Bogotá descalza

Las protestas de los zapateros en Bogotá están dejando entrever la forma en que los TLC afectan a las ciudades. ¿Qué se debe hacer?

El 70% de los zapateros de El Restrepo son afectados por la importación de calzado chino, según el Distrito / Andrés Torres
El 70% de los zapateros de El Restrepo son afectados por la importación de calzado chino, según el Distrito / Andrés Torres

Las movilizaciones de peleteros, fabricantes de zapatos, marroquineros y curtidores bogotanos ocurridas en el sector el El Restrepo han hecho pública la amenaza de destrucción de esa cadena manufacturera a causa de la avalancha de importaciones. En ciudades como Pereira, Cali, Bucaramanga y Bogotá, es apremiante la situación, porque son centros de calzado en el país.

En la capital, hacia el 2005, eran 400 las firmas de fabricación y comercio de insumos; más de 1.700 en actividades de transformación y cerca de 2.300 distribuidoras mayoristas y minoristas. Son principalmente microempresas ubicadas en el barrio El Restrepo y en las localidades de Tunjuelito, Engativá, Puente Aranda y Rafael Uribe Uribe. Bogotá es el 40% del mercado nacional.

Las importaciones de cuero, marroquinería y calzado crecieron exponencialmente: de 289 millones de dólares en el 2007, cuando eran similares a las exportaciones, hasta 636 en el 2011, más del doble en cinco años ,y el 75% son originarias de China y Asia. Triplican las ventas externas, que cayeron por el cierre de los negocios con Venezuela.

Aunque Colombia consume al año 130 millones de pares de zapatos y tiene costos de producción por par de 13 dólares, de los más bajos del mundo, la competencia con Asia es insostenible: en el 2012, ingresaron 76 millones de pares, a un promedio de 7,5 dólares el par, 59 millones de China y de los cuales —casi una cuarta parte— a menos de un dólar. Bogotá recibe un tercio de los pares importados, que desplazan al producto local.

La industria del cuero y calzado creció entre el 2001 y 2010 al 4% anual; entre 2010 y el 2011, al 3%; en 2012, apenas al 0,5%, y para el primer trimestre del 2013, cayó -11%, se desplomó. Un balance de Planeación Nacional, en cuanto al empleo del sector entre el 2002 y 2011, dice que se perdió en promedio un 1,6% anual; más de 15% en ese lapso. En Colombia, hay 60.000 empleos directos, de los cuales 24.000 en riesgo en Bogotá, dos de cada cinco.

Durante la campaña a la Alcaldía, ventilé temas nacionales como los efectos del libre comercio sobre Bogotá. Ahora, cuando los impactos se sienten, se reitera cómo las políticas nacionales se sufren en municipios y departamentos y se repara en el necesario respaldo a la producción propia, que debe ir más allá de proveer un crédito o enfocar las compras estatales hacia ella.

Hay que cerrar filas en torno al petitorio del sector; elevar la protección al cobro específico de 10 dólares por par y arancel ad valorem del 15%; sujetar a licencia previa la importación de calzado y marroquinería y excluirla en el TLC con Panamá, que es puerta secundaria de ingreso del producto asiático; exigir control fitosanitario al cuero extranjero, y suprimir las compras soportadas en dumping chino y contrabando. De lo contrario, Bogotá quedará descalza, sin zapatos.

 

 

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