Policía admite que amenaza terrorista en Bogotá está latente

<p>Sólo han pasado 15 días de abril y ya las autoridades han realizado tres decomisos de explosivos cuya activación podría causar una tragedia en Bogotá. El comandante de la Policía Metropolitana, general Rodolfo Palomino, pide mantener las alarmas encendidas.</p>

La capital de la República no dejará de ser el epicentro de amenazas terroristas por parte de los grupos armados y ello lo prueban los tres diferentes decomisos de explosivos que han logrado las autoridades en los últimos 15 días.

La fuente para el hallazgo del material explosivo ha sido la misma: la ciudadanía. Desde la línea 123 hasta informaciones a inteligencia militar han servido para que el CTI de la Fiscalía, la Policía y la Dijin se hayan incautado 98 cilindros de pentolita, en Kennedy; tres kilos del mismo explosivo en Bosa, y 285 tubos de R-2 en San Cristóbal Sur.

En entrevista con Elespectador.com, el comandante de la Policía Metropolitana, general Rodolfo Palomino, explicó que no obstante la situación de orden público en Bogotá esté controlada, se debe reconocer que siempre la amenaza terrorista está latente.

"Así como la capital está preparada para un sismo, también lo tiene que estar para una emergencia de este tipo", dijo.

El Comandante de la Metropolitana explicó que las autoridades están unidas para controlar las distintas posibilidades y escenarios donde en cualquier momento pueden actuar los terroristas, como los sitios públicos o edificios estatales, entre otros.

Para el general Palomino, ha sido muy importante la colaboración de las personas en las operaciones que han permitido decomisar los explosivos y por ello recordó que se mantiene vigente y permanente el ofrecimiento de las recompensa por 20 millones de pesos a quien suministre información importante para frustrar ese tipo de delitos. "En todo este proceso lo más importante es la colaboración de las personas", agregó el Comandante.

Otra de las hipótesis que manejan las autoridades es que Bogotá se convirtió en epicentro de distribución de explosivos para distintos frentes de las Farc, el Eln, los paramilitares y las ‘Aguilas Negras' de Norte de Santander. Desde aquí se están armando todos los grupos armados que operan en el país.

Prueba de ello es la captura de Óscar Segundo Suarez, alias "Polla Ronca", quien fue identificado por las autoridades como colaborador de los frentes 53, 57 de las Farc y 46 del Eln.

Una fuente de inteligencia dijo a Elespectador.com que se han detectado organizaciones importantes del tráfico de armas que están realizando sus negociaciones en la capital, aunque no siempre el armamento o los explosivos se entreguen en la ciudad.

La razón para el traslado de estas organizaciones es el cambio que han tenido los grupos armados en su organización. Por ejemplo con las ‘Aguilas Negras' no hay cabezas visibles que negocien las armas y a pesar de tener un mando unificado, su armamento llega desde diferentes orígenes.

En el caso de las Farc, la falta de comunicación y, ante todo, la captura de Viktor Bout, un traficante de armas ruso que le entregaba armas al grupo subversivo y que se logró aparentemente por información contenida en uno de los computadores de Raúl Reyes, tiene congeladas las negociaciones de armas y explosivos.

Por esto es que se dice que las autoridades de inteligencia aseguran que las siete barras de pentolita halladas en Bosa no tenían un destinatario específico. Los traficantes están ofreciendo la mercancía que ya tienen al mejor postor.

Los decomisos

Abril 1: Se decomisaron en la localidad de Kennedy 98 cilindros de pentolita, al parecer, de fabricación militar ecuatoriana.

Abril 11: En la localidad de Bosa se encontraron tres kilos de pentolita en una vivienda. Al parecer, se buscaba un buen postor para la mercancía.

Abril 13: En un lote baldío de la localidad San Cristóbal Sur fueron desenterrados en el barrio Altos de Vitelba, 285 tubos de PVC cargados con R-2. Según información de la PM13, este material era al parecer propiedad del frente Urbano Antonio Nariño de las Farc, y podía ser utilizado para fabricar granadas de mortero, explosivos de mano o minas antipersona.

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