Cajicá: una parroquia electoral

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Como una auténtica parroquia se mueven las elecciones en la fortaleza de piedra, como se le conoce al municipio de Cajicá, desde hace más de una década.

A pesar de los escándalos y cuestionamientos que rodean a los gobernantes del municipio de Cajicá, Cundinamarca, los votantes exculpan sus pecados sobre el predicamento del desarrollo urbano a costa del volteo de tierras y las modificaciones del uso del suelo de forma fraudulenta, así como el manejo de las elecciones. 

La historia comienza en 2007, cuando Julio Eduardo “Yiyo” Riveros, oriundo del municipio de Tabio, fue capturado por celebración indebida de contratos y falsedad en documento público. Para ese momento, Yiyo aspiraba a la asamblea departamental con la bendición del entonces gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila, de quien había sido su mano derecha como asesor y con quien habrían configurado un entuerto para desangrar el departamento (Ver video)

A pesar de que fue absuelto en primera instancia, en 2012 el tribunal superior de Cundinamarca revocó la decisión y Yiyo se entregó de nuevo a las autoridades por los mismos hechos. Desde ese momento paga casa por cárcel. Paralelo a su historia, Yiyo se convirtió en uno de los mayores financiadores de campaña y socio político de alcaldes y exalcaldes en Cajicá. Su primera ficha fue Óscar Mauricio Bejarano Navarrete, quien ganó en las elecciones 2011, con el aval del partido Conservador, con 9.910 votos.

De su gestión, solo se recuerda la aprobación en 2014 a una modificación al PBOT que aumentó el uso del suelo urbano sin justificación. En este entuerto, entre Bejarano y el concejo, se dedicó 96 hectáreas que eran de la Reserva Forestal Protectora Productora Nacional de la Cuenca Alta del Río Bogotá para vivienda campestre. Por esta razón, el exalcalde, 12 concejales y los exsecretarios de Planeación Leonardo Higuera Espinosa y Germán Camilo Bello Zapata se encuentran en la mira de la Procuraduría.

De acuerdo con fuentes de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), luego de su administración, Bejarano tuvo un incremento en su patrimonio de manera inusitada, en la cual se incluyen bienes y semovientes de alto valor. Pero, esto no es todo. Bejarano, al igual que su socio Yiyo, se convirtieron los mayores patrocinadores de campaña de Fabio Ramírez, recientemente electo por la coalición Unidos con Toda Seguridad. Asimismo, apoyaron al concejo a Jefferson Mesa Rodríguez, quien se quemó con 308 votos, avalado por los partidos Conservador y Mira. Cabe resaltar que Mesa pertenece a uno de los grupos económicos de constructores más poderosos de Cajicá y, quienes presuntamente se habrían favorecido de las modificaciones al PBOT de sus socios políticos. 

Con base en lo anterior, para los comicios del 27 de octubre de 2019, Pares recibió denuncias que no solo involucran a los mencionados anteriormente, sino también una sofisticada estructura de lo que sería un presunto fraude electoral de grandes proporciones. 

En primer lugar, en el tablero se identificó que existe una pieza clave que ha estado tras bambalinas en diversos presuntos escándalos de corrupción en Sopó, Tabio, Zipaquirá, Chía y Cajicá a nivel electoral. Se trata del representante a la Cámara por el partido de la U, José “Pájaro” Caicedo Sastoque. En 2003, fue elegido alcalde de Zipaquirá, y en 2010 llegó a la Cámara de Representantes donde se ha mantenido hasta la actualidad. 

Según fuentes de Pares, además de la investigación que tiene abierta por la Corte Suprema de Justicia por irregularidades en la celebración de un contrato por $664 millones celebrado con la empresa de acueducto de la ciudad cuando fue alcalde, el Pájaro tiene vuelo alto en la EPS de la gobernación Convida, el Sena y la Registraduría de los municipios en cuestión. Pájaro, al parecer, estuvo también encargado de negociar los avales del partido de la U en Cundinamarca y gracias a esto le dio el coaval a su socio Fabio Ramírez, gracias a su cercanía con los cuestionados Yiyo y Bejarano, razón por la cual hizo campaña con Ramírez durante las elecciones.  

