Aumenta la inseguridad en Bogotá

En promedio, la mitad de las localidades reportan estadísticas negativas. Engativá, Teusaquillo y Chapinero, las más tranquilas.

Los indicadores de la seguridad en Bogotá para lo corrido del año no reflejan un buen panorama. Aunque hay zonas en las que algunos de ellos han disminuido, el homicidio, las lesiones y el hurto se han incrementado en al menos la mitad de las localidades. Las estadísticas, al 17 de septiembre, recogidas por el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (Ceacsc), de la Secretaría de Gobierno, así lo demuestran.

Al estudiar estas cifras se encuentra que las zonas más afectadas son Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, San Cristóbal, Barrios Unidos, Santa Fe y Los Mártires, donde al menos cuatro de estos indicadores aumentaron entre enero y septiembre, en comparación con el mismo período del año pasado.

Y aunque se deben reconocer los esfuerzos de las autoridades con el aumento del pie de fuerza y la vigilancia, y estrategias como el Plan 75-Cien para atacar directamente el problema en los barrios más violentos, la delincuencia por ahora parece estar ganando la partida. Si bien en las últimas semanas los ojos han estado puestos en la localidad de Ciudad Bolívar, como lo reveló El Espectador en su edición del pasado sábado, al analizar el reporte completo, localidad por localidad, hay zonas más complejas.

Quizás el indicador más diciente de la seguridad es el de homicidios. Ya lo había advertido la Veeduría Distrital en un reciente informe sobre muertes violentas, en el cual hizo una advertencia por el incremento en algunas localidades. Y aunque la administración calificó el informe de desactualizado, no dista mucho de lo que entrega el Distrito.

Es claro que la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes en la capital sigue siendo una de las más bajas de las últimas décadas, incluso por debajo de la tasa nacional. Sin embargo, mantener este indicador con una tendencia a la baja no ha sido fácil. Y esto es evidente al encontrar que hay zonas con tasas que duplican y hasta triplican el promedio local y nacional, como la localidad de Santa Fe (con 68 homicidios por cada 100.000 habitantes), seguida de Los Mártires (58), Ciudad Bolívar (37), San Cristóbal (27) y Usme (21).

Cada vez que se toca el tema del incremento se oyen las mismas explicaciones: la intolerancia, el consumo de droga y la guerra entre microexpendedores. Casos como los homicidios que ocurrieron en Ciudad Bolívar la semana pasada reflejan que pandillas y expendedores aportan parte de las estadísticas con muertes por fronteras invisibles y ajustes de cuentas. Sin embargo, a esto se suma el reporte de otros casos escabrosos, como el de víctimas descuartizadas por sus parejas o amigos, el asesinato de niños a manos de sus padres y el de atracadores cada vez más violentos, que hacen que sus robos terminen en tragedia, como ocurrió en el asalto a un banco en Suba.

En cuanto a las lesiones, el panorama no es distinto. En la mitad de las localidades han aumentado. Las tasas más altas están en Los Mártires, Rafael Uribe, Bosa y Usme. Lo claro es que la mayoría de riñas, que terminan en lesiones, tienen relación con el consumo de licor y drogas.

Finalmente, el hurto de vehículos aumentó en 13 localidades; el de motos, en 15, y a personas, en ocho. Aunque las cifras de hurtos a personas ha disminuido en 10 localidades, se mantienen las mismas del año pasado. La Candelaria, Chapinero y Santa Fe siguen siendo las de mayor tasa de hurto. Dos de cada 100 habitantes están en riesgo de que los atraquen.

Si bien estas cifras, a criterio de las autoridades, podrían tener una interpretación positiva pues indicarían que las denuncias aumentan cada día porque la gente tiene más confianza en la Policía, para otros podrían ser una señal de alarma que afecta directamente la percepción de seguridad.

Bien podrá decir el Distrito que el panorama no es para alarmarse, que las estadísticas de Bogotá están muy por debajo de otras ciudades del mundo y que aún hay tiempo para tener de nuevo indicadores con tendencia a la baja. Sin embargo, hay una realidad que a la fecha es difícil de ocultar y es que se deben reforzar las estrategias en algunas localidades para garantizar la tranquilidad de los habitantes, que reclaman más seguridad.