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hace 13 horas
Teoría del caso de la Fiscalía

Asesinato del dueño de Surtifruver, un crimen planeado por ambición

Berta Cecilia Rueda Bossa, la exesposa del comerciante Alonso Orjuela, sería la posible determinadora del homicidio. Fue delatada ante el ente acusador por su examante.

Jhonny Alonso Orjuela Pardo fue asesinado, en el norte de Bogotá, el 20 de octubre del año pasado. Archivo El Espectador

La historia detrás del asesinato del comerciante Jhonny Alonso Orjuela Pardo, socio mayoritario de la cadena Surtifruver de la Sabana, resultó ser una novela. Al exitoso empresario lo mataron el 20 de octubre del año pasado y lo que en principio parecía un fatal caso de extorsión terminó siendo una historia de ambición en la que los principales sospechosos son la exesposa de la víctima y su amante. Ellos, por su parte, se declararon inocentes.

Al menos así lo cree la Fiscalía, que el pasado lunes capturó a Berta Cecilia Rueda Bossa, de 50 años y excompañera sentimental de Orjuela, y quien supuestamente instigó el crimen. La detención se materializó en Chía (Cundinamarca), al frente de un jardín infantil, cuando fue a recoger a su nieta.

El ente acusador tenía a la mujer en la mira desde que la delató su amante, Mauricio Parra Rodríguez, otro de los investigados y quien está privado de la libertad en la cárcel Modelo. “¿Cuál fue la participación de Rueda Bossa? Acordar con Parra la muerte de Alonso, para quedarse con su dinero”, indicó el fiscal del caso ayer en la audiencia en la que le imputó cargos por homicidio agravado y porte ilegal de armas.

En la diligencia, la Fiscalía recordó que los hechos por los que investiga a la mujer ocurrieron a las 7:00 p.m. del 20 de octubre de 2016. Esa noche, Orjuela acudió a una cita en la autopista Norte con calle 178, donde dos sicarios le dispararon en tres oportunidades y acabaron con su vida.

Berta Cecilia Rueda Bossa, de 50 años, fue capturada en Chía (Cundinamarca). Es procesada por su presunta responsabilidad en los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas. No aceptó los cargos. Foto: Mauricio Alvarado

La investigación

Cuando los investigadores del CTI llegaron a la escena del crimen revisaron el celular de la víctima y advirtieron que un contacto, guardado como “Sofi Bogotá”, lo había citado en ese lugar. Gracias al historial de conversaciones descubrieron que ambos tenían contacto frecuente y amoroso, como lo demuestra un mensaje escrito 20 días antes del asesinato: “Amor, estoy en el aeropuerto. ¿Ya recibiste la consignación?”.

La relación virtual no era desconocida por los parientes de Orjuela, como lo relató el fiscal en la audiencia: “Orjuela le había manifestado a un familiar que le estaban escribiendo al teléfono y que la niña era algo bonita, por lo que empezó a tener una relación más amorosa por el celular”, dijo la Fiscalía.

Fue en medio de las indagaciones preliminares que los investigadores pusieron la mira en Mauricio Parra Rodríguez. Descubrieron que él había sido socio de Orjuela y que la relación comercial no había acabado en buenos términos. Al profundizar en su historial, conocieron un dato clave: el sujeto sostenía una relación sentimental con la exesposa del empresario año y medio antes del asesinato. La Fiscalía advirtió, además, que el sujeto “tuvo nexos con las Farc; era de plena confianza de dos miembros del secretariado de esta guerrilla, y que lo habían condenado a 16 años por traficar con un cargamento de droga desde la antigua Zona de Distensión”.

Conexiones

Parra Rodríguez llegó a la vida de Orjuela Pardo y de Rueda Bossa a principios de 2015. En ese momento, fuera de entablar una relación con la mujer, empezó a hacer negocios con el propietario de Surtifruver. Parra y Orjuela compraron un terreno en la localidad de Usme para cultivar arándanos, pero la sociedad se deterioró luego de que el empresario se dio cuenta de que hubo anomalías en las cuentas. “Johnny les manifiesta a sus parientes que efectivamente tenía miedo de Mauricio, pues sumado a las constantes animadversiones y sus antecedentes, también se había enterado de la relación que tenía con su exesposa”.

Con las piezas del rompecabezas, los investigadores empezaron a construir una teoría del caso. Y fue gracias a las evidencias técnicas que lograron una prueba contundente: la Fiscalía encontró que las celdas de ubicación del celular de Parra Rodríguez coincidían en fecha y hora con la ubicación de “Sofi Bogotá”, el contacto que citó a Orjuela el día del asesinato. Esto sirvió como elemento probatorio para capturar al primer sospechoso.

“De diciembre no pasa”

Hubo un interrogatorio que le dio un giro a la investigación. Fue a Fernando Bahamón, uno de los testigos del caso y quien tendría nexos con las Farc. Él fue el primero en decir que Berta Cecilia Rueda conocía “todos los hechos, porque tenía problemas con su exmarido”. Ese testimonio llevó a la Fiscalía a entrevistar a Parra Rodríguez, quien dijo: “No tengo por qué guardarle cosas a nadie… Cecilia mandó a matar a Alonso”.

Según el delator, en medio de las conversaciones en la intimidad, casi seis meses antes del crimen, Berta empezó a insistir en su deseo de acabar con la vida de su exmarido. Y fue en una de esas charlas que emitió una frase que fue una sentencia: Orjuela no debía pasar de diciembre. El plan se concretó, según el fiscal, cuando lograron contactar a una persona en Caquetá que se encargó de coordinar el asesinato.

Otra revelación del fiscal consistió en el origen del arma homicida, la cual, al parecer, era propiedad de la víctima: “A él lo asesinan con un arma que se pierde en la casa”. Según explicó, Orjuela Pardo tenía dos armas, una pistola nueve milímetros y un revólver calibre .38. Antes del asesinato, los primos de la víctima relataron que él se había mostrado preocupado por los hijos, porque el arma calibre .38 había desaparecido de su casa.

Fue así como todas las piezas encajaron y la teoría del caso señala que los sospechosos orquestaron el crimen para lucrarse de las ganancias que generaba la cadena Surtifruver, que, con más de 15 puntos, genera dividendos por $100.000 millones anuales.

Por un lado, como Orjuela se iba a separar legalmente de la mujer, Rueda Bossa quería evitar que en la separación de bienes le tocara menos dinero. Por el otro, la idea de Parra supuestamente consistía en apropiarse de la cadena de almacenes “para lavar el dinero de la columna Teófilo Forero de las Farc”.

Aunque el ente acusador asegura tener el material probatorio que demostraría la culpabilidad de Rueda Bossa, ella insiste en su inocencia. No aceptó los cargos y a través de su defensa intentará desvirtuar las pruebas de la Fiscalía. Hoy, a las 9:00 de la mañana, se conoce si el juez 71 de garantías impone medida de aseguramiento o no contra la exesposa de Orjuela.