Cicloparqueaderos para combatir el CO2

Estudio de 14 meses demostró la reducción de 75 toneladas de gases de efecto invernadero al proveer estacionamientos para bicicletas.

Esta es la historia de cómo un grupo de expertos y, sobre todo, amantes de la bicicleta, hicieron un estudio que demuestra cómo una empresa logró hacer un aporte para combatir el cambio climático con cicloparqueaderos; y de cómo demostraron con datos que la bicicleta no es un juguete. Pero todo este análisis técnico comenzó con la historia del robo a un ciudadano.

Juan Manuel Prado es un activista de la bicicleta en Bogotá y lidera el grupo A los Andes en Bici. El 25 de noviembre de 2011 le robaron su bicicleta plegable en el parqueadero City Parking de un establecimiento comercial ubicado en la calle 116 con carrera 19. Enseguida advirtió el problema en las redes sociales y la bola se fue regando. El tema empezó a ser movido con fuerza en redes sociales.

Pardo reclamó a City Parking por su bicicleta, pero ésta respondió que el servicio era gratuito, así que no había un contrato legal y en términos jurídicos no había cómo responderle por el vehículo. Pero el tema siguió sonando tanto entre los biciusuarios de la ciudad, que Carlos Pardo, director ejecutivo de la Fundación Despacio, ciclista e investigador dedicado a los temas de desarrollo urbano y cambio climático, intervino.

Pardo contactó a Eduardo Bayón, director de City Parking, y le propuso crear un verdadero esquema de estacionamientos para bicicletas y así evitar líos como el de Prado. La idea fue implementar un diseño para ofrecer a los ciclistas un parqueo que les diera un candado seguro, una tarjeta de pago y un papel donde certificaran que asumían responsabilidad. Además, Pardo incluyó en el proyecto a la propia víctima del incidente, Juan Manuel Prado.

“Visité casi todos los parqueaderos de City Parking para ver cómo se podían instalar los estacionamientos y dónde ubicarlos, porque Eduardo tenía la idea de ser biciamigo, pero no sabía cómo hacerlo de manera rentable. Me pagaron por el trabajo y así recuperé mi bicicleta”. La iniciativa fue apoyada también por la Secretaría de Planeación y el Institute for Transportation and Development Policy.

No se trataba solamente de que Prado recuperara su bicicleta. El asunto era generar impacto en la ciudad. Pardo le explicó a Bayón que el proyecto podía tener un beneficio de reducción de gases de efecto invernadero y que podían crear un modelo para medirlo. El objetivo fue revisar en qué tipo de vehículo llegaba una persona a los diferentes puntos de City Parking, calcular las toneladas de CO2 emitidas por usar la bicicleta debido al estacionamiento y compararlas con las que se hubiesen emitido si éste lugar no existiera.

El resultado, luego de los análisis, desde julio de 2012 hasta noviembre de este año, es que en los 14 meses se evitaron 75,53 toneladas de emisiones de CO2 por la existencia de parqueaderos para bicicletas.

Para este trabajo Pardo, Álvaro Caviedes y Patricia Calderón revisaron las emisiones realizadas por vehículos en la ciudad teniendo en cuenta el Plan Decenal de Contaminación de Bogotá, realizaron una encuesta a 260 personas durante 80 días, además de crear un modelo propio de estimación en reducción de emisiones por uso de la bicicleta.

“Lo que logramos fue demostrar por primera vez en América Latina que de verdad existe un beneficio de las bicicletas como medio de transporte. Todo el mundo piensa que son un juguetico que no sirve para nada. Pero no. Son un aparato que no es caro y con el que podemos reducir las emisiones, no hay que ser un genio ni millonario para generar soluciones en las ciudades”, cuenta Pardo.

Eduardo Bayón cuenta que por cuenta de esta alianza para el desarrollo de los parqueaderos, hoy City Parking está recibiendo 7.300 bicicletas al mes en los 82 parqueaderos disponibles, de acuerdo con los datos que entregó el director de City Parking. Él, entre otras cosas, también es ciclista. Las cifras también demuestran que si las personas tienen facilidad para estacionar la bicicleta de manera segura, están dispuestas a cambiarse el modo de transporte.

Según otros ciclistas como Andrés Vergara, organizador de El Ciclopaseo de los Miércoles, la principal razón por la que la gente no se moviliza en bicicleta en la ciudad es porque no tiene dónde dejarla.

Pero, ¿qué tan atractivo resulta tener que pagar por el parqueo? “Cobran pero ofrecen un servicio, así que no están tumbando al ciclista, cumplen con la tarifa legal y hacen el trabajo de buena gana”, resume Vergara. Lo mismo opina Juan Manuel Prado. “Hoy nos dan candado y hay que pagar, pero se ha convertido en un buen servicio”. Quizá la cifra de tener ya 7.300 usuarios al mes, que han pagado a $10 el minuto de parqueo o una tarifa plena de $5.000 en City Parking, lo dice todo.

Más allá de esta iniciativa, el estudio de la Fundación Despacio, llamado “Estacionamiento para bicicletas: guía de elección, servicio, integración y reducción de emisiones”, busca convertirse en una herramienta útil para las autoridades de las ciudades, organizaciones y operadores interesados en implementar este tipo de sistemas.

El ejercicio, además, señala que en la capital hay varios lugares para estacionarlas que no existían en 2003, pero que se podría mejorar en temas como la calidad de atención o la excesiva información que se solicita al dejar una bicicleta. Indica también que “el análisis de integración de la bicicleta con el transporte público podría verse como una oportunidad considerable para mejorar la calidad del servicio, la cobertura y las finanzas de un sistema de transporte público”.

 

 

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@VeronicaTellez

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