The City Paper, el periódico anglocachaco

Este diario, en circulación desde el 2008 y que se publica en inglés, mimetiza la dinámica misma de Bogotá y está escrito en el idioma universal porque, como la ciudad que lo engendró, todos tienen cabida en sus páginas.

Revista Directo Bogotá

El género predilecto de The City Paper es la crónica, pues prevalece el interés por mostrar el lado humano. En sus portadas han figurado personalidades de la talla de Totó La Momposina, Fonseca, Andrés Jaramillo, Fernando Botero e Isabel Henao, entre otros.

“Hemos sacado unas portadas increíbles a través de los años”, dice orgulloso Richard Emblin, el editor. No obstante, muchas veces buscan personajes desconocidos que hayan hecho algún aporte a la sociedad o estén trabajando por la reconciliación del país. “Nuestro enfoque es también muy social, hemos tenido ese feeling de no meternos tanto en la política, sino de destacar a las personas”, dice Emblin, mientras señala una foto de un apetitoso plato de comida. Se trata de un artículo gastronómico sobre el restaurante Mini-mal, del chef Eduardo Martínez.

El restaurante, que se encuentra ubicado en Chapinero Alto, sirve a un propósito social, pues ayuda a las comunidades afrocolombianas de Tumaco, en especial a las panguas. Según se lee en el periódico, parte de lo que Martínez recauda con sus platos lo dona a esta comunidad para ayudar a las mujeres piangueras, que recolectan conchas de moluscos en los manglares. Estas mujeres suelen trabajar de noche, con el agua hasta las rodillas, en medio de la selva. Por eso el piangua se ha convertido en uno de los platos más representativos del Pacífico y de la carta de Mini-mal.

Mitad inglés, mitad colombiano

Richard Emblin nació en Venezuela, pero se crio en Canadá. Su acento es más británico que americano, así como su forma de hablar, pero habla español con soltura y lo pronuncia con ligeros matices cachacos. En él se expresa