En Bogotá, los ciudadanos se sienten más seguros, aunque los han atracado más

Encuesta de percepción de seguridad y victimización muestra que, pese a que son menos los que creen que la inseguridad va en aumento, más gente ha sido víctima de hurtos. La inconformidad ante el trabajo de las instituciones encargadas de protegerlos sigue siendo alta.

El Espectador

En el primer semestre del año, más habitantes de Bogotá fueron víctimas de delitos. Sin embargo, en general, la gente se siente más segura. Esa podría ser la conclusión general, en apariencia contradictoria, de la Encuesta de Percepción y Victimización, de la Cámara de Comercio de Bogotá. Sobresalen otras sensaciones de la ciudadanía: se mantiene, por ejemplo, la desconfianza de la gente en las entidades encargadas de protegerla.

La encuesta compara los indicadores de percepción y seguridad de los primeros seis meses de la administración de Enrique Peñalosa con el mismo periodo del año pasado, en el mandato de Gustavo Petro. Las cifras tienden a mejorar, aunque vale tener en cuenta que, si fueran comparadas con las cifras del segundo semestre del año pasado (que presentó registros más favorables), las mejoras no serían tan evidentes.

Por ejemplo, la victimización durante el primer semestre de este año aumentó 2 %, cuando pasó del 38 % al 40 %, un leve incremento que los ciudadanos sintieron, sobre todo, en el hurto. De los que manifestaron haber sido víctimas de algún delito, el 80 % dijo que le robaron y, en la mayoría de los casos, que lo hicieron según las modalidades de raponazo. El teléfono celular fue lo que más le robaron a la gente.

Los indicadores de victimización del primer semestre, sin embargo, están por debajo del pico histórico más alto desde que se lleva este regitro hace 18 años (49 % en 2010, en la administración de Samuel Moreno), pero duplica la cifra más baja (20 % en 2011, en el paso provisional de Clara Rojas por el Palacio Liévano).

La percepción

En contraste con ese leve incremento, mejoró la percepción de los ciudadanos sobre la seguridad en Bogotá. En el mismo periodo, en la medición del año pasado, el 55 % de las personas creía que la inseguridad estaba aumentando. El porcentaje se redujo al 41 % en el primer semestre de este año, una cifra que no era tan baja desde el intervalo entre 2006 y 2008, cuando este indicador osciló entre el 31 % y el 39 %.

Aunque el año pasado la gente consideraba que había aumentado la inseguridad en el transporte público (52 %) y en las calles (43 %), en el primer semestre de este año estos indicadores bajaron al 36 % y al 39 %. A pesar de esto, los ciudadanos cada día creen más que la calle es el lugar más inseguro de la ciudad.

En este punto es clave hacer énfasis en la importancia de la percepción negativa de la ciudadanía que, de hecho, es considerada en sí misma como un problema de seguridad. Más si se tiene en cuenta que los índices de criminalidad de la ciudad no son tan malos. La tasa de homicidios, por ejemplo, es de 17 por cada 100.000 habitantes, por debajo del promedio nacional y de otras capitales como Medellín o Cali. Sin embargo, la sensación de estar en una ciudad peligrosa es mayor en Bogotá. Reversar esta situación es una de las metas principales de la Policía Metropolitana, como lo ha asegurado su comandante, el general Hoover Penilla.

Asimismo, la percepción de inseguridad está ligada con otras opiniones generalizadas entre los ciudadanos, como la poca eficiencia que notan, tanto en autoridades policiales como en las instituciones encargadas de ejercer la justicia. Solo el 23 % cree en el trabajo de la Policía; el 22 %, en el de la Fiscalía y el 19 %, en el de la Alcaldía. En la otra orilla está el Ejército Nacional, con una aprobación del 56 %, pero con una labor que no repercute directamente en la ciudad.

Esta visión se refuerza al indagar sobre las soluciones que propone la gente para frenar la inseguridad. Mejorar la justicia (33 %) y acabar con la corrupción en la Policía (24 %) son las exigencias, por encima de medidas que han sido de amplio debate, incluso en el Concejo, como aumentar el pie de fuerza (11 %). Es decir, las personas les apuntan a los problemas estructurales.

Sin embargo, los habitantes de Bogotá reconocen que esta administración ha hecho un esfuerzo por mejorar las condiciones para brindar seguridad, sobre todo en cuanto a la dotación de recursos para la Policía. Una percepción que puede estar relacionada, por ejemplo, con la creación de la Secretaría de Seguridad, una propuesta del alcalde que fue aprobada en el Cabildo, o incluso con la Cumbre de Seguridad que se realizó en enero, entre el presidente Juan Manuel Santos y el alcalde Enrique Peñalosa, en la que los mandatarios firmaron un pacto contra la criminalidad en la ciudad, que apuntaba a la articulación de las autoridades nacionales, distritales y judiciales para trabajar en este aspecto.

En términos generales, aunque las sensaciones de la ciudadanía sobre la seguridad en Bogotá son más optimistas que las del primer semestre del año pasado, estas cifras son un llamado de las personas hacia las instituciones, para que se vuelvan a ganar su confianza y, de paso, les permitan sentirse tranquilas en las calles.