Ciclistas a la guerra en la carrera Séptima

Una joven ciclista murió el martes atropellada en el carril bus de la carrera 7a. En 2013 murieron 51 ciclistas, un aumento de 40% frente a 2012.

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Esta situación debería sacudir al Distrito, a los responsables del transporte público (Transmilenio), a la  Secretaría de Movilidad (SDM),  a las empresas de transporte y a los usuarios en general.   
 
El Distrito propuso un prometedor esquema de circulación sobre la carrera 7a con la idea de replicarlo en otros ejes importantes, que consiste en un carril con prioridad para los vehículos más eficientes y sostenibles. Como usuario de la bicicleta ensayé el carril bus. La experiencia no fue buena : los conductores del viejo y del nuevo sistema de transporte son agresivos con el ciclista; la invasión permanente de los taxistas y vehículos particulares  dificulta la circulación; los buses chimenea generan incomodidad y una experiencia negativa para la salud. Esto, junto al mal estado de la calzada, son fuentes de riesgo de accidente.
 
La mala implementación de ideas interesantes puede llevar a invalidarlas. En el caso del carril para buses, la propuesta se ha degradado por  falta de control de la Policía y por la ausencia de intervenciones de cultura ciudadana.  El caso del carril compartido para ciclistas es más complejo. Vale la pena preguntarse si la idea es válida. En algunos países europeos, buses y bicicletas comparten el carril prioritario. Usualmente la frecuencia de buses es baja, la capacitación a los conductores de buses es impecable, así como el respeto  de los carros. 
 
El Distrito debe verificar  si el volumen  de buses  en la  7a hace seguro el uso compartido con la bicicleta. Necesita asegurar  una capacitación especial a los conductores de buses,  donde sea prioridad  la seguridad al cumplimiento de la programación.  Debe responder por uno de los programas más importantes para la calidad del aire y la salud de los bogotanos: la implantación completa del SITP, hasta ahora una gran deuda con la ciudad.
 
La perennización de 6.000 buses viejos, anunciada recientemente como solución “provisional” y la demora en la renovación de la flota del SITP, generan un balance negativo en términos de calidad del aire. Esto es especialmente perjudicial para los ciclistas.
 
Los bogotanos han adoptado de manera creciente la bicicleta como  opción de movilidad. ¿Cómo protegemos a nuestros héroes urbanos? ¿Es responsable promover como sociedad el uso de la bicicleta si no podemos generar unas condiciones mínimas de seguridad?
 
 
*PhD en Transporte.