Avanza caracterización de hinchas y barras en Bogotá

El proceso para identificar a las barras del fútbol en Bogotá y conocer sus integrantes avanza en un 50%. La meta es acabar con la violencia en las canchas.

Barras de Santa Fe y Millonarios han sido sancionadas este año por mal comportamiento. / Archivo
Barras de Santa Fe y Millonarios han sido sancionadas este año por mal comportamiento. / Archivo

Este no ha sido el año del mejor comportamiento de las hinchadas capitalinas tradicionales. Rojos y azules han sido sancionados varias veces. Los seguidores de Millonarios, por ejemplo, no podrán alentar a su equipo en El Campín durante cuatro fechas, luego de que en el partido contra Atlético Bucaramanga, el pasado 10 de agosto, invadieran el terreno de juego para agredir a su onceno. La situación es de vieja data y las soluciones, complejas. Esta vez, la apuesta de las autoridades es la caracterización de los hinchas: saber quiénes son, cómo están conformadas las barras y comprender sus dinámicas.

Desde hace un mes, el grupo de intervención y prevención de la Policía Metropolitana empezó el proceso, que, según el mayor José Efraín Moreno, su cabeza, ya ha avanzado en el 50 %. La meta es identificar los parches que componen las barras y que pueden tener varias decenas de integrantes, establecer su localización, miembros y líderes. De hecho, ya empezaron a trazar un mapa de la ciudad en el que se ubicará a cada parche, su zona de influencia e incluso la residencia del líder.

Así, cuando ocurran desmanes o hechos delictivos que involucren a hinchas de los equipos, dependiendo del lugar del suceso, las autoridades sabrán a quién y a dónde acudir. Ese trabajo se ha empezado a construir, en buena medida, desde las mesas y los consejos locales de barristas.

Las mesas de barras (hay 13 en igual número de localidades) son un lugar de encuentro y acercamiento entre barristas y las autoridades. La comunidad aprovecha esos espacios para exponer las problemáticas de cada sector con los hinchas, como las pintadas en los muros y la inseguridad.

De esas mesas, cinco han evolucionado a consejos: Santa Fe, Kennedy, Fontibón, Chapinero y Tunjuelito. En esa instancia ya hay presencia de ediles, concejales y representantes del Distrito. En sus reuniones se toman medidas concretas, como los pactos de no agresión entre las barras, que no se reducen a las de los equipos locales, ya que, en casos como el de Tunjuelito y Fontibón, reúnen a hinchas de América de Cali o Atlético Nacional.

Lo que ha quedado claro es que el mundo de los barristas es bastante complejo y distinto, dependiendo de los hinchas de cada equipo y, a su vez, de la localidad en la que se ubican. Interpretar esa complejidad para luego implementar acciones concretas es el objetivo de la caracterización. También, comprender muchos rituales y comportamientos heredados de las culturas futboleras inglesa y argentina. Por ejemplo, los cantos que llegaron del país del sur del continente y ahora hacen parte del repertorio de los barristas colombianos. O la importancia de los trapos como estandartes cuyo robo o destrucción por parte de los rivales, como sucedía con los ejércitos medievales, se considera una afrenta máxima.

Partiendo de la premisa de que los barristas no son delincuentes, esas son las conductas que las autoridades intentan entender para ponerle freno al mal comportamiento de los aficionados que, este año, ya deja 88 sanciones por acciones como intentar ingresar armas o drogas al estadio o la destrucción de semáforos. El camino es largo y parece difícil, pero la meta es concreta: que la tranquilidad regrese adentro y fuera de los estadios para que el fútbol sea un espectáculo sin violencia.

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