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hace 6 horas
Recorrido por las zonas afectadas en época de verano

Campesinos del Sumapaz, desesperados con el clima

Las temperaturas bajo cero en las madrugadas y sobre los 20 °C al mediodía se convirtieron en un dolor de cabeza para los agricultores de la zona, quienes afirman que las variaciones en el termómetro son inéditas y que hace casi dos décadas no había heladas tan feroces con sus cultivos.

Campesinos calculan que las pérdidas por el clima superan los $700 millones. / Fotos: José Vargas - El Espectador

Para ver el amanecer en la localidad de Sumapaz hay que salir de Usme a eso de las 5:00 a.m. A esa hora, por esta época del año, la temperatura en la ciudad no pasa de los 6 °C, pero descienden casi a cero cuando el paisaje empieza a tornarse rural. Mientras la carretera se hace más estrecha, empedrada y polvorienta, el cielo y los cerros varían su tonalidad cada minuto. Una escala de azules, verdes y grises, del cielo y las montañas, anuncia la llegada de un nuevo día, al tiempo que la gelidez del ambiente advierte un distanciamiento de la zona urbana de la capital.

Un par de kilómetros después del letrero que anuncia la llegada a Sumapaz, el verde del campo y las montañas empieza a verse como cimentado de forma parcial. No se trata de obras en la zona, sino del hielo producto de las bajas temperaturas. El espectáculo visual contrasta con lo absurdo que resulta cualquier intento por calmar el frío, que se olvida por momentos, ya que la prioridad debe ser mantener la concentración para no tomar un camino erróneo, que conduzca a una trocha sin salida.

Saber cómo moverse por las rústicas vías de Sumapaz es clave, ya que, a pesar de que solo hay una “vía principal”, en la que cabe un vehículo por sentido, hay cientos de desvíos hacia fincas, cultivos y, muchas veces, a la nada. Además es un milagro encontrar a alguien que transite por allí, para obtener información. Uno de esos caminos conduce al centro poblado de Nazareth, donde vive Edilberto Bernal, un líder agricultor que no parece muy contento con los coloridos amaneceres, ya que esto es sinónimo de pérdidas en sus cultivos.

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Según Bernal, quien fue guía de un recorrido de casi seis horas por varios corregimientos de la localidad, hace 18 años no había heladas tan fuertes en Sumapaz como las que se vienen presentando. De no haber llegado durante el punto más álgido del amanecer, esa afirmación hubiese sido difícil de creer, pues a las 9:00 a.m. se asomaba un sol tan abrasador como el que sabe azotar al resto de la ciudad en los días más intensos de calor. El termómetro marcó 20 °C, pero el líder campesino asegura que hay días en que llega a 25 °C y que ya no les extraña que en pocas horas tengan tal variación en el clima.

 
 

En todo Sumapaz hay más de 700 fincas campesinas. A falta de un censo oficial, los mismos agricultores calculan que de estas hay casi 200 familias que, así como la de Bernal, han resultado afectadas por los abruptos cambios de clima de inicio de año. Si bien las heladas se presentan cada año, lo cierto es que en los últimos el clima no había sido tan feroz con los cultivos. “Como hace tantos años no caían tan duro las heladas, le fuimos cogiendo confianza y no era tan complicado sacar una cosecha. Pero este año todo cambió, pues las heladas quemaron gran parte de los cultivos. El problema se resume en que tenemos un páramo al lado, pero hasta el agua se redujo por el verano y hoy nos toca defendernos con lo que hay”, explica Bernal.

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Esta situación tiene repercusiones en dos sentidos. Primero, en el bolsillo. Segundo, en el abastecimiento de víveres como papa y arveja, para la localidad y el resto de la ciudad, que son los únicos cultivos rentables en la zona. Óscar Huérfano, un campesino que vive en el corregimiento de San Juan, cuenta que, por las heladas, perdió todo un cultivo en el que invirtió más de $21 millones: “Sembrar y mantener una carga de papa cuesta entre $700.000 y $1 millón. Yo sembré treinta cargas, con las que esperaba sacar el doble de lo invertido, pero se perdieron casi por completo. Además de las heladas, hay una polilla propia de esta época de calor, que se come las plantas”, relata Huérfano. Las cuentas de las federaciones de campesinos indican que para esta época había una proyección de mil cargas, por lo que las pérdidas, solo en cultivos de papa, podrían superar los $700 millones.

Los cultivos son los mayores afectados por el clima, pero no los únicos. Algunos campesinos también viven de la ganadería, pero por esta época las vacas no pueden pastar de la misma forma, ya que la mayor parte del herbaje se torna amarillento, por la variación entre frío y calor. Esto implica que los animales no engordan lo suficiente y, por lo tanto, no pueden venderlos al mismo precio que en otras épocas del año, pues en los mataderos les pagan según el peso de la res.

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La situación también tiene en alerta a la JAL de la localidad. La edilesa Natalia Romero (Partido Liberal) expresó su preocupación por la mayoría de afectados que, dice, son pequeños y medianos agricultores. “Esto es consecuencia del cambio climático, algo que no hemos podido enfrentar. Las pérdidas son notables y la percepción es que, si bien en una cosecha se puede recuperar la inversión, estas solo han dejado pérdidas”.

La edilesa agrega que “los campesinos no tienen el músculo financiero para suplir todas las necesidades durante un cultivo, así que muchos deben sacar créditos para satisfacer sus necesidades económicas. Es una situación aterradora, porque la sostenibilidad financiera de nuestros campesinos está en peligro”.

Por ahora, dicen los afectados, no les queda otra que esperar a que la temperatura se regule para hacer la primera siembra del año que, sin embargo, solo dará cosecha hasta agosto. Y para reutilizar las tierras afectadas, deben esperar cuatro años hasta que se recuperen del proceso agrícola.


Avanza censo para gestionar ayudas

Ante la difícil situación que afrontan los campesinos, las agrupaciones de campesinos de la localidad se han lanzado a solicitar subsidios para volver a sembrar y comprar abono, así como ayudas para sostener el ganado con pasto procesado u otros forrajes preparados, para alimentar las reses. Sin embargo, para esto se necesita primero un censo, que ya están adelantando los mismos campesinos afectados, para luego informar a Fedepapa. Su esperanza está en que, con esto, la entidad pueda gestionar ayudas ante el Ministerio de Agricultura.

Mientras eso ocurre, la Junta de Acción Local (JAL) gestiona auxilios económicos y redes de apoyo agrícola ante la Secretaría de Desarrollo. Y, para que esto no ocurra el próximo año, trabajan en asesorías y procesos preventivos con los campesinos.

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Felipe García Altamar ([email protected])

Bogotá

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