En la ciudad ahora se vive mejor según informe de las Naciones Unidas

El informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PUND) asegura que durante la administración del alcalde Garzón los bogotanos mejoraron su calidad de vida.

El estudio realizado por las Naciones Unidas destacó el hecho de que Garzón hubiese concentrado la inversión durante su mandato en el Eje Social, gracias a su programa ‘Bogotá Sin Indeferencia', sin descuidar los demás temas de la ciudad, motivo por el cual la ciudad mejoró en ‘casi todos' los indicadores.

Según las estimaciones para el período 2003-2006[1], el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Bogotá aumentó de 0.813 a 0.830 y se mantuvo por encima del de Colombia (0.766 y 0.790, respectivamente).

La esperanza de vida subió de 73,23 a 74,46 años, por encima de la nacional (72,17 y 72,99 años). Quiere decir que en Bogotá se vive más y se tiene mejor salud que en el resto del país.

El informe señala que gracias a la política social de Garzón, la línea de pobreza de Bogotá se encuentra actualmente en la meta fijada para el 2.015. Según el estudio, este ítem pasó de 38,3% a 23,8%, comparada con 2002.

De igual manera, Bogotá ya superó las metas de la pobreza extrema al pasar de 9.8 por ciento a 3.4 por ciento, cuando el objetivo mundial es de 8.8 por ciento.

La alimentación también se destacó en los menores de cinco años, toda vez que los menores de cinco años con bajo peso están por debajo del uno por ciento, cuando la meta en el mundo es de tres por ciento.


Mejoró la calidad de vida en 5 localidades

En referencia al Índice de Condiciones de vida (ICV), Bogotá está por encima de ciudades como Barranquilla, Medellín, Pereira, Montería, Bucaramanga, Cali, Cúcuta, Pasto, Cartagena, Manizales, Villavicencio e Ibagué, gracias a pasar de 89.21 a 90.10, puntaje que ayudó a que Colombia sea el único país en estar por encima de los 90 puntos.

Cinco de las seis localidades declaradas en Emergencia Social mejoraron su ICV (Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, San Cristóbal, Usme). Unícamente Suba desmejoró al pasar de 91,57 a 91,37.


Buen manejo en las finanzas

Un hecho relevante es que hubo recursos para financiar el Eje Social; la tasa de ahorro llegó en 2005 al nivel histórico de 68% y los gastos distritales en salud y educación ganaron importancia frente a las transferencias de la Nación.

Las calificadoras de riesgo han reconocido que el Distrito ha tenido un manejo excelente de la deuda y por eso ésta no se ha convertido en un freno al desarrollo. En 2007, la relación entre el saldo de la deuda y los ingresos corrientes fue de 48,7%, muy debajo de 80% que es el porcentaje establecido en Colombia para determinar que una deuda local no es sostenible. Bogotá sigue teniendo un margen amplio de endeudamiento.

Hechos destacados en el informe entre 2004-2007:

Se crearon 124.815 cupos de apoyo alimentario con un avance de 86,4% sobre los 144.487 programados hasta junio de 2008.

Diariamente en el Distrito se entregan 627.332 apoyos nutricionales.

? En el cuatrienio se dieron suplementos con micronutrientes a 570.673 niños y niñas y se formó en nutrición y salud a 200 mil personas.

En los 308 comedores comunitarios, la prevalencia clásica de enflaquecimiento (relación peso/talla) mostró avances en tres mediciones antropométricas. En menores de cuatro años pasó de 8,8% a 6,4%. En menores de cinco, matriculados en jardines infantiles del Distrito que cubrieron el 70% de sus requerimientos nutricionales, la prevalencia clásica bajó a 2,5%.

El índice de desnutrición de la población beneficiaria de Bogotá sin hambre se redujo 33,5%.


Bogotá está bastante cerca de alcanzar la meta de menos de 17 defunciones de niños y niñas menores de cinco años por cada mil nacidos, al disminuir de 18, a 17,3 entre 2004-2005.

El resultado más contundente es la mortalidad en menores de un año: desde 2006, Bogotá alcanzó la meta de menos de 14 defunciones y continúo avanzando: el pasado 30 de septiembre era de 13,5. Así se está acercando a la exigente meta que autofijó el Distrito de 12 muertes por mil nacidos vivos.


La meta del Plan de Desarrollo de reducir las muertes maternas a menos de 55 por 100 mil nacidos vivos, se alcanzó en junio de 2006 (52,9), pero frente a los ODM la tasa debe reducirse en 11 puntos más en los próximos ocho años.

Felizmente en Bogotá el 77 por ciento de mujeres gestantes va más de cuatro veces al médicos (la meta del milenio es 90% y la cobertura en atención institucional al parto se ha mantenido por encima del 99% desde 2002 (la meta del milenio es 95%)


Alarmas que deben permanecer encendidas.

Hay fragilidad en las coberturas de vacunación para menores de cinco años están por debajo de 95 %.

Queda pendiente un esfuerzo especial en triple viral -antisarampión, antirrubéola y antiparotiditis-(81,1) antipolio (79,4) antituberculosis (88,6), difteria, tétanos y tos ferina (79,3), haemophilus influenzae (79,5) y hepatitis B que apenas araña el 79,4% por ciento[2].

La tasa de partos por cesáreas en Bogotá es alarmante. En 2006 hubo 38.786 de un total de 113.469 partos, lo que equivale al 34%. Según la OMS la tasa no debería superar el 10%.

La mortalidad infantil (menor de un año) fue en 2006 de 13,5 por mil nacidos vivos. La meta es de 12 por mil nacidos vivos.

Los partos de adolescentes entre 15-19 años que en 2003 fueron 20.136 aumentaron el año pasado a 20.228.

El cáncer de cuello uterino sigue matando en promedio a 250 mujeres por año en Bogotá. En relación con el Objetivo del Milenio (5,5 por cien mil), la ciudad tiene una deuda pendiente: mueren 16,3 por cada 100 mil. La meta distrital de cobertura de citologías de 50% llegó en 2006 a tan solo 33%.


Hábitat y Medio Ambiente

Es uno de los temas que la entrante Administración Distrital debe tener más en cuenta, porque si bien es cierto que la calidad del agua mejoró, la del aire empeoró.

Una de las tareas urgentes para el alcalde Samuel Moreno es hacer seguimiento estricto a los compromisos suscritos con el Gobierno Nacional para el mejoramiento de la calidad del Diesel para Bogotá y la Agenda de calidad del aire Bogotá-Región acordada entre Ministerio de Ambiente, la CAR, las Secretarías Distritales de Ambiente y Salud y el IDEAM.

Con un pequeño empujón final Bogotá puede alcanzar la cobertura plena de acueducto y alcantarillado, pero deberá redoblar esfuerzos para consolidar el reasentamiento de hogares en alto riesgo, avanzar en la construcción de nuevas viviendas y amentar los predios reconocidos legalmente y los subsidios. Quedan tareas pendientes en materia de titulación, nuevas hectáreas urbanizadas y viviendas mejoradas.

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