Biblioteca pública de Sumapaz: listo el predio, falta la plata

Es la única localidad de Bogotá que no cuenta con el espacio cultural. Si las secretarías de Educación y de Cultura concretan una alianza con un privado, estaría lista antes de finalizar el año.

En Sumapaz hay dos colegios, los cuales tienen 14 sedes. / El Espectador

La falta de un centro cultural es la típica deuda del Estado con los pueblos marginales de Colombia. La del Distrito es con la localidad de Sumapaz. El pasado 12 de julio, las secretarías de Educación y de Cultura dijeron que se pondrían al día y en acto público anunciaron la construcción de la primera biblioteca pública en esta localidad, la única de Bogotá que no cuenta con este servicio. Lo que no dijeron en ese momento fue que la promesa sólo está en el papel. Aunque hay imágenes de cómo quedaría la biblioteca e incluso tienen un lote, las entidades no saben cómo van financiar la obra.

La presentación del proyecto tuvo lugar en el colegio Gimnasio Juan de la Cruz Varela, ubicado en el corregimiento de San Juan. Funcionarios de las secretarías, el alcalde local encargado, Héctor Morales, y el concejal Germán García (Partido Liberal) anunciaron ante la comunidad académica que tienen el predio: destinarán 250 metros cuadrados del parqueadero de la institución para la obra. Explicaron que en la construcción usarán contenedores y que tendrá un capital semilla de 2.100 libros (la colección básica de las bibliotecas municipales). Lo que construirán será una biblioteca de barrio para una localidad que, pese a ser más grande que el área urbana de Bogotá, tiene 6.460 habitantes. Su costo asciende a $380 millones.

En el mismo evento, los funcionarios reconocieron que el proyecto responde a una deuda histórica con el campo en cuanto a acceso a la información, así como al rezago académico de sus estudiantes y a la necesidad de brindar contenidos sobre temas que tocan sus habitantes: ecología y conflicto armado. Vale recordar que esta ha sido una de las regiones más patrulladas por el Ejército, al haber sido asentamiento del frente 53 de las Farc.

A pesar de que la obra fue promocionada por la Secretaría de Cultura con un video en redes sociales, a la fecha no tienen claro cómo la van a financiar. El Distrito contempla una alianza público-privada, pero eso tampoco lo han concretado. Mientras consiguen los recursos, según Jerónima Sandino, directora de Ciencias, Tecnologías y Medios Educativos de la Secretaría de Educación, se está trabajando en definir las especificaciones técnicas del proyecto. Evalúan, por ejemplo, el terreno para diseñar la biblioteca. “Las excavaciones no pueden ser profundas, porque es páramo. Por eso surgió la idea de una construcción liviana y de un solo piso: un contenedor”, dice.

Los planes

De conseguir los recursos, la construcción empezaría en octubre y terminaría en diciembre. Contaría con trece computadores, salas de lectura, un salón para primera infancia y mesas de trabajo. Las entidades señalan que su enfoque serán los campesinos, algo que no tiene ninguna biblioteca de Bogotá. La agronomía y los temas ambientales serían algunos de los contenidos en una localidad que, a pesar de abastecer de agua a varios municipios de Cundinamarca, tiene acueductos mediocres que llevan a la escasez del líquido.

Y es que urge una biblioteca pública para Sumapaz, pues sus estudiantes se encuentran por debajo del promedio de sus pares en las zonas urbanas. Eso lo demostraron las pruebas Saber 2015, realizadas a los grados tercero, quinto y noveno, en las que fue la localidad con peores resultados. Asimismo, según el reporte de la Secretaría de Educación, en las pruebas Saber 11 de ese año, el colegio Gimnasio Juan de la Cruz Varela —en donde se planea construir la biblioteca— fue el último en el escalafón de los 19 colegios rurales de la ciudad. “Si los estudiantes no se forman en lectura y escritura, difícilmente entenderán un problema de matemáticas”, apunta Sandino.

Con el propósito de radicar un proyecto de acuerdo para aumentar el acceso de bachilleres rurales a la Universidad Distrital, el concejal Germán García realizó una encuesta a 77 estudiantes de los dos colegios que hay en Sumapaz, que tienen 14 sedes, perdidas en la inmensidad de un ecosistema que se extiende hasta los departamentos de Meta y Huila. El informe indica que el 93 % se reconoce campesino y al 78 % le gustaría seguir viviendo en su vereda. Asimismo, el 41 % de sus madres y el 21 % de sus padres cursaron bachillerato, que fue el máximo nivel educativo que alcanzaron.

Ana Roda, directora de Lectura y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura, dice que en las próximas semanas piensan instalar mesas de trabajo para que profesores y padres de familia propongan los contenidos que esperan encontrar en las estanterías de la biblioteca. Una vez se definan los temas de interés, abrirán una convocatoria a las editoriales y seleccionarán los libros.

Por otro lado, planean crear una estrategia para llevar los ejemplares a veredas lejanas. El modelo es el programa de la Red de Bibliotecas del Banco de la República “Maletas Viajeras”, en el que una colección de materiales de lectura es prestada por unos meses. “La idea es que un grupo de muchachos de la localidad se empoderen de la biblioteca, ayuden en la promoción y realicen talleres. La próxima semana haremos una convocatoria para elegirlos”, cuenta Roda.

Agosto será un mes clave para definir el plan de construcción, la compra de libros y conformar el grupo de promotores de lectura. Por ahora, el Distrito sigue buscando aliados para saldar la deuda histórica con Sumapaz y, de paso, fortalecer la educación en las zonas rurales de Bogotá.