobierno nacional con posibilidad de reelegirse no corre el riesgo de darle un no rotundo a la esperanza del metro. ¿Primarán los intereses políticos por sobre los intereses de la ciudad? Ojalá no vayamos a quedar con un metro mal diseñado y mal financiado.

Un segundo asunto de relevancia tiene que ver con el tema de la seguridad ciudadana. El crecimiento de la criminalidad en las ciudades es uno de los desafíos del nuevo presidente. Todos sabemos que en Bogotá la administración continúa escondiéndose, cual avestruz, frente al crecimiento de la inseguridad. Mientras crecen delitos como los atracos callejeros, la Alcaldía dice que eso es un invento de la prensa y de la oposición. La realidad es bien distinta. El consumo de drogas, el narcotráfico urbano que lo alimenta y las ‘ollas’ en los barrios son crecientes y graves fenómenos en nuestras calles. No son pocos los desmovilizados que encuentran en el crimen urbano una tenebrosa forma de reinventarse. Ante la pasividad de las autoridades, algunas pandillas juveniles se entrenan en el raponeo y los pequeños asaltos, y luego se convierten en el terror de barrios enteros. Estamos en mora de tener una eficaz política nacional para la convivencia y la seguridad urbanas, y Bogotá puede ser un laboratorio decisivo para la administración Santos.

Un tercer desafío tiene que ver con las elecciones a la Alcaldía en octubre de 2011. El Partido de la U será un competidor importante y vale la pena preguntarse si Santos incurrirá o no en el mismo error de Uribe, quien en dos ocasiones pretendió decirles a los bogotanos quién era el mejor candidato y en las dos fue derrotado. Por una suerte de ley de la compensación, en América Latina casi todas las capitales están en manos de la oposición, Buenos Aires, São Paulo, Caracas, Ciudad de México, etc. En los últimos años el alcalde Moreno ha contado con el respaldo del Partido de la U en el Concejo. Nos encontramos entonces ante una situación extraña, a pesar de que el Polo y la U son, supuestamente, el agua y el aceite, se puede constatar, a partir de los hechos, que la U es corresponsable de los problemas de Bogotá, por su apoyo político a Moreno y su silencio cómplice frente a los escándalos de corrupción en el Distrito. ¿Podrá Santos convencer a los bogotanos que un partido que ha apoyado y se ha beneficiado del gobierno de Moreno es capaz de enfrentar la corrupción en Bogotá?

 * Historiador, experto en asuntos urbanos y ex concejal de Bogotá.