Así maltratan a las trabajadoras sexuales en Bogotá

La ONG Parces reveló en un informe reciente los tipos de violencia que sufren las personas que ejercen la prostitución. El 62% de los encuestados han sido maltratados (a) físicamente por la policía o un cliente y al 32% les han negado el servicio de salud por su oficio.

Son muchos los estigmas que se tejen alrededor de las trabajadoras sexuales en Bogotá, que por lo general terminan en actos de violencia y exclusión, según el reciente informe (Ley entre comillas) de la ONG Parces, encargada de trabajar en contra de la discriminación de poblaciones marginadas. En el documento se denuncia que al menos, el 62% de los encuestados que ejercen la prostitución han sido maltratados (a) físicamente por la policía o un cliente y al 32% les han negado el servicio de salud por su oficio. 

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De acuerdo al informe, La violencia verbal y física que ejercen  algunas  autoridades y  clientes sobre las trabajadoras sexuales se ha legitimado, en la mayoría de los casos, por la percepción negativa que tiene la sociedad sobre la prostitución. “Por ejemplo, cuando el policía agrede físicamente con un bolillazo a la marica lo hace gritándole “travesti asquerosa”, “escoria” o cualquier insulto que denigre su identidad. Así, la violencia se justifica con base en el estigma que existe hacia esta población”, señala.

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Las formas de abuso y violencia por parte de muchos agentes de la policía son diversas; van desde retenciones arbitrarias en la UPJ y en los CAI móviles, destrucción de los documentos de identificación, maltrato verbal, físico o sexual, extorsión de dinero, expulsión de lugares públicos sin justificación, hasta intimidación y amenazas. 

Por otro lado, los prejuicios entorno a las trabajadoras sexuales también se cuelan en el sector de la salud. El 32% de los entrevistados afirmaron que los han tratado mal o les han negado  atención en un hospital por dedicarse a la prostitución. Esta situación, genera que las personas eviten usar los servicios de los centros médicos y además que no coticen pensión en razón de su trabajo. Incluso,  genera que la salud se dé en la informalidad por temor a ser juzgadas.

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Las principales razones identificadas por las que no cotizan pensión son porque no saben cómo hacerlo o porque no lo pueden pagar. La mayoría de las personas que ejercen el trabajo sexual piensan que su oficio no será tenido en cuenta en las entidades como un trabajo legal que les permita cotizar.

En cuanto a las preocupaciones que tienen las trabajadoras sexuales, el informe reveló que al 80% de las personas encuestadas las agobia adquirir una enfermedad de transmisión sexual. Un peligro latente en un oficio en el que los clientes, a veces, por medio de la violencia las obligan a tener relaciones íntimas sin condón. A lo anterior le sigue el 78% de los entrevistados que temen ser asesinados por negarse a hacer algo que no desean y el 60% de aquellos que les da miedo ser abusados sexualmente.

Para ponerle freno a los estigmas y miedos que se han dado en el ejercicio de la prostitución, la ONG Parces propone entre algunas de las soluciones que la Policía disponga presupuestalmente recursos para la creación de campañas, enfocadas en eliminar los prejuicios y la violencia hacia las trabajadoras sexuales que hay por parte de los funcionarios  de la institución. Además, de crear protocolos de requisa con enfoque diferencial cuando se incurra en alguna contravención.

Asimismo, recomienda la implementación de una nueva política pública que esté dirigida a la atención médica efectiva de dicha población, en espacios y con procedimientos seguros, libres de prejuicios, tanto en el aspecto preventivo y de autocuidado como en el de tratamiento por parte de profesionales capacitados e idóneos.

 

 

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