Bogotanos gastan más plata en los trancones, que en hacer más vías

Un estudio realizado por la Universidad Nacional determinón que los costos asociados a la congestión son de $160.000 millones, mientras que el de la inversión en vías es de apenas $12.000 millones.

“El dinero que gastamos por culpa de la congestión podríamos invertirlo en mejorar la malla vial y tendríamos una mejor rentabilidad”. Esa  fue una de las conclusiones a las que llegaron Pablo Emilio Muñoz y Nelson Sáenz, quienes realizaron un estudio para la Universidad Nacional, que demostró que los trancones le cuestan  a los habitantes de la capital alrededor de $164.000 millones, una cifra absurda si se tiene en cuenta que el Distrito invierte $12.000 millones en el mejoramiento de la malla vial, aspecto que, según los investigadores, podrían solucionar la eterna problemática del tráfico. Vale resaltar que los $164.000 millones no tienen en cuenta otras variables que podrían aumentar considerablemente esta cifra, como el de la contaminación ambiental ni el incremento en la accidentalidad.
 
Para esta investigación se escogieron algunos tramos de las calles 80, 72, 13 y 26, así como en las avenidas Ciudad de Cali, Boyacá y 68, en los que se estudiaron  los flujos de transporte público y particular, además de otros factores que están contribuyendo a la congestión, como la semaforización o la imprudencia de los conductores. De esta forma, se calculó esta millonaria cifra, a través de un programa de simulación.
 
Muñoz y Sáenz dividieron los costos. Por un lado, armaron un grupo con los gastos de la operación de los vehículos, es decir, el total de dinero no reembolsable que un bogotano tiene que perder en promedio por transitar con su carro por estas vías. Eso incluye variables como el combustible y el mantenimiento. 
 
Por otro lado, se agruparon los costos de las personas que se movilizan. En este punto se utilizó un estudio realizado para el metro de Bogotá, que mostraba la suma que de dinero que pierden los ciudadanos por no invertir su tiempo en el trabajo por culpa de la congestión. Mediante la aplicación del modelo matemático definido, se estimó que el costo social de la movilización de la red vial puede llegar a $304 millones durante la hora máxima de demanda y más de un billón de pesos anuales.  
 
Pero más allá de los costos, los dos investigadores fueron muy juicioso en buscar qué causa tantos trancones en Bogotá y por qué aún las soluciones son tan precarias. Una de dichas causas es la falta de mantenimiento oportuno de la malla vial, que genera sobre costos importantes, porque no solo se requiere reparcheo de las calles, sino que se necesita toda la estructura del pavimento y eso vale siete veces más que hacer el mantenimiento correctivo. 
 
El otro factor es que hay problemas de falta de oferta en la malla vial. No hay alternativas suficientes para que las personas puedan desviarse en caso de que haya trancón. No hay construcciones de otras vías complementarias. Y a eso hay que sumarle los malos diseños de las vías. “Por ejemplo, en la intersección de la Avenida de las Américas con la Avenida Boyacá, las orejas que lo llevan hasta las Américas no le permiten acceso y esto generan trancones. Allí incrementan los tiempos de viaje”, cuenta Sáenz. 
 
Otra de las causas de la congestión, de acuerdo con los investigadores, es el mal comportamiento de los conductores, que se parquean por más de cinco minutos en vías principales de dos carriles. En este caso, el ejemplo claro son las filas de carros que se agrupan en los centros comerciales, como Salitre Plaza, que genera una disminución  en la capacidad vial. 
 
Estos dos últimos fenómenos afectan a su vez a la sincronización de la red semafórica, unas de las grandes causas de los trancones. “Aunque los ingenieros programan una situación ideal, de acuerdo a un simulador, esta nunca se va a cumplir por las demoras que produce la imprudencia de los conductores y la falta de oferta de vías. Toda coordinación allí es obsoleta”, explica Sáenz. 
 
Por último, se nombró la falta de paraderos suficientes para el transporte público, que produce la obstrucción vial. Sáenz cuenta que, por ejemplo, en la Avenida Boyacá con Calle 13 se presenta este fenómeno, pues este lugar funciona como terminal de transporte intermunicipal y allí los buses paran continua y desordenadamente. 
 
Posibles soluciones 
 
Aunque se detectaron varias fallas que causan la congestión, este trabajo también intentó indagar en posibles soluciones. Para estos estudiosos de la movilidad, es fundamental que a corto plazo se construya una gerencia interinstitucional, que integren al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), la Secretaría de Movilidad y la Policía y en la que haya un seguimiento a esta problemática. Según ellos, este es un asunto que obliga a los funcionarios a identificar, analizar y evaluar los sitios de los trancones a corto plazo, para realizar obras de baja inversión y alto impacto. 
 
La otra solución que recomiendan al Distrito es la inversión al mantenimiento de la malla vial. “Si la ciudad invierte en la recuperación de malla vial, a través de la gestión financiera que busque, la rentabilidad que puede tener la ciudad en términos de mayores ingresos y de competitividad y de mayor uso del suelo, cubre con creces esa inversión inicial”, asegura Sáenz. 
 
También, aconsejan que haya un mayor control policial para que los imprudentes dejen de bloquear las vías y, además, sugieren implementar una red semafórica moderna, que trabaje y que se programa con base en los flujos de tránsito y así, según los investigadores, “si hay trancones, que se re programen de acuerdo a la necesidad de la congestión”.