La meta es instalar 80.732

Canecas en Bogotá, por aquí y por allá

La instalación masiva de canecas de basura ha despertado la inquietud de los capitalinos. Aquí le explicamos a qué se debe esta medida.

Cortesía: Bogotá Limpia.

¿Sabía que si se ponen en línea recta las 80.732 canecas de basura que planean instalar en Bogotá, a 100 metros una de la otra, se podría llegar hasta Madrid (España)? El dato lo da el mismo Distrito, que está convencido de que se necesita un basurero en la calle por cada 90 habitantes. Entonces resulta al menos comprensible que algunos estén sorprendidos al pasar de ver una que otra cesta (antes había una por cada 1.200 habitantes) a encontrar un mueble con dos recipientes, uno para residuos y otro para reciclaje, cada 25 metros.

La instalación de estos basureros ha provocado diferentes reacciones entre los habitantes de la ciudad. Si bien para algunos podría resultar útil encontrar una cesta cada 45 pasos, esto ha representado un impacto visual en los corredores principales, medida que muchos han catalogado, a través de redes sociales, como “exagerada”.

Y eso que pocos saben que el proceso apenas está comenzando. Según la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), hasta el 31 de julio se habían instalado 11.572 canecas, lo que representa apenas el 14,3 % de las que esperan poner. A mediados del próximo año estará el 100 %. Pero no se trata de que estén ubicadas una tras otra porque sí.

Yanlicer Pérez, subdirector de recolección, barrido y limpieza de la Uaesp, indicó que la cantidad se estableció teniendo en cuenta la población. Aunque inicialmente se habló de una caneca por cada 100 habitantes, con el nuevo censo, que dice que en Bogotá hay 7,2 millones de habitantes, el promedio será de una por cada 90.

Sobre la distancia entre cada punto, el Distrito les sugirió a los operadores de aseo instalar en lugares de mayor afluencia de público, como avenidas, mercados y parques, un par de canecas cada 25 metros, y en zonas de menor tránsito cada 50 metros. Con estos datos, en un terreno como la cancha de fútbol del estadio El Campín tendrían que instalar al menos 30.

El funcionario aclaró que ni la cantidad de canecas, ni la distancia son cifras y medidas universales, pues todo depende de la necesidad de cada ciudad. Los estudios previos arrojaron que el plan diseñado por la Uaesp es el que se ajusta a las necesidades de Bogotá. De cumplirse la meta, la capital tendría más canecas por habitante que otras grandes ciudades como Nueva York (una por cada 318) y São Paulo (una por cada 92).

Ricardo Felipe Herrera, experto en aseo, considera que está bien que se instalen basureros públicos, pero cree que la cantidad es exagerada si lo que se busca es fomentar una cultura de reducción de basura. “Cuando deberíamos estar en un proceso de aprovechamiento y de minimizar recursos, multiplicar el número de cestas va en contravía de la intención de que la gente genere menos residuos. Es como querer disminuir el uso del carro, pero hacer más y más carreteras”.

El director del programa de ingeniería ambiental de la Universidad Manuela Beltrán, Henry Guillermo Acosta, piensa diferente. Señala que la cantidad de canecas con relación a las 2.800 hectáreas de espacio público que tiene la ciudad no es descabellada: “Si se van a instalar 80.000 canecas, eso significa que tendremos una por cada 357 metros cuadrados de espacio público, equivalentes a tres manzanas. Viéndolo así, muchas no son tantas”.

Así son las canecas

Las cestas que se están instalando en la ciudad son plásticas y metálicas. Las primeras, en parques y espacios residenciales de poco tránsito. Las otras, en lugares con mayor tráfico peatonal. Todas tienen una capacidad de 60 litros y tapas para evitar que les entre agua y que se depositen residuos voluminosos, como escombros. Además cuentan con un espacio para apagar las colillas de cigarrillo y cada una está marcada para diferenciar dónde va el material reciclable y dónde la basura.

Esta iniciativa es producto de las “obligaciones de hacer”, condición que se incluyó en el contrato con los operadores de aseo y que comprende acciones que antes no eran su responsabilidad, como limpiar puentes, recoger llantas e instalar contenedores.

Así las cosas, los prestadores del servicio son los encargados de escoger, comprar, instalar y hacer el mantenimiento mensual a las cestas de basura. Verificar que esto se esté cumpliendo correctamente es responsabilidad de la interventoría del contrato.

Según un estudio de mercado que hizo el Distrito, cada cesta cuesta al menos $1,8 millones. Esto quiere decir que los recipientes instalados hasta el 31 de julio costaron alrededor de $21.000 millones. En total, en estas cestas se invertirán alrededor de $140.000 millones, suma que pagan en conjunto los ciudadanos (por medio de tarifa) y los operadores, con aportes del 32 y el 68%, respectivamente.

El interrogante es: si los bogotanos deben financiar este mobiliario, ¿por qué hay un reporte de alrededor de 100 canecas vandalizadas y hurtadas en la ciudad? Videos que se han difundido en redes sociales muestran el momento en que transeúntes dañan y se llevan tapas y cestas, especialmente de las canecas metálicas.

“Es ilógico que la gente esté en contra de esto. Lo que la gente no sabe es que cada caneca dañada es una caneca perdida. A nosotros no nos corresponde repararlas”, dijo Julián Navarro, gerente de Bogotá Limpia, que presta el servicio de aseo en las localidades de Engativá y Barrios Unidos.

Lo único que les corresponde a los operadores es reportar al Distrito las canecas dañadas, para que se encargue de evaluar las condiciones y financiar la reparación. Al respecto, Yanlicer Pérez, de la Uaesp, enfatizó que si la gente daña una cesta no es un perjuicio para la administración, sino para la comunidad. Por eso recalcó que se solicitó a la Policía hacer un seguimiento y tomar medidas para sancionar a los responsables.

Si bien es claro que el objetivo principal es disminuir el impacto ambiental de las basuras en la calle y promover el reciclaje, por ahora esto no se está cumpliendo. La gente sigue sin identificar bien lo que es aprovechable y lo que no. Muchos de los que caminan con una servilleta sucia, una factura, volantes o un paquetico de papas se han quedado en blanco al momento de decidir en qué caneca deben depositarlos.

“No se ha hecho un proceso de pedagogía para que la comunidad realmente ponga en cada caneca lo que corresponde, entonces, si en sus casas revuelven la basura, hacen lo mismo en las cestas que hay en la calle”, manifestó Nohora Padilla, una de las líderes del gremio de recicladores.

El plan ya está en marcha y, a pesar de que a algunos les parezca una exageración, por ahora lo mejor será educar a los bogotanos para que hagan buen uso de este mobiliario de la ciudad.

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Kelly Rodríguez / [email protected]

Bogotá

Canecas en Bogotá, por aquí y por allá

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