Bogotá: La ciudad de los insatisfechos

Pese a que la tasa de homicidios ha bajado, la gente se siente muy insegura en las calles; aunque una de cada diez personas está bajo la línea de pobreza, casi el doble se consideran pobres. Bogotá y sus pobladores están lejos de vivir una luna de miel.

Pese a que la tasa de homicidios ha bajado, la gente se siente muy insegura en las calles. / El Espectador

Insatisfechos con Bogotá: así están los ciudadanos a la luz del más reciente informe de calidad de vida del programa “Bogotá cómo vamos”. Esa sensación, sin embargo, no es nueva y denota una tendencia en ese sentido en los últimos años.

Por ejemplo, el 17 % de los habitantes se consideran pobres (2 puntos por encima de 2014), aun cuando quienes viven por debajo de la línea de pobreza son el 10,4 %. Es decir, la cantidad de personas que se sienten pobres casi que duplica el número de quienes son considerados pobres en las estadísticas oficiales.

En asuntos como la seguridad también hay brechas entre las estadísticas de las autoridades distritales, que muestran que las cosas están mejorando, frente a las sensaciones de la gente. En este aspecto, 6 de cada 10 personas dijeron sentirse inseguras en la ciudad. El porcentaje más alto desde que se hace la medición y mayor al de las otras capitales, aun cuando la tasa de homicidios viene disminuyendo (está en 17 por cada 100.000 habitantes) y es mucho menor que la nacional.

Esa sensación de inseguridad, asegura el informe, está relacionada con que los ciudadanos sienten que la impunidad acompaña el crimen (el 76 % cree que es poco probable que los delitos se castiguen). Además, desconfían de los mecanismos de denuncia y del papel de la Policía (sólo el 16 % valora su labor como eficiente).

El desencanto de los bogotanos se nota también en tiempos electorales. La baja participación en las urnas está motivada, sobre todo porque perciben la política como un ejercicio de corrupción y promesas incumplidas.

Los ánimos mejoran frente a temas como el servicio de aseo y de recolección de basuras, las ofertas culturales y deportivas, y el espacio público. En estos campos, los satisfechos y los insatisfechos se cuentan en cantidades similares, pese a que, por ejemplo, los 3,69 metros cuadrados de espacio público que le corresponden a cada ciudadano están por debajo de los 6 que debería tener, según la Organización Mundial para la Salud.

Así, con el termómetro que le muestra “Bogotá cómo vamos” a la Alcaldía que comenzó este año, uno de los grandes retos, además de proveer soluciones de infraestructura y a las problemáticas sociales, es recomponer, con su gestión, la relación de la ciudad con sus pobladores.