Cien años de historia en una bodega

El legendario museo permanecerá en un depósito del Archivo General de la Nación para hacer campo al despacho del Mininterior.

Nadie sabe por cuánto tiempo permanecerán en una bodega los vestidos que las muchachas bogotanas usaban en 1820 para las fechas especiales, ni los muebles de estilo napoleónico en donde se reunían los capitalinos de clase alta hace más de cien años y que hacen parte de las 2.500 piezas de la colección del Museo del Siglo XIX de la ciudad.

Esta semana, el Ministerio de Cultura anunció que este museo, el más grande reservorio de indumentaria y de objetos de la vida cotidiana colombiana y que funcionaba desde 1980 en una sede en la carera 8 con calle 7, se trasladará de manera temporal a una bodega del Archivo General de la Nación.

Según el Ministerio, la colección permanecerá allí mientras se restaura la casa Abadía Méndez, que sería su nueva sede. Pero voceros del Ministerio le confirmaron a El Espectador que no se sabe cuándo terminará la adecuación para el posterior traslado de las piezas que componen la colección.

Desde 1974, la historiadora y entonces directora del Fondo Cultural Cafetero, Ayda Martínez Carreño, empezó a catalogar las donaciones de familias de clase alta de Cundinamarca y Santander en su mayoría. Así nació el Museo del Siglo XIX, con una colección que recoge objetos que datan de inicios del siglo XIX hasta 1930.

Hace algunos meses, el tradicional edificio del museo se convirtió en la nueva sede del Ministerio del Interior y de Justicia, ante la negativa de la Compañía de Jesús de vender las instalaciones del colegio San Bartolomé para que se instalaran allí sus despachos.

Un equipo especializado en embalaje de obras de arte sigue empacando los jarrones art nouveau que compraban los bogotanos en Europa. Uno de los primeros pianos fabricados en el país, además de decenas de retratos de la época bolivariana, también están envueltos en tela y cartón.

María Victoria Robayo, directora del Museo Nacional —entidad encargada del traslado de la colección—, insiste en que se están tomando todas las medidas para asegurar la preservación de la colección, tanto en el proceso de embalaje, que ya completa el 80%, como durante la estadía de la misma en una de las bodegas del Archivo. Mientras vigila el empaque, Ángela Gómez, curadora del Museo Nacional, explica que el museo era el único que recreaba los ambientes del siglo XIX, a través de una colección tan amplia de indumentaria.

Por el momento, las tradiciones, los gustos y hasta los secretos que muchos colombianos dejaron como herencia a través de 2.500 piezas, y que hoy se consideran patrimonio cultural de la Nación, permanecerán ocultos bajo el Archivo General de la Nación, hasta que el Ministerio decida abrir el nuevo espacio en que los objetos volverán a contar sus historias.

 

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