Así es un viaje en Transmilenio con una mascota

Para la mayoría de la gente el nuevo ocupante pasa desapercibido.

En este caso la mascota no paga pasaje porque se trata de un animal pequeño, va dentro de un guacal y con sus vacunas al día.

Antes de pasar la registradora un policía pide los papeles del animal y explica las medidas que se deben tener en cuenta para transportar animales dentro del sistema de transporte.

A pesar de la gran cantidad de gente, al parecer a nadie le molesta la presencia del perro.

Pero al preguntar acerca del tema a los pasajeros la gran mayoría cree que ahora al tumulto de gente, se le sumarán las mascotas y los olores.

Otras personas festejan la medida pues hasta el momento habían tenido problemas para transportase cuando llevaban a sus mascotas consigo.

En ciudades de Estados Unidos y Europa esta medida opera desde hace varios años con mucho éxito.

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