¿Cómo es la Bogotá joven?

El Espectador revela el primer diagnóstico sobre la juventud en la capital. La encuesta, aplicada a 10.939 personas, señala que el 50% de esta población apoya el proceso de paz con cese al fuego.

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No existen diagnósticos completos sobre la juventud en Bogotá. Los estudios publicados hasta ahora se han enfocado en temas concretos como cultura, salud y seguridad. Hasta hoy, sus intereses, en apariencia, han pasado desapercibidos para las administraciones. Es difícil saber, por ejemplo, si apoyan los diálogos de paz en La Habana; si se sienten seguros en la calles; si necesitan nuevos espacios públicos, o por qué un joven llega a las pandillas.

Ante las dudas que despierta el mundo de los jóvenes, la Secretaría de Integración Social, el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idiprón) y la Secretaría de Cultura hicieron la primera encuesta sobre juventud en Bogotá. Después de dos años de trabajo, las entidades están listas para presentar los resultados. Está planeado que el alcalde Gustavo Petro presente oficialmente mañana el estudio, al cual tuvo acceso El Espectador (ver infografía).

El diagnóstico está divido por segmentos como perfil sociodemográfico, derechos, educación, trabajo, salud, vida, libertad, igualdad y no discriminación, cultura, participación, medio ambiente, conflicto armado y sexualidad. La encuesta, en la que se consultó a 10.939 jóvenes (entre los 14 y 28 años), se aplicó entre agosto y septiembre en 19 localidades (no se contó a Sumapaz). Es, de acuerdo con el Distrito, la encuesta de juventud más grande que se ha realizado en Colombia.

“El Distrito tiene una política pública de juventud desde 2006 y se hizo para 10 años. Sin embargo, no hay una forma de medir su impacto. La administración Distrital ha invertido en la última década casi $5 billones en el tema de juventud, sin saber si la inversión ha tenido impacto. Si le añadimos lo que ha invertido la Secretaría de Educación serían $12 billones. No es un tema menor, por eso el secretario Jorge Rojas promovió esta encuesta”, explica David Ricardo Racero, subdirector para la Juventud de la Secretaría de Integración Social.

De acuerdo con el estudio, en Bogotá habitan 1.956.042 jóvenes, que equivale al 25% de la población de la capital. De estos, el 49,4% son mujeres y 50,6% son hombres. En cuanto a aspectos de la vida diaria, el 84,2% de la juventud bogotana se concentra en 10 localidades. De hecho, el 55% está en Suba, Kennedy, Engativá , Ciudad Bolívar y Bosa. Además, el 13% vive en estrato cinco o seis, y el 51,3%, en estratos uno, dos y tres. Vale la pena decir que el 41,7% señalaron que dependen económicamente de sí mismos, pero el 44% de los que trabajan ganan menos de un salario mínimo y el 48%, entre dos y tres salarios mínimos. Es por esto que la mayoría considera que por su condición de juventud hay dificultades para acceder a créditos bancarios, vivienda y cargos de elección popular.

En cuanto a su visión política, el 94% no hace parte de una organización política o civil. Y frente al proceso de paz, el 50% considera que el conflicto armado debe negociarse con cese al fuego; el 8%, en medio del conflicto, y 27%, que no debería negociarse. También existe una oposición al servicio militar, pues el 63% dice que debería eliminarse o modificarse respetando la objeción de conciencia. Solo el 33% dice que debe mantenerse.

El diagnóstico arroja más datos relevantes: la mitad de los jóvenes no están estudiando; cuatro de cada 10 consumen alcohol y 2 de cada 10 fuman. La situación en el campo educativo es preocupante. Mientras que el 79% dijo que su aspiración es acceder a la educación superior, sólo el 30% lo consigue. Se espera que el alcalde dé a conocer mañana el plan estratégico para la educación superior. Como él lo admite, uno de los vacíos de su alcaldía ha sido disminuir la brecha en el acceso a la educación superior.

Detrás de la encuesta estuvo el académico uruguayo Ernesto Rodríguez, quien en los últimos 30 años se especializó en estudios sobre juventud en América Latina: “En Chile han realizado siete encuestas y en México cuatro. Las hacen cada tres años y han sido importantes. Sin información sobre la población, ¿cómo formular políticas públicas? Es básico que las ciudades conozcan a sus jóvenes. Permite desmitificar cosas que se suponían, como que los jóvenes son apáticos o desinteresados por la política. No estudiar a los jóvenes es un problema serio, porque las ciudades comienzan a trabajar a ciegas, sobre estereotipos. En estos casos terminan planificando actividades en función de cosas que no son tan necesarias. Una encuesta marca un antes y un después para las políticas de la ciudad”.

El Estudio Distrital de Juventud 2014, como fue titulado, concluye que, “la encuesta mostró la importancia del núcleo familiar para los jóvenes y, por el contrario, la poca cobertura de las organizaciones juveniles, que son en últimas, las unidades de apoyo por excelencia para la ejecución de la política pública. Esto implicará cambiar los énfasis, generar un apoyo a las familias y a partir de ese punto diseñar espacios de apoyo y garantía de derechos a la juventud”. Dice, además, que debe diseñarse un Instituto de la Juventud, para articular políticas enfocadas en los jóvenes.

El estudio recomienda, también, crear programas para las minorías, reorganizar el presupuesto de acuerdo con las necesidades de los jóvenes, replantear la política pública de juventud, analizar los impactos de las estrategias por localidades y, lo más importante, abrir más espacios para la educación superior.

 

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