Enfrentando el matoneo

Los jóvenes de 300 instituciones hacen parte del programa de conciliación escolar Hermes.

Laura Salas, una  de las conciliadoras de la ciudad  en la Exposición ‘Disfunción intrafamiliar y Bullying’, que realizó ayer la Cámara de Comercio de Bogotá.   / Óscar Pérez
Laura Salas, una de las conciliadoras de la ciudad en la Exposición ‘Disfunción intrafamiliar y Bullying’, que realizó ayer la Cámara de Comercio de Bogotá. / Óscar Pérez

La primera vez que Natalia Rodríguez fue testigo de una agresión producto del matoneo en su salón de clases, tenía 9 años. Recuerda que uno de sus compañeros siempre se burlaba de otro, lo ridiculizaba con otros grupos y lo llamaba ‘gafufo’. Un día el niño víctima de las bromas por su apodo se levantó del puesto con un lápiz en una mano y se lo enterró en la cabeza al otro.

Hoy Natalia tiene 14 años y cursa grado 9°. Está convencida de que los grandes conflictos que se viven dentro de las aulas comienzan con burlas y chistes como los que soportó su compañero hace algunos años. Ahora ayuda a enfrentar el matoneo en su colegio y participa en el programa de conciliación escolar Hermes, de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).

“Hermes es el Dios conciliador”, dice Natalia mientras explica la razón de ser de esta estrategia social que nació hace 12 años en la CCB. Asegura que, como en todo comienzo, al principio fue difícil que ella y sus compañeros comprendieran la importancia de unirse a un proyecto para solucionar conflictos escolares y prevenir el matoneo. Sólo se burlaban de la profesora y de la encargada del programa, “pero luego ella se ganó nuestra confianza y conformamos la Mesa de Conciliación en julio del año pasado”.

La mesa funciona por medio de un grupo de conciliadores que son los mismos estudiantes, quienes registran los conflictos de sus cursos con ayuda de las directivas y cada mes invitan a los involucrados a sentarse a buscar una solución. “Los que más participan son los estudiantes de grados sexto y séptimo, que llegan por casos de chismes o peleas por novios”, cuenta Natalia.

Según cifras de la Cámara de Comercio, el programa de conciliación escolar Hermes hoy cubre 300 colegios de la capital, que representan el 67% del total de instituciones educativas, y ha sensibilizado a cerca de 3’000.000 de personas de la comunidad educativa. También ha logrado resolver 45.000 casos que se hubieran podido convertir en matoneo.

Los casos más frecuentes de conflictos son aquellos que ocurren entre niños de 12 y 13 años. La directora del programa Hermes, Patricia Rico, asegura que uno de los motivos es el cambio de primaria a bachillerato, porque se presentan cambios fuertes para los niños, como rivalidades entre grupos, diferencias por la influencia de la moda y la autoridad, en medio de su desarrollo psicosocial.

Para Rico, los alumnos son quienes pueden prevenir el matoneo ayudando a sus compañeros a dialogar sobre sus problemas, porque muchas veces hay situaciones que por miedo no se cuentan a los adultos. Precisamente, organizaciones como la Asociación Colombiana de Psiquiatría han señalado que el matoneo debe enfrentarse con políticas de fomento de la convivencia promovidas por los mismos estudiantes y familiares.

En Colombia avanza un proyecto de ley que pretende disminuir acosos y maltratos entre estudiantes incentivando la prevención, la detección temprana y las denuncias dentro los colegios y en esta semana pasó a sanción presidencial. Iniciativas similares ya han surgido en Estados Unidos, México y Chile.

Estas alternativas son la respuesta ante un fenómeno cada vez más común que deja incluso lesiones físicas y víctimas mortales, como en el caso de una niña mexicana que decidió suicidarse luego del bullying que vivía en su colegio.

Leidy Salas, también de 14 años, igualmente participa en el programa Hermes. Asegura que su labor en su colegio, ubicado en el sur de la ciudad, ha sido fundamental para mejorar el ambiente social, pero que a veces hay situaciones que traspasan el espacio escolar y llegan hasta las familias.

“Desde hace meses una niña del colegio se ha burlado de una de sus compañeras, hasta que un día, por la presión del grupo que le decía que era la boba, ella decidió no aguantarse más y empezó a insultarla por Facebook. Después se encontraron en la calle, se pegaron y una fue aruñada. Luego los papás, que no pudieron conciliar en el colegio, se encontraron en su barrio y uno de ellos le dio una puñalada al otro y ahora las familias se odian”.

Son casos en los que los involucrados no aceptan conciliar y los conciliadores de Hermes no pueden hacer mucho más por colaborar. Sin embargo, los encargados del programa también involucran a los padres y realizan charlas con ellos y los profesores para que también comprendan la importancia de construir estrategias pacíficas.

El proyecto del nuevo Código de Policía impondría multas hasta por $8’000.000 a las familias de niños y jóvenes que practiquen matoneo, una medida que ha sido rechazada por gremios médicos por considerar que no causa un efecto real en la solución del problema.

[email protected]

@VeronicaTellez