La cerveza artesanal llega a un punto crucial

Un nuevo lugar en Kennedy, al suroeste de Bogotá, adornado con una barra de madera, grifos de bronce, vasos imperiales y signos que anuncian varias cervezas, ofrece en Colombia una curiosa experiencia de exportación británica: el pub.

Bogotá Beer Company, BBC, un negocio local en auge que produce cervezas de estilo británico.

Mientras la canción London Calling de The Clash retumba en los altoparlantes, el mesero sirve cervezas artesanales con conspicuos nombres colombianos: Chapinero, Cajicá. Bienvenidos a uno de los nuevos pubs de Bogotá Beer Company, BBC, un negocio local en auge que produce cervezas de estilo británico para vender en bares de estilo británico: está por toda la ciudad, desde el norte afluente hasta el sur más pobre.

La compañía fue fundada en 2002 por un empresario local, Berny Silberwasser, con un monto de US$25.000 y un viejo camión de carga Ford 1953. Hoy en día, el viejo camión aparece en el logo de BBC y la empresa tiene un valor de unos US$50 millones, de acuerdo con el empresario.

El negocio ha crecido 30% en los últimos dos años, desde que una firma de capital privado, Tribeca, compró una participación del 40%. “El modelo de negocio fue muy agradable y la marca tenía gran potencial”, dice Jaime Ramírez, director de inversiones de Tribeca para productos de consumo. “Es muy interesante ver cuánta pasión despierta la marca en algunas personas. A la gente le encanta”.

“La empresa cuenta ahora con 27 bares, y aunque el 90% de las ventas se realizan en Bogotá, la cervecera se ha trasladado a otras ciudades colombianas, incluyendo Cartagena, Barranquilla y Medellín, la rival natural de la capital en el tema de los negocios”.

La cerveza tiene gran acogida en Colombia. La industria representa aproximadamente el 0,5% del Producto Interno Bruto, según una investigación de Bavaria, la unidad de Colombia de SABMiller. Esta, la segunda cervecera más grande del mundo por ventas, controla alrededor del 99% del mercado colombiano. Para Silberwasser, esto es más una ayuda que un obstáculo: “La gente ya se había acostumbrado demasiado a beber cerveza en botella regular: nosotros proveemos algo diferente”. Los precios son altos para el colombiano promedio —alrededor de US$5 para una pinta—, pero la ubicación de este pub en el suroeste de Bogotá es un indicio de que está lleno cada fin de semana. Al menos eso piensa la gerente Paola Solano.

“A la gente le gusta tanto nuestra cerveza que ya se volvió una costumbre viajar al centro de Bogotá, o incluso los barrios del norte, para tener una buena pinta de buena cerveza. Ahora la pueden tener aquí”. Y añade: “Estamos democratizando el acceso a la cerveza de calidad. Parece que nuestra estrategia funciona”.

 

 

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