La capital prospera como centro de negocios en América Latina

Las escaramuzas políticas de la ciudad no logran disuadir a los inversionistas externos.

A pesar de la inestabilidad política de Bogotá, esta ciudad cada vez se vuelve más atractiva para los inversionistas. / Archivo

Fueron más de tres días de frío a finales de 2012. La basura estaba amontonada en las calles de Bogotá y todo esto junto desató la indignación pública. Cuatro meses antes, el alcalde de izquierda de la ciudad, Gustavo Petro, había anunciado que no renovaría los contratos privados para el servicio de recolección de basura, que expiraban a finales de año. Aseguró que la ciudad haría el trabajo.

Sin embargo y desafortunadamente para el alcalde, los camiones compactadores que había adquirido se atascaron en la aduana y las volquetas de la ciudad que utilizó en su lugar no eran aptas para la tarea. La situación se resolvió mediante una nueva llamada al sector privado, pero la debacle, finalmente, provocó la expulsión de Petro de su cargo.

El alcalde llamó a su derrocamiento un " golpe de Estado " y muchos se unieron detrás de él. Otros, sin embargo, lo descartaron como un alcalde populista y arrogante, con una tendencia a sobrepasar sus límites. Petro fue finalmente restituido, pero los acontecimientos han dejado a muchos preguntándose sobre lo atractivo que resulta hacer negocios en Bogotá. No obstante, Ricardo Bonilla, secretario de Hacienda de la ciudad, defiende el récord de la capital: "Puede haber algunas fricciones, pero la ciudad tiene buenos indicadores económicos y sigue atrayendo a las inversiones", dice. "Bogotá es un gran mercado que está consolidando su posición como una ciudad de servicios".

No ha sido un proceso rápido. A finales del siglo pasado, alcaldes progresistas como Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, trabajaron duro para crear una ciudad más igualitaria y habitable a pesar del conflicto interno del país. A pesar de sus esfuerzos, los registros del Distrito han sido variables.

"Sorprendentemente, el mayor riesgo político no ha sido de la guerrilla o la violencia, sino el gobierno de la ciudad", dice Erich Arispe, director de calificaciones para América Latina de Fitch, la agencia de calificación crediticia. No obstante, señala, la ciudad atrajo inversión.

Hoy Bogotá está entre las capitales más atractivas de Latinoamérica. Su economía ha crecido a un promedio de casi 4.7 por ciento anual en la última década, de acuerdo con cifras oficiales. Más rápido que la tasa de crecimiento promedio de la región, 4,1 por ciento, según datos del FMI.

Las avenidas de la capital viven congestionadas y los hoteles están llenos. Las calles otrora peligrosas hoy dan lugar a cafés y restaurantes.

Los constructores están luchando para encontrar el espacio para edificios residenciales y los precios de las propiedades están por las nubes. "A pesar de la crisis política, la ciudad sigue su marcha", dice Juan Gabriel Pérez, director ejecutivo de Invest in Bogotá, una agencia de promoción público-privada.

Los nuevos participantes del marcado, como Virgin Mobile, Nespresso y Starbucks -irónicamente en uno de los principales productores de café del mundo- están tratando de aprovechar las oportunidades que da la capital de una de las economías más saludables de la región.

En su última clasificación, el Banco Mundial declaró a Colombia como el mejor país de América Latina para hacer negocios, una medición en la que superó a Perú y a Chile. Desde principios de la década de 2000, la capital ha visto una afluencia de US$ 11.5 billones en la inversión extranjera directa en nuevas instalaciones.

"Al igual que Miami en la década de 1980, Bogotá se está convirtiendo en un centro para América Latina", dice Pérez. La ciudad tie ne buenas conexiones con el resto de la región y Estados Unidos, tiene seguridad jurídica, un fuerte crecimiento económico, una clase media en expansión y una población joven con el potencial de convertirse en un gran recurso humano".

Muchos inversores están de acuerdo, como la aseguradora AIG, que el año pasado invirtió US$ 14 millones en un centro regional de servicios en Bogotá. "Dentro de nuestra organización, Colombia es un país con importantes opciones para el desarrollo, la inversión y la expansión", dice Jaime Calvo, presidente de la compañía en el país.

Aun así, existe un espacio para la incertidumbre en un país que ha visto 44 reformas fiscales en los últimos 25 años, dice un inversor minorista local. Las elecciones de alcalde en 2015 se suman a esa incertidumbre.

Por otra parte, Erich Arispe de Fitch resta importancia a las preocupaciones. Las inversiones seguirán llegando, dice. "Bogotá es un gran mercado que podría ser explotado aún más. A pesar del ruido político, hay interés”.

 

 

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