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hace 3 horas

Bogotá vista a través de la fotografía

El pasado 15 de mayo se lanzó el libro “Postales de Bogotá”, que recoge algunas fotografías sobre arte urbano y paisajes que pocas veces los bogotanos nos detenemos a mirar.

Fotos: Avenida 6 Carrera 13, barrio Santa Inés, Bogotá. Susanna Carrié, Cecilia Posada
Fotos: Avenida 6 Carrera 13, barrio Santa Inés, Bogotá. Susanna Carrié, Cecilia Posada

Este libro surge como parte del proyecto "Revélate: la calle es el museo" para conmemorar el Día Internacional de los Museos. Un evento que invita a los transeúntes a observar lo que hay en las calles cuando caminan. A veces solo se trata de arquitectura, edificios con una estructura particular que los hace diferentes; otras, es posible encontrarse con obras de arte pintadas en las paredes bogotanas. Los artistas buscan maneras distintas de expresarse y descubren que la calle es un lugar que les permite dar a conocer su trabajo.

Además del libro, el sábado 18 de mayo se realizó, en la carrera 11ª con 93, una exposición con tres de las mejores postales de Bogotá hechas por Cecilia Posada, Francesco Guisti y Susanna Carrié. Se trató de la tercera edición de esta propuesta que sigue buscando convertir al transeúnte en espectador. El arte no está solo para ser visto en un museo encerrado entre cuatro paredes; está para que todos lo disfruten y la calle puede ser el escenario perfecto para que esta idea se materialice.

El lanzamiento del libro se hizo en la Escuela de Cine y Fotografía, Zona Cinco, uno de los patrocinadores del proyecto. Para la presentación invitaron a cuatro de los artistas que participaron en la elaboración de “Postales de Bogotá”. El primero en compartir con los asistentes su experiencia fue Toxicómano. Recorriendo las calles de Bogotá descubrió que los muros de la ciudad estaban siendo utilizados para hacer publicidad. Se le ocurrió que podía darles otro uso a esos muros. Podía expresar sus ideas en esos espacios; Bogotá estaba llena de espacios y había que aprovecharlos.

Para él, pintar en la calle es un grito; un grito de rebelión, de desahogo. Ante todo, un grito al que hay que prestar atención. Cada día se pintan nuevos grafitis con distintos mensajes. El grafiti es arte. En esa medida, Bogotá se está convirtiendo en un museo al que todos pueden acceder gratis mientras van de camino al trabajo o al estudio. La calle poco a poco se volvió el lugar de encuentro de artistas que no están en los museos y quieren que los demás conozcan sus obras y las aprecien. Ellos buscan que el arte esté al alcance de todos. Así logran incentivar a más artistas para que se unan al proyecto. La fotografía les resulta indispensable en su trabajo pues la mayoría de las veces es el único recuerdo que queda de su obra de arte. El grafiti suele ser efímero porque personas inconformes con él intentan borrarlo o los carteles publicitarios se encargan de acabarlos.

Por su parte, Juan Camilo García Walker aseguró que las paredes guardan un registro material del paso del tiempo pues hay residuos de pintura, de papel y de otros materiales en ellas que permiten intuir que ahí hubo algo que ya no está. Para él, lo importante es rescatar algo de lo que fue y ya no es; hacer de los muros unos portadores de memoria visual. Es una manera diferente de ver y entender los cambios que se han dado en la ciudad a través del tiempo.
A García Walker también le interesa retratar esos lugares que en algún momento estuvieron habitados y ahora ya no lo están. Solo quedan ruinas por culpa de las demoliciones. Se trata de ver lo que hizo valiosos a esos espacios. Luego, descubrir cómo otros se han reapropiado de lo que queda de ellos. Todo esto a través de la fotografía. El espectador debe interpretar y sacar sus propias conclusiones; crear una realidad a partir de lo que observa.

En el caso de Fetze Weerdtra, fotógrafo holandés, poder retratar el arte urbano le permite tener otra visión de Colombia. La imagen de nuestro país en el mundo es la de un lugar lleno de violencia y narcotráfico. Pocos se imaginan que existen grandes ciudades, modernas y llenas de cultura. La fotografía acerca a los extranjeros a esta realidad que se esconde bajo la máscara de la guerra.

Weerdtra aseguró que cada país es una marca. Hay algo que lo hace diferente de los demás. Él encontró la marca de Colombia en la calle. Para él, las fachadas de algunos edificios, la combinación de colores y formas hace de Colombia un lugar particular. A veces hemos pasado una y otra vez por el mismo sitio pero no nos hemos detenido a observar. Hay avisos publicitarios, grafitis y pinturas en las paredes que están hablando de lo que somos, están dando una imagen de lo que significa ser colombiano.

Finalmente, Susanna Carrié mostró parte de su trabajo artístico y comentó algunas anécdotas sobre su relación con la fotografía. Para ella, la mayoría de nosotros solo conocemos una Bogotá que va de norte a sur pero nos hemos olvidado de la que existe de oriente a occidente. Una reflexión sobre lo que vemos y dejamos de ver en nuestra ciudad. Le gusta jugar con la mirada y tomar fotos de un mismo lugar pero desde diferentes ángulos. El lugar se modifica y en cada foto la atención está puesta en un objeto distinto. Hay múltiples miradas de una misma cosa y eso es lo que hay que rescatar. Además, asegura que ella prefiere la Bogotá en blanco y negro pues algunos detalles solo son perceptibles con ese tipo de color. Para terminar, invitó a los asistentes a arriesgarse a salir y mirar lo que hay en las calles, en cada rincón de la ciudad. En Bogotá, por andar de afán, lo visible se hace invisible a nuestros ojos.

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