Carrera Séptima, un corredor verde en Bogotá

Una red de monitoreo del Distrito midió los niveles de contaminación en Bogotá para determinar cómo regularlos.

Archivo El Espectador.

La Administración Distrital reportó este lunes que durante su periodo se ha presentado una reducción del 17% de material particulado (PM10) en el corredor de la Carrera Séptima, como resultado de las políticas distritales para mejorar el aire de Bogotá, mediante el Programa de Monitoreo de la Calidad del Aire en Corredores de Transporte Público en Bogotá, que inició en noviembre de 2013 por un trabajo conjunto entre el IDEAM, la Secretaría Distrital de Ambiente y TransMilenio.

Con esta Red de Monitoreo, no solo se midieron los niveles de contaminación, sino que se determinaron las medidas para regularlos. De esta forma, según el Distrito, la Carrera Séptima logró convertirse en un corredor verde, lo cual se logró con la implementación de un paquete de medidas.

La política principal fue el Plan de Ascenso Tecnológico para Bogotá, además de la entrada del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) sobre el corredor vial. La segunda medida, la puesta en operación de 231 buses híbridos padrones duales de TransMilenio, además de la salida parcial de rutas del Transporte Público Colectivo (TPC), y la generación del carril preferencial para el Transporte Público.

Para hacer seguimiento al funcionamiento de dichas políticas, las autoridades ambientales realizaron permanente monitoreo de las partículas contaminantes y el ruido sobre el corredor, obteniendo resultados obtenidos que, según indicó la Secretaría de Ambiente, se traducen en un impacto significativo en la calidad de vida y la salud pública de la capital.

Dentro de los beneficios que presentaron las medidas, está una reducción del 17% de material particulado (PM10), lo que es equivalente a una reducción neta de 9 µg/m3 (microgramos por metro cúbico) en el promedio anual. Según estas cifras, en dicho concepto se pasó de un promedio de 54 microgramos por metro cúbico a 45.

Asimismo, hubo una reducción de 6 microgramos por metro cúbico de dióxido de azufre en los niveles promedio diario, pasando así de un promedio de 10 a 4 µg/m3. El efecto ambiental de esta disminución, está en que dicho contaminante es uno de los precursores de lluvia ácida que afectan la salud, la infraestructura y el patrimonio histórico.

En cuanto a los polémicos días sin carro que se dieron durante la Administración actual, el Distrito afirmó que la medida significó una reducción de material particulado (PM10) del orden del 32% frente a un día análogo (uno con condiciones meteorológicas similares a las del día sin carro), además de una reducción del 44% frente a un día hábil normal (uno en que se reproducen las condiciones y dinámicas de movilidad frecuentes). 

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2015-12-21T17:25:00-05:00

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Redacción Bogotá

Bogotá

Carrera Séptima, un corredor verde en Bogotá

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