"Bogotá nunca ha tenido una agenda cultural unificada": directora de Idartes

La antioqueña Juliana Restrepo despeja dudas sobre el recorte de presupuesto para 2017 y la construcción de la nueva Cinemateca. La formación artística en niños y jóvenes será prioridad en su gestión.

Juliana Restrepo impulsó la modernización del Museo de Arte Moderno de Medellín en 2008. Hace un mes asumió la dirección de Idartes. Cristian Garavito
Si la publicista Juliana Restrepo pudiera borrar un eslogan de las campañas de Idartes sería este: “Ven y disfruta de los 20 centros de formación artística que tiene la ciudad”. Para la antioqueña, de 41 años, a cargo de la institución cultural hace un mes, los programas de una entidad deben transgredir los edificios. Cuando dirigió el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), entre 2008 y 2012, no hubo un solo proyecto que fuera obra exclusiva del museo: contó con  ideas del Parque Explora, la casa cultural Pedro Nel Gómez, corporaciones de teatro, entre otros. Así, un evento que nacía en el MAMM se desperdigaba por toda la ciudad.
 
En su gestión, vinculó a distintas entidades y también distintas expresiones. Fue sitio para exhibir colecciones de pintores del canon como Débora Arango y Luis Caballero y también fue sitio para que grupos de skaters grafitearan. De un performance liderado por muchachos de comuna a un concierto de la Orquesta Filarmónica. Así funciona.  Las artes contemporáneas, para ella, se deben meter en la misma bolsa: hay eventos que no se pueden tildar de danza o de teatro o de música, sino que son todo al tiempo. 
 
La marca que dejó en Medellín —reflexiona— fue ayudar a entender que las artes se entrecruzan y que, en ese rumbo, un museo debe ser plataforma para diferentes manifestaciones sin importar la técnica. Eso chocó con los puristas de la cultura en Medellín. En esta línea aspira a que Idartes, la entidad que tiene a cargo los tradicionales festivales al parque y que  ejecuta programas de todas las artes,  sea el principal articulador de las organizaciones culturales de Bogotá. 
 
A Restrepo le preocupa que una ciudad que recibe el 47 % de los ingresos del país por espectáculos en vivo no cuente con una guía para conocer los planes del fin de semana. Por eso quiere armar una gran agenda cultural.  Intentó ensamblar una y otra vez ese proyecto cuando trabajó para El Tiempo, Semana y la agencia de comunicaciones Start Media.  La falta de resultados comerciales mató los ensayos. Aunque  su ambición es convertir a Idartes en una biblia para el consumidor de las artes en Bogotá, no tiene claro cómo hacerlo. Por ahora, parece que su enfoque es vender mejor los programas de la entidad.    
 
¿Qué le ha sorprendido en este mes al mando? 
Me encontré con gente que trabaja desde que nació el instituto (2011). Lo hacen  desde el convencimiento del poder transformador de la cultura. Con el equipo directivo, tenemos un chat en Whatsapp donde se comparten imágenes de las actividades que hacemos y no da abasto. Siento que algunas personas tienen una percepción errada de la entidad: consideran que  Idartes es igual a festivales al parque. Pare de contar. No saben que  hacemos 19.000 eventos al año.  
 
¿Recortarán presupuesto en 2017?
No. El presupuesto  será de $119.000 millones. Parece menos, porque en 2016 se hicieron inversiones que no se harán en 2017 como la construcción de la Galería Santa Fe ($1.341 millones) y la Cinemateca ($9.000 millones).  
 
¿Por qué el presupuesto no incluye dinero para la nueva Cinemateca? 
Porque los $27.750 millones para la construcción ya están garantizados en la fiducia de la Eru. La obra va en  15 %, cumpliendo el cronograma, y en unas semanas empezarán a levantar la primera torre. Su apertura sigue estimada para el segundo semestre de 2018. El otro año debemos meter el acelerador para asegurar alianzas con  privados y financiar la dotación. El primer convenio se firmó con la U.  de los Andes. 
 
¿Cuál será la prioridad de 2017? 
Tenemos dos programas fuertes en formación artística: uno  para niños y jóvenes, y otro para la primera infancia. En esos aumentaremos el presupuesto en 2.000 millones (será de $36.500 millones), pues este año esperábamos recibir 50.000 personas y participaron 62.000.  Muchos niños sólo tienen la jornada única escolar y  para ellos los talleres son un respiro. Si bien algunos no terminarán viviendo de las artes, cuando un niño se para en una tarima   fortalece otros aspectos de su vida: pierden miedos, aprenden a trabajar en equipo, mejora el rendimiento académico. 
 
¿Qué proyectos nuevos habrá?
Uno es un gran festival artístico infantil y juvenil, para que ellos presenten los resultados de los talleres. Este año fue  en el Tunal, pero buena parte de los asistentes eran acudientes. La idea es que mucha más gente conozca lo que ellos saben hacer. También lanzaremos el Plan Distrital de Apoyos Concertados, una invitación a organizaciones culturales sin ánimo de lucro para presentar sus proyectos (un festival musical o una muestra fotográfica, por ejemplo) y recibir apoyos de la Alcaldía. Esto ayuda a la profesionalización del sector, que es bastante informal y con incapacidad para formular proyectos. Nuestra bolsa de apoyos es de $5.000 millones.  
 
¿Cuál será su sello en el cargo?
Uno de mis grandes desafíos para 2017 es fortalecer la estrategia de comunicaciones. Quiero que la ciudad se entere de la tremenda  ebullición  de actividades que hacemos. Cuando sabes comunicar, brindas  difusión a un montón de artistas que están detrás de los proyectos. Es como cuando el artista entiende que la divulgación  de sus obras no sólo está en una sala de exposiciones, sino a través de otras plataformas, como un periódico. Hay algo que también me interesa: Bogotá es una ciudad muy diversa culturalmente y siento que Idartes puede ser un ente articulador de esa cantidad de eventos. La idea es fortalecer la institucionalidad de todas las  pequeñas organizaciones.
 
¿Articular de qué manera? 
Aún no lo he definido. Por una extraña razón nunca se ha logrado unificar una gran agenda cultural de la ciudad. 
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