Centros comerciales, con botones de pánico para atacar la inseguridad

Las autoridades y Fenalco crearon una estrategia para atacar los casos de hechos delictivos en 15 grandes superficies. El hurto a personas en estos lugares aumentó 52 % durante el último año.

AFP.

Con botones de pánico y un sistema de georreferenciación, las autoridades buscan atacar, en tiempo real, hechos delictivos en 15 centros comerciales de la ciudad. La medida hace parte de una estrategia que activó ayer el Distrito, de la mano de Fenalco, para reforzar los canales de comunicación entre la Policía, las empresas de seguridad y los ciudadanos.

Casos como el feminicidio de Claudia Giovanna Rodríguez, el atentado terrorista en el que fallecieron tres mujeres y el intento de robo a una entidad bancaria con falsos explosivos –todos ocurridos en reconocidos centros comerciales en menos de un año–, evidencian la magnitud de los desafíos a los que se enfrentan las autoridades para contrarrestar los delitos de alto impacto en Bogotá y dar un parte de tranquilidad a los ciudadanos.

En términos prácticos, los frentes de seguridad tendrán botones físicos que inicialmente serán activados por los comerciantes en caso de advertir la comisión de un delito. En ese instante se alertará al Sistema Nacional de Alarmas Policiales y, con tecnologías de georreferenciación, los uniformados sabrán de inmediato el lugar exacto en donde ocurre el hecho. A eso se suma un sistema de cámaras perimetrales para estar al tanto de lo que ocurre en los alrededores de los centros comerciales.

“Tenemos más de 1.000 cámaras de seguridad conectadas al Centro de Comando y Control y a los cuatro Comandos Operativos de la Policía, y de esto hacen parte las cámaras perimetrales que estamos conectando. Esta semana adicionamos un contrato para conectar los 50 centros comerciales (entre tres y cuatro cámaras en promedio)”, aseguró el secretario de Seguridad, Daniel Mejía.

Desde inicios de este año, la Policía y los comerciantes analizaron los riesgos y las amenazas de cada centro comercial, según su tamaño, ubicación, público objetivo y entorno ambiental. “Hicimos un programa de capacitación, no sólo al personal de seguridad, sino también a los empleados de los almacenes para convertirlos en aliados de las autoridades para denunciar cualquier tipo de actividad que vean. En sus celulares se les instaló un programa con botones de pánico para que en tiempo real la Policía y los demás miembros de la seguridad se enteren de lo que está pasando”, dijo Juan Esteban Orrego, director de Fenalco Bogotá.

En efecto, el panorama de inseguridad en los centros comerciales se evidencia en la comisión de homicidios y hurtos. De acuerdo con estadísticas de la Policía, entre enero y septiembre de este año se registraron seis muertes violentas dentro de estos establecimientos y 28 casos de hurto al comercio (24 sin el empleo de armas). Pero lo que más llama la atención es un aumento del 52 % en el hurto a personas: mientras en el mismo período de 2016 hubo 244 denuncias por robo, en 2017 se registraron 510. En la mayoría de casos (49) se utilizaron objetos contundentes, seguidos por armas blancas (47).

Para Andrés Nieto, experto en seguridad de la Universidad Central, los hechos delictivos en zonas de alto tráfico, concentración de personas o comercio buscan incrementar el miedo colectivo.

“Lo preocupante es que terminan por sacar a la luz el llamado ‘punto cero de seguridad’, que es el nombre que se les da a las situaciones en las que se demuestra que hasta los que son considerados los mejores sistemas de videovigilancia, seguridad, seguimientos y restricciones de acceso libre a espacios privados ya no son la solución a los problemas criminales (como sucedió en el atentado del Andino)”, dice.

Las autoridades tienen la certeza de que con la activación de los frentes de seguridad se realizará un control efectivo y se reducirán los tiempos de respuesta. “Queremos evitar que ocurran hechos que alteren la tranquilidad de los ciudadanos”, indicó Hoover Penilla, comandante de la Policía de Bogotá.