Calles llenas de devotos

En los alrededores de la calle 26, miles de feligreses se agolparon desde temprano para hacer un corredor de honor al sumo pontífice. Con música y ovaciones, los colombianos le dieron la bienvenida al papa Francisco, quien estará hasta el domingo.

Miles de feligreses se agolparon sobre la calle 26 para recibir al papa Francisco. Mauricio Alvarado

A las 4:10 de la tarde, con 20 minutos de anticipación, aterrizó Pastor 1, el avión que trajo al papa Francisco. La emoción invadió a los miles de devotos, que desde temprano se apostaron en la calle 26 para verlo pasar. La espera para ver al sumo pontífice llegaba a su fin. Era cuestión de tiempo que el papamóvil iniciara su recorrido por la avenida El Dorado hasta la Nunciatura Apostólica, donde descansará los días que permanezca en el país.

Los preparativos del esperado día comenzaron desde las 5:00 de la mañana. Sobre la avenida, que dirige al aeropuerto de la ciudad, se ubicaron casi 2.500 policías, que se encargaron de la seguridad. En cada puente y esquina se encontraba un grupo dando indicaciones y coordinando a la gente, mientras otros se ubicaron cerca del carril exclusivo de Transmilenio, reservado para el paso del papa Francisco.

En las calles, mientras tanto, se hacían los últimos retoques. Cerca de la Universidad Nacional, trabajadores de la Alcaldía cambiaban algunas de las bombillas de los semáforos. Antes de que llegaran los fieles, por la avenida El Dorado ya se podían encontrar a vendedores ambulantes, con todo tipo de productos y accesorios.

Afiches medianos con la imagen del papa, con una de sus frases célebres, a $1.000. También llaveros y botones con mensajes como “Bienvenido a nuestro país”, que se conseguían en $5.000. El costo de las banderas y las camisetas dependía del diseño, pues se podían encontrar con los colores que identifican al Vaticano hasta camisetas de la selección de Colombia, con la imagen de Francisco. 

Hárold, quien se ubicó sobre la oreja del puente de la carrera 68 con la calle 26, fue uno de esos vendedores que vieron en la visita papal una oportunidad. Este paisa llegó a la ciudad hace tres días y su idea es acompañar por todo el país al sumo pontífice. “Hay que ser recursivos. Vamos a estar en Villavicencio, Medellín y Cartagena vendiendo los próximos días”, dijo.

A unas cuantas cuadras, cerca de la estación de la avenida Rojas, sobre las 10:00 a.m., Águeda Sandoval se ubicó, junto a su hija, en un costado de la vía. Había tenido la oportunidad de ver a los papas Pablo VI y Juan Pablo II. No iba a perderse la llegada de un nuevo papa al país. “Cuando vino Juan Pablo II no pude salir a la avenida a saludarlo, porque ya tenía cuatro hijos y responsabilidades. Sin embargo, fui a la misa campal en El Tunal. Recuerdo que la gente lloraba, saltaba, gritaba y se sentía la paz que irradiaba Juan Pablo II”.

Otra de las que madrugó a coger puesto fue Gloria Abadía, quien llegó caminando junto a su esposo y se ubicó desde las 11:00 a.m. bajo el puente de la avenida Boyacá con calle 26. Su expectativa era tenerlo muy cerca y, a pesar de que no logró encontrarse con sus compañeros de la iglesia de su barrio Castilla, sí halló un buen lugar para verlo en primera fila. 

Con la misma idea, al menos 10 niños de la Fundación de María, del barrio Bosa-Brasil, se ubicaron bajo un árbol, junto al padre misionero Ricardo. Todos estaban uniformados con camisetas blancas y botellas de agua colgando de su cuello, que llevaban la imagen del papa. Como sabían que la espera sería larga, instalaron una carpa, donde compartieron el almuerzo y, además, extendieron las carteleras que hicieron de bienvenida.

Su emoción era máxima, pues uno de sus integrantes, Christian Lurduy, quien llegó desde Ibagué, se reunirá mañana en Villavicencio con el sumo pontífice. La razón es que la congregación acompañó a Francisco durante la Jornada de la Juventud, en su paso por Río de Janeiro y Ecuador. Además, porque su principal fin es explicarle cómo logró, a través de la iglesia, salir de la drogadicción en la que se consumió siete de los 22 años que tiene de vida.

Hacia el mediodía, hermanas de la Congregación de San Antonio de Padua buscaban un espacio dónde ubicarse. Salieron a las 4:00 a.m. de San Miguel de Sema, en Boyacá, y se instalaron en un hotel sobre la calle 26 para tener de cerca del papa y, de paso, llegar hoy fácilmente al parque Simón Bolívar, donde será la misa campal.

Hacia la 1:00 p.m. el movimiento dentro de las estaciones de Transmilenio se aceleró y progresivamente la calle 26 se fue desalojando. A las dos quedó dispuesta para el recorrido del papa. La soledad de la gran avenida fue el llamado para que rápidamente se comenzaran a llenar las calles de feligreses.

El máximo jerarca pisó oficialmente suelo colombiano a las 4:36 p.m., inmediatamente estrechó la mano del presidente Juan Manuel Santos y su esposa María Clemencia de Santos, junto a quienes inició el recorrido para salir del aeropuerto. Emanuel, el hijo de la congresista Clara Rojas nacido en cautiverio, fue al primero que saludó antes de comenzar los actos protocolarios en el aeropuerto.

Pasadas las 5:00 p.m., Francisco se subió al papamóvil. Seis carros encabezaban la caravana por la calle 26, donde fue recibido en medio de aplausos, ovaciones y muestras de fe. A la altura de la Boyacá el papamóvil salió del carril exclusivo de Transmilenio para tomar la vía de los carros, debido a la congestión por la cantidad de feligreses. De hecho, en dos ocasiones el vehículo tuvo que detenerse mientras la seguridad volvía a abrir el paso.

En ese momento, la gente aprovechó para tocar el carro. Francisco, para dar la mano a sus feligreses y besar la frente de uno de los menores en el camino.

Llegó a las 5:53 p.m. a la Nunciatura donde lo recibió un grupo de niños vulnerables del Idipron con actos culturales. Diez minutos más tarde ingresó al lugar en el que descansará los próximos días. “Es una emoción muy grande, porque él es un ídolo de la Iglesia y somos más que bendecidos, porque viene en medio de un proceso con un testimonio de paz”, aseguró Águeda Sandoval. 

Algo similar dijo Abadía, quien antes de ver al sumo pontífice tenía claro que hoy llegaría a las 5:00 de la mañana al parque Simón Bolívar. Cristian ya lo vio y ahora planea cómo va a contarle lo que ha tenido que pasar en su corta vida. Hoy la ciudad se prepara para su paso por la Plaza de Bolívar y luego la misa, que congregará a más de 600.000 devotos en una gran misa en el Simón Bolívar.