Desde cárceles de otras ciudades, extorsionaban a personas de Bogotá

La red de extorsión estaba conformada por 13 personas que, suplantando a las autoridades, pedían hasta $5 millones. Aunque ese delito ha disminuido en Bogotá, sus modalidades han aumentado.

Tras seis meses de seguimientos a transacciones bancarias y líneas telefónicas, la Policía desmanteló una red conformada por trece personas que se dedicaban a extorsionar desde varias cárceles del país a ciudadanos, sobre todo de Bogotá, pero también de departamentos como Risaralda, Caldas, Valle y Tolima(Lea: Baja la extorsión en Bogotá, pero aumentan modalidades)

Los capturados, al parecer, hacían las llamadas extorsivas desde centros penitenciarios. Se hacían pasar por autoridades y, diciendo que habían detenido a algún familiar, exigían entre $2 y $5 millones. La red la completaban personas que ponían a disposición sus cuentas bancarias para que allí se consignara el dinero fruto de la extorsión.

Aunque las extorsiones se hacían principalmente a personas de Bogotá, las llamadas provenían de cárceles de varias ciudades. Por ejemplo, alias “Mape” y alias “Paisa”, supuestos líderes del grupo delincuencias, lo hacían desde la cárcel Picaleña, en Ibagué.

Y es que muchas de las extorsiones se están ejecutando desde las cárceles (67 de los 264 casos denunciados este año en Bogotá), y no sólo desde La Picota y La Modelo, los centros penitenciarios de la ciudad. El coronel Luis Enrique Sánchez, comandante del Grupo Antiextorsión y Secuestro del Gaula de la Policía de Bogotá, explica que, por ejemplo, la cárcel Picaleña, de Ibagué, es el origen de muchas de las llamadas amenazantes. Cuando la víctima accede a sus pretensiones, los criminales le dan el número de una cédula (muchas veces robada o suplantada) para que hagan un giro del dinero exigido.

Aunque las cifras muestran una reducción del 44 % en la extorsión en Bogotá, en lo que va corrido del año y en comparación con 2015, el delito se ha diversificado. En los últimos años se han extendido otras modalidades de extorsión. Los casos de suplantación de autoridades o familiares para exigir dinero son recurrentes. También se volvieron constantes las extorsiones con información íntima. En estos casos, las víctimas, en su mayoría hombres, son contactadas por desconocidos a través de redes sociales. Los delincuentes, usando identidades falsas y mediante engaños, acceden a fotos y videos íntimos. Con esa información en su poder, les piden dinero para evitar su publicación.

Sin embargo, la modalidad clásica sigue siendo la más aplicada por los criminales. El delincuente llama a su víctima, se hace pasar como miembro de una organización criminal (Clan del Golfo, por ejemplo, o las antes llamadas bacrim), o incluso de grupos subversivos (en 77 casos, el año pasado, por las Farc) y amenazan de muerte o secuestro a las víctimas y a sus familias.

Es en este punto, antes de pagar, cuando la mayoría de las víctimas denuncia. La tasa de efectividad para ponerles freno a las intimidaciones, dicen en el Gaula, es del 95 %. En 2016, en Bogotá se han desarticulado 14 bandas dedicadas a extorsionar, que suelen tener entre tres y diez integrantes. Asimismo, se han capturado a 108 personas por ese delito, la mayoría de ellas en flagrancia. Entretanto, los trece miembros de la red que extorsionaba desde prisión, podrían enfrentar penas entre los 2 y 8 años de cárcel.