Bogotanos: casi la mitad vive en arriendo

La dificultad en la capacidad de pago es la principal razón para no comprar casa, aunque también hay otros motivos, como trabajos que implican viajes o la prioridad de estudiar.

Comprar vivienda en Bogotá, cada vez es más difícil. El alto precio de la tierra, especialmente en aquellas zonas con mejores condiciones de acceso o espacios públicos agradables como Teusaquillo o Chapinero, hacen que sea un sueño casi inaccesible.

Es por esto que antes de comprar, la opción para muchos termina siendo vivir en arriendo, alternativa que eligen principalmente los hogares de ingresos bajos y medios.

Esta es una de las principales conclusiones de la Secretaría de Planeación, tras analizar cuáles son los aspectos que determinan el hecho de tener vivienda en la capital del país. De los casi dos millones de hogares que habitan la ciudad, el 41,4% vive en arriendo y el 52,8% tienen casa propia.

La pregunta que surge de estos datos es por qué aún hay tantas familias sin casa propia. Cuando Planeación analizó la respuesta a esta preguntas, que se incluyó en una encuesta realizada en 2011, encontró que seis de cada 10 personas no respondieron. Sin embargo, los que lo hicieron, señalaron que la principal razón es la dificultad en la capacidad de pago. Algo que resulta lógico teniendo en cuenta que Bogotá es la ciudad más cara del país en este tema.

Pero, hay otras motivaciones que también influyen en la decisión de no tener vivienda propia, más allá de lo económico. Por ejemplo, Planeación encontró razones como que las personas están de paso por la ciudad y piensan regresar a sus lugares de origen; tiene planes para irse del país; ya están muy viejos; son desplazados; son frecuentes los traslados de ciudad por el tipo de trabajo; están esperando casa por parte del ejército; no tienen empleo fijo, o tienen otras prioridades (como estudiar o viajar).

Dos factores que se relacionan con el hecho de tener vivienda son el nivel de educación de la persona a cargo del hogar y las condiciones del empleo. A mayor nivel educativo hay más probabilidad de que la vivienda sea propia. Entre quienes tienen estudios superiores o de posgrado, el 60% tiene vivienda propia y el 35% vive en arriendo.

Además, tener mayores ingresos en el hogar reduce la probabilidad de vivir en arriendo, algo que se da “en todos los estratos, pero en mayor magnitud en los estratos 1, 2 y 3 frente a los 4, 5 y 6”, como señala el análisis hecho por el equipo de estudios macro de la Secretaría.

“Si bien hay personas u hogares que prefieren vivir en arriendo, están los que se ven obligados hacerlo, porque no tienen las condiciones económicas para comprar o construir sus viviendas. No es problema vivir en arriendo, pues no tendría nada de malo en pagar por habitar viviendas que ofrezcan calidad de vida a los hogares”, dice Roberto Prieto Ladino, subsecretario de Información y Estudios Estratégicos, acerca del estudio.

¿Cómo podría enfocarse la política de vivienda para ofrecer mejores condiciones a los ciudadanos? En el país, tradicionalmente se ha fomentado la vivienda propia con subsidios a la tasa de interés para quienes compran una casa nueva y en los programas de vivienda gratis.

Pero otra alternativa que sugiere Planeación es complementar estos lineamientos incentivando el alquiler, para mejorar la oferta y la calidad para los hogares de bajos recursos, pues la oferta para los hogares de altos ingresos está cubierta por el propio mercado.

“La oferta se podría promover a través de incentivos para compra de vivienda usada y la construcción de vivienda para arrendar, a través de subsidios a la tasa de interés y líneas de créditos. Por qué no dejar que la oferta de vivienda para la población menos favorecida quede en manos de estos mismos, de manera que el arriendo se convierta en una fuente adicional de ingresos. Esto contribuiría a incrementar la oferta y en consecuencia a reducir los precios de la vivienda”, explica Prieto.

Geógrafo inglés habla de vivienda

Hace unos días en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional estuvo David Harvey, uno de los pensadores urbanos que más ha reflexionado sobre los impactos del capitalismo en los espacios de las ciudades y recordó que la especulación financiera en torno al mercado inmobiliario es el motor de este modelo.

Una muestra clara es que hay gente que invierte bastante dinero en casas que no habitan, y ello encarece los arriendos. “Eso genera que a millones de personas les quede más difícil adquirir casa. Podemos poner el ejemplo de Estados Unidos, donde millones de ciudadanos perdieron su casa por la crisis financiera del 2007”, dijo el geógrafo inglés.

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