“En Bogotá trabajaremos en localidades con más exguerrilleros y afectados por el conflicto”: consejera de víctimas

El Distrito anunció una inversión de $1,6 billones para el posconflicto y su interés en que esta población encuentre salidas lejos de la informalidad. Sin embargo, no hay claridad sobre el funcionamiento de estrategias como la atención psicológica y los proyectos productivos en localidades rurales.

Ángela Anzola es politóloga y filósofa de las universidades de York y Oxford (Reino Unido).  / Óscar Pérez - El Espectador
Ángela Anzola es politóloga y filósofa de las universidades de York y Oxford (Reino Unido). / Óscar Pérez - El Espectador

Hay algunos anuncios. Que el Distrito invertirá $1,6 billones para el posconflicto. Que el núcleo de su propuesta es la inclusión productiva de esta población. Que para combatir la informalidad propone capacitación técnica en el Sena y reactivar los proyectos de emprendimiento que se cayeron en la administración pasada, usando máquinas de coser y computadores que reposan en bodegas del Instituto para la Economía Social (IPES). Que el debate público y las actividades culturales son la apuesta para llegar a quienes son apáticos con los acuerdos de La Habana y para reparar simbólicamente a las víctimas.

Aunque hay estrategias definidas, no hay claridad sobre cómo funcionarán algunas. Sólo en los próximos meses, sostiene el Distrito, se consolidarán. El Espectador conversó con Ángela Anzola, alta consejera para los derechos de las víctimas, sobre cómo se prepara la administración para atender a las 375.000 víctimas que viven en la ciudad y a los ciudadanos que no han sido tocados por el conflicto.

Buena parte de las víctimas que llegan a Bogotá tienen una vocación agrícola. ¿Cómo hacer para que accedan a trabajos urbanos?

Es cierto: el proyecto de vida de las víctimas que llegan a la ciudad fue truncado. Para reconstruirlo, entregaremos 800 cupos para educación técnica y tecnológica en el Sena. A través del Fondo Emprender de esa institución podrán crear proyectos de emprendimiento. Como la experiencia ha mostrado que los niveles de deserción son altos si no hay acompañamiento, prestaremos atención psicosocial. Otra estrategia es generar empleos con empresas públicas y privadas.

¿Cómo será el acompañamiento psicosocial y por qué es importante?

En la pasada administración contrataban a un psicólogo para que prestara el servicio en los puntos de atención a víctimas, pero ellos no estaban capacitados para entender las huellas de la guerra. Por eso buscamos a dos expertos en el tema para consolidar la estrategia. Espero tenerla lista en noviembre.

Falta poco más de un mes para el plebiscito por la paz. ¿La Alta Consejería ha programado alguna actividad en vísperas de las votaciones?

En el país no se ha hecho el primer debate en medios sobre el Sí y el No, tampoco exposiciones que informen sobre los acuerdos. Por eso crearemos espacios para que el ciudadano escuche argumentos a favor y en contra. Este martes tenemos un debate en el que participarán Antonio Sanguino, excombatiente y concejal de la Alianza Verde; Héctor Riveros, delegado de la Alta Consejería para el Posconflicto; Ángela Garzón, concejal del Centro Democrático, y el representante de la cámara Federico Hoyos, también de ese partido. La idea del evento, que se realizará a las 5:30 de la tarde en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (carrera 22 con calle 24), es que la gente tome una decisión informada. Allá también instalamos una exposición que explica, de forma lúdica, los puntos de los acuerdos. Sabemos que no todo mundo leerá esas 297 páginas.

El Centro de Memoria no se ha convertido en una referencia para entender el conflicto y hacer procesos de reparación simbólica. ¿Cómo piensan activar su presencia en la ciudad?

Generalmente, allí ha habido voces desde una sola perspectiva. La voz de quienes se oponen a los acuerdos, por ejemplo, es fundamental. Queremos saber por qué no están de acuerdo. Sería interesante volverlo espacio de debate. Necesitamos que no sólo vayan los defensores de derechos humanos, sino el señor que trabaja en un banco. El reto es cautivar nuevos públicos. A este centro, incluso, van más extranjeros que habitantes de la ciudad.

¿Cuál es la estrategia para persuadir a los apáticos con el proceso de paz?

Una de las actividades para ellos es “La vuelta de la memoria”, que cuenta con el apoyo de la Cámara de Comercio, la revista Arcadia, la Embajada de Holanda y la Alta Consejería. La idea es que, por medio de un recorrido guiado en bicicleta, los ciudadanos conozcan sectores donde están las cicatrices de la violencia: donde mataron a Jaime Garzón, donde pusieron la bomba del DAS. La primera etapa sale en octubre y la segunda a comienzos del año entrante.

¿Qué tienen preparado para las localidades donde viven excombatientes y víctimas?

La idea es trabajar en las 12 localidades donde hay más exguerrilleros y afectados por el conflicto. Aunque la responsabilidad de atender a esta población es de la Agencia Colombiana para la Reintegración, la Alta Consejería ayudará a reconstruir el tejido social con arte y cultura. Entre esas localidades están Sumapaz y Usme, las más rurales de la ciudad y las que más sufrieron los embates del conflicto. Apoyaremos el punto uno del acuerdo con desarrollo en el campo y laboratorios de paz financiados entre las secretarías de Integración Social, Cultura y Educación, y fundaciones privadas.

¿Cómo lo harán?

Aún estamos consolidando las actividades.

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