Vivienda en los municipios vecinos: ¿un peligro o una oportunidad?

Los concejales del Polo Democrático han formulado serios reparos a las propuestas de vivienda del Alcalde Samuel Moreno, particularmente a la construcción de vivienda de interés social en municipios vecinos.

Según los cabildantes, los acuerdos entre el Distrito, la Nación y la Gobernación de Cundinamarca para construir conjuntamente proyectos de vivienda en Soacha, Mosquera, Funza, Girardot y Facatativa, responden a un modelo expansivo y depredador de la sabana, propicia guettos de pobres y Bogotá terminará pagando la extensión de redes sin retribución alguna.

Para ellos, estos proyectos promueven la especulación con el suelo, muestran la intromisión permanente del gobierno nacional en el manejo de los territorios del Distrito y es una de las razones por las cuales el anterior Alcalde Garzón no cumplió sus metas de vivienda fue por su aceptación pasiva de las políticas nacionales sobre subsidios de vivienda.

Sí la propuesta de la Administración es tan inconveniente, ¿por qué el Polo Democrático la aprobó en el Plan de Desarrollo? La aprobación del Plan de Desarrollo en el Concejo fue lánguida y por consenso y durante su estudio no se conocieron de discusiones o debates promovidas por el Polo Democrático sobre esta materia.

No parece muy oportuno descalificar una iniciativa, por lo menos innovadora frente a la mala gestión del Alcalde Garzón, esa sí desastrosa en materia de vivienda, como lo demuestran las pobres cifras de Metrovivienda, la Caja de la Vivienda Popular o el Proyecto de Usme, tan pretencioso en la teoría como ineficiente en sus resultados.

La idea de formular macroproyectos a escala regional es, por lo que se entiende, una opción más de un abanico de alternativas que ofrece la administración y que incluyen además, acciones de renovación urbana, bancos de vivienda usada, reasentamiento de población, asignación de subsidios y desarrollo prioritario de lotes de engorde, estrategias que en conjunto apuntarían a una intervención más integral del problema del hábitat y la vivienda.

Según los argumentos de los concejales, pareciera que Bogotá debe resolver sus problemas en forma independiente de la región y la nación, que la asociación con los municipios, departamento y ministerios es una intromisión indebida y que la ciudad puede y debe manejar sus asuntos hacía el interior, una visión excluyente respecto a sus vecinos y eventuales socios estratégicos.

Esta posición es contraria a los principios de integración de la ciudad en un sistema de ciudades en red y con visión regional, donde temas estructurales como el hábitat, el Río Bogotá, el Metro ó el Aeropuerto deben ser tramitados en forma solidaria, cooperativa y equilibrada entre varias instancias territoriales.

Los argumentos planteados por la bancada del Polo Democrático pretenden invalidar un proyecto que todavía está en proceso de estructuración y que tiene riesgos que pueden ser cubiertos con adecuadas políticas y estrategias de gestión y control.

La producción de vivienda en un modelo de planeación regional no necesariamente significa expandir la ciudad, ocupar suelo rural, especulación con el suelo o producir vivienda indigna. Desarrollar proyectos de vivienda en forma asociada con municipios cuyo suelo actualmente está dedicado a proyectos con baja urbanización, con altos flujos de desplazamiento hacía la ciudad y con costos del suelo menores a los existentes en la capital permitiría un modelo de región más equilibrado y desconcentrado donde por ejemplo, muchos pobladores serían retenidos en municipios pequeños y donde Bogotá puede ser más solidaria y responsable con la región. Este modelo no contradice sino que complementa el modelo de ciudad compacta y densa que proponen el Plan de Ordenamiento Territorial y el Plan Nacional de Desarrollo.

Proyectos de vivienda con urbanización completa y proximidad a centros de empleo regional como la zona industrial de Soacha, Cultivos de Flores o el desarrollo de logística que traería el Aeropuerto del Dorado permitiría por el contrario, disminuir los desplazamientos entre los lugares de empleo o residencia. ¿O es que Bosa, la zona Norte, Ciudad Bolívar o Usme, tienen los centros de empleo próximos a sus barrios?.

Estos macroproyectos son posiblemente la forma más viable para montar una plataforma de gestión donde la nación, el departamento, los municipios, constructores y organizaciones sociales y el Distrito junten esfuerzos y recursos: la nación subsidios, los municipios suelo, el Distrito infraestructura, posibilidades que ciertamente tienen riesgos en la medida en que el Distrito no asuma liderazgos adecuados en la estructuración de los proyectos, en la aplicación de instrumentos para capturar plusvalías y distribuir las cargas, en la definición de políticas de uso racional del suelo urbanizable, en la localización de centralidades regionales de empleo y servicios, en la asunción de compromisos serios para controlar la suburbanización y recuperación del recurso hídrico, en el control de la asignación de subsidios y la definición de estándares mínimos de calidad y habitabilidad de las viviendas.

Ojalá para el Polo Democrático, la visión de la ciudad no sea de una ciudad aislada de su entorno, egoísta con sus vecinos, pegada a modelos de gestión fracasados y temerosa de armar operaciones urbanas novedosas y sostenibles.

 

últimas noticias