Humedal La Vaca recupera su espejo de agua

Después de diez años de deterioro, el Distrito adopta un plan para este importante humedal, ubicado entre Corabastos y Castilla, que además aleja los nidos de drogadicción y violencia que se habían generado en sus alrededores.

En el humedal de La Vaca, en la localidad de Kennedy, vivía un hombre con 20 cerdos flacos, unas cuantas vacas desnutridas, algunos perros y unos patos mugrosos y desplumados. Los vecinos de los barrios Patio Bonito y El Amparo, y de la plaza de Corabastos, que rodean el humedal, se acostumbraron a verlo allí, en medio de basura, drogadictos, violadores y otros desplazados que encontraron en esta reserva ambiental, sucia y contaminada, una vivienda.

Así lució desde 1950 el humedal de La Vaca. Desde hace dos años, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá inició la primera fase de recuperación de este sistema hídrico, en donde se invirtieron cerca de tres mil millones de pesos. Hoy, los diez mil habitantes de las UPZ de Corabastos y Castilla tienen como vecina una reserva ambiental que pasó de ser basurero a una de las lagunas más bellas del sector.

Según la Empresa de Acueducto, el proceso de recuperación se inició con la reubicación de las 150 familias que por casi una década se habían apoderado del lugar. Después, comenzó la remoción de escombros y sedimentos y se realizaron diferentes obras de alcantarillado para evacuar las aguas negras que, debido a las construcciones ilegales en el predio, habían llegado al humedal.

Gracias a estos esfuerzos, desde hace algún tiempo los habitantes de la localidad de Kennedy volvieron a escuchar el canto de las aves y a apropiarse de este espacio. Algunas mujeres de la comunidad se han puesto en la tarea de cultivar especies propias de los humedales, como los sauces y los arbustos frutales, con el fin de evitar que lleguen nuevos invasores.

En este momento la ciudad cuenta con 800 hectáreas de humedales, esto equivale al 1% de lo que existía cuando se fundó Bogotá y la ciudad completa era un solo humedal. Debido a esta preocupante situación, desde hace cinco años se creó la Política Pública de Humedales del Distrito, que busca recuperar y mantener los ecosistemas que aún existen. A través de este proyecto ya se han recuperado los humedales de Tibanica (entre Bosa y Soacha), Jaboque (Engativá), Juan Amarillo (entre Suba y Engativá) y el de La Conejera, al norte de Bogotá.

La presencia de estos espacios en la ciudad es importante, explica el ecólogo Jairo Gómez, porque "atraen diferentes especies animales y además almacenan el exceso de agua previniendo las inundaciones".

En Kennedy ya se dio la primera transformación del paisaje con la recuperación de La Vaca. "Faltan otros dos por recuperar en Kennedy: el de Techo y el del Burro. En el primero hay muchos problemas de drogadicción y en el segundo se están extinguiendo muchas especies de aves por la contaminación", aseguró Clemencia Ávila Nicholls, edil de la localidad.

Por ahora, los niños de la escuela de Corabastos ya no tendrán que desviar su camino, lejos del humedal, para evitar que les roben los libros y el morral. Ya los vecinos se están imaginando este nuevo espacio, cuando las obras terminen y la maquinaria ya no esté. Se imaginan un parque con flores, árboles y pájaros, muchos pájaros sobrevolando la laguna. Y como decía Raskolnikov, el protagonista de Crimen y Castigo, "aire, mucho aire".

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