En Bogotá 170 mil menores trabajan

Según la concejal Martha Ordóñez, la situación de la población infantil que ejerce actividades informales es una denuncia inexistente.


Aunque hoy los niños del país celebran el Halloween, algunas cifras sobre la situación de los menores en el trabajo infantil llaman la atención en medio de este festejo. Según la investigación que realizó la concejal Martha Ordóñez, en Bogotá hay 170 mil niños que trabajan, muchos de ellos en mendicidad.

“Es muy común ver en el trayecto peatonal de la séptima presentaciones y actos artísticos, y en muchos de ellos se incluye población infantil. Es muy grato ver a un niño o una niña con talento, pero en estas condiciones es explotación laboral, aunque para muchos pueda ser divertido estos niños están en la calle, expuestos a diversos riesgos”, dijo la Concejal.

Expertos aseguran que los niños que trabajan en la calle convierten este espacio en su principal lugar de socialización y de aprendizaje del mundo, lo que trae graves consecuencias psicológicas y físicas. A nivel psicológico, un niño que trabaja está expuesto a una situación de maduración prematura. En la calle establece relaciones con personas de diferentes características y edades que influirán para bien o para mal en su formación. A nivel físico, estos menores de edad sufren problemas dermatológicos, gastrointestinales, entre otros problemas de salud.

Por otra parte, la Secretaría de Educación adelanta una labor para evitar que los niños que trabajan continúen en esta actividad. Lo hace a través de 45 colegios que son los encargados de identificar y rescatar a los estudiantes involucrados en actividades informales como comercio callejero, reciclaje, mendicidad que pertenecen a familias desplazadas, cabildos indígenas o están desescolarizados para sumarlos a esta estrategia.

Por medio de una alianza con la Fundación Telefónica Colombia, la entidad distrital realizó una inversión que supera los $974 millones, con el fin de atender integralmente a 3.736 niñas, niños y jóvenes trabajadores o en riesgo de serlo. Los estudiantes son vinculados a actividades de refuerzo escolar, lúdicas, recreativas y deportivas de manera extracurricular; los docentes a procesos de sensibilización y formación en el tema del trabajo infantil y con las familias se realizan procesos de fortalecimiento para que ellas mismas sean garantes de los derechos de sus hijas e hijos.

Las áreas de formación definidas son música, manualidades, generación de ingresos y refuerzo escolar. La generación de ingresos se desarrolla como electiva para el grupo juvenil que se encuentra entre los 15 y 17 años (trabajo protegido), orientado a capacitar a las y los jóvenes en un arte o labor específica que les permita proyectarse en trabajos diferentes a los que generacionalmente desarrollan sus familias (reciclaje, trabajo doméstico o ventas ambulantes).

Para el Secretario de Educación Oscar Sánchez Jaramillo “las consecuencias del trabajo infantil son nefastas, la primera es la deserción escolar que lleva a que muchos estudiantes se suman en condiciones de pobreza. Un niño que abandona el colegio tiene más probabilidad de quedarse en la pobreza, que el que terminó la secundaria y tiene alguna opción de seguir una carrera técnica o tecnológica, de allí nuestros esfuerzos para erradicar la explotación infantil y garantizar el Derecho a la Educación”.

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