Buses viejos de Transmilenio, una de las causas de la accidentalidad

De 2.005 buses, se accidentan dos al día y 30 presentan fallas mecánicas. El 53 % tiene más de 10 años y las licitaciones siguen en veremos.

El Espectador

Mientras el Distrito les sigue alargando la vida a los buses de las fases I y II de Transmilenio, parece que la edad de los articulados empieza a pasar factura. Los recientes hechos, en los que se han visto buses perdiendo sus llantas en pleno movimiento, derramando combustible, expulsando humo como chimenea y la famosa imagen de uno destechado hace un año encienden las alarmas. (LEA: Tarifa de Transmilenio, ¿un precio justo?)

Y es que el paso de los años se empieza a notar: al revisar las placas de los cuatro articulados involucrados en los incidentes de las últimas dos semanas, tres pertenecen al mismo operador de la fase I y tienen casi 1,2 millones de kilómetros recorridos. Por ejemplo, el bus de placa SIB 752, al que se le desprendieron dos llantas el 2 de septiembre, es modelo 2001 y a febrero del año pasado ya reportaba 1,24 millones de kilómetros, o el de placa SHM 003, al que se le quedaron sus llantas pegadas y empezó a botar humo, reportaba 1,13 millones de kilómetros.

Para tener una idea del panorama: de 2.005 articulados, el 53 % tiene más de 10 años y rodea el millón de kilómetros recorridos. Tan sólo tres de cada 10 vehículos tienen menos de seis años. A la par con la edad de los vehículos, hay algo particular: las cifras de accidentalidad y carros varados va en aumento.

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Al analizar los datos de buses rojos involucrados en accidentes (que han dejado heridos o muertos), se nota un crecimiento en la última década. Aunque en este período la flota creció menos de un 30 % (con la fase III), el número de accidentes pasó de 231 en 2007 a 552 el año pasado. Hasta julio de 2017 ya eran un poco más de 300.

Por su parte, los reportes de articulados varados muestran cómo en 2016 se registraron 9.678 casos (casi 26 diarios). A junio de este año fueron 6.294 (casi 35 diarios). En total, entre enero de 2016 y junio de 2017, Transmilenio reportó 15.872 varados. De estos, 5 de cada 10 fueron vehículos de la fase I, es decir, los que llevan más años rodando. El operador con mayor número de incidentes fue SI99 (fase I) que, con 253 articulados, reportó en año y medio 3.770 casos. A este le siguen Ciudad Móvil (fase I) con 1.971 casos; Transmasivo (fase II), con 1.967, y Consorcio Express (fase III), con 1.854.

La licitación

Detrás de esta situación hay una crítica de diferentes sectores: la demora de la licitación para renovar la flota más vieja del sistema. Este cambio, al menos para la fase I, debió hacerse en 2013. El contrato inicial señalaba que los buses tendrían una vida útil de 850.000 kilómetros recorridos. Sin embargo, la pasada administración, ante la incapacidad para abrir el proceso, decidió renegociar el contrato y ampliar la vida útil a 1,1 millones de kilómetros.

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Y cuando se esperaba que el actual gobierno distrital sacara adelante el proceso, también amplió la vida útil de los buses, que ahora podrán circular hasta 1,5 millones de kilómetros. La razón: según certificaciones de los fabricantes y la ley, los buses pueden operar hasta 20 años. No obstante, es clave señalar que los vehículos son sometidos a una alta exigencia, si se tiene en cuenta el estado de las vías y que a diario usan el servicio al menos 2,5 millones de personas.

En opinión de Fernando Rojas, experto en movilidad, que los buses más viejos sean los que estén presentando el mayor número fallas indica no sólo la necesidad de que se dé inicio urgente a la licitación para adquirir nueva flota, sino que fue un error –tanto de las administraciones de Petro como de Peñalosa– haberles prorrogado los contratos a los operadores de las fases I y II.

“Hay una responsabilidad de los operadores que han exprimido los buses hasta más no poder, sin hacer la inversión para prestar un buen servicio. Aunque los ensambladores dicen que los vehículos pueden rodar muchos más kilómetros, nadie tiene certeza de si el mantenimiento que se les hizo fue el adecuado”, aseguró Rojas, quien advirtió fallas en la supervisión y revisión de la flota que sale a operar. “Los recientes problemas evidencian que algo en el control de Transmilenio no se está haciendo de forma rigurosa”, agregó.

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A su turno, Fernando Rey, exgerente de Transmilenio en la administración Petro y experto en movilidad de la Universidad Santo Tomás, manifestó que los buses del sistema son sometidos a un trabajo pesado que los hace estar expuestos a todo tipo de contingencias que se agravan por su edad, es decir los kilómetros recorridos. “El sistema reventó y para mantener la atención a la demanda, simplemente están metiendo esos buses viejos y ahí vienen los problemas”.

En este contexto, el concejal Manuel Sarmiento (Polo Democrático) elevó un llamado a la administración para que abra la licitación y se haga el cambio de la flota. Pidió, además, medidas inmediatas para verificar que los buses cuenten con las características técnicas que les permitan seguir funcionando y no se ponga en riesgo a los pasajeros. “Llevamos 19 meses desde que arrancó el alcalde y todavía no está lista la estructuración de la licitación. Apenas están haciendo una consultoría y también ha tenido grandes demoras. La administración debe dejar de ser tan alcahueta con los operadores y los tiene que poner en cintura”, precisó.

Ante la polémica por la seguidilla de accidentes, María Constanza Álvarez, subgerente de comunicaciones de Transmilenio, explicó que los buses cumplen las exigencias en materia de mantenimiento preventivo diario y correctivo. “Tenemos una flota que transporta 2,5 millones de usuarios. En promedio, hacemos 20.000 viajes y este tipo de incidentes ocurren cada 9,7 millones de kilómetros. Que hayan pasado estos tres eventos en menos de dos semanas nos genera preocupación. Queremos transmitir a los usuarios que todos los días cumplimos nuestra tarea de cuidar los buses”. Sobre la antigüedad de la flota y la espera por la licitación, la funcionara indicó que “las decisiones estructurales se están tomando: el próximo año ya vamos a empezar a renovar nuestra flota”. (LEA: Hay mejoras en Transmilenio, pero no se perciben)