En segundo lugar, con todas las fichas en el tablero, el rosario de hechos irregulares es grave. El caso de Cajicá cuenta con todos los factores de la manera en la que habría evolucionado el mecanismo de corrupción electoral denunciado por Pares en 2018. De acuerdo con las denuncias allegadas, que incluyen videos, fotos y testimonios, la alteración de las elecciones empieza desde la selección de jurados de votación y testigos, además de la compra y trasteo de votos, publicidad en puestos de votación y personas uniformadas en favorecimiento del candidato Fabio Ramírez.  

Se monitoreó que hubo buses que llegaron presuntamente con jurados de votación  y votantes alrededor de la campaña de Ramírez, que, a su vez, poseían material electoral como tarjetones marcados e instrucciones para incidir en los votantes. Así pues, no se trataba de cambios en los formularios E-14, sino que los votos ya llegaban marcados desde los tarjetones. De esta manera, no habría necesidad de alterar los resultados como se hacía en 2018. Se trata de tarjetones con votos previamente marcados  sin necesidad de alterar los formularios E-14.

Esta situación se habría presentado en los puestos de votación de Antonio Nariño, Capellanía, Pablo Herrera y El Coliseo, en donde hubo personas con publicidad o tarjetones marcados a menos de 100 metros de los puestos de votación, como se observa en las imágenes:

En un puesto de control retienen a Castiblanco y luego de unas horas, según fuentes de Pares, llegó el personero de Cajicá e intercedió por Castiblanco. Luego de su salida volvió al puesto de votación de Capellanía en donde hubo inconvenientes con algunos testigos de votación del puesto, por trabas que fueron subsanadas luego de que se acabaron las elecciones. La entrega de los E-14 en este puesto fue la más demorada, siendo que apenas se trataba de 2 mesas.

Además de lo anterior, se identificó que en 8 de los 9 puestos de votación de todo el municipio existen irregularidades que habrían incidido en el proceso de preconteo y escrutinio. Luego de la revisión de las 143 mesas de votación y los E-14 digitalizados, al menos en 46 de estas hay observaciones que incluyen no solo irregularidades sobre las firmas de los jurados, sino también sobre alteraciones de los E-14. Esto es, en el 32% de las mesas revisadas, los E-14 tienen irregularidades que ponen en riesgo la legitimidad sobre 10.987 de las 34.054 personas que ejercieron su derecho al voto. 

Otro hecho que llama la atención desde el monitoreo que realizó Pares el día D, está en que en el escrutinio, en el 30%, la candidata María Teresa Piedrahíta Córdoba iba ganando, con un margen de 300 y 400 votos. En el escrutinio del 40% hubo una diferencia ya de 1.000 votos en los que Ramírez superaba a Piedrahíta, la cual no se explica matemáticamente dado que en un porcentaje tan reducido de avance del escrutinio se triplicó la diferencia entre ambos candidatos.   

Aunque Fabio Ramírez ganó con una cantidad desbordada de dinero en campaña, que incluyó becerradas, alquileres de bares y mucha publicidad, el riesgo de su elección está asociada a sus apoyos y a la gestión que pueda haber sobre el manejo del PBOT del municipio, en el cual están interesados el Pájaro, Yiyo y Bejarano como sus financiadores.  

Por último, cabe recordar que un alcalde en un municipio de Cajicá devenga menos de $7 millones mensuales. Las cuentas no dan. No obstante, el valor de un proyecto de apartamentos que, por ejemplo, en 14 torres con 20 apartamentos por torre, cada uno a $250 millones, puede ascender a los $90 mil millones. Un negocio redondo. 

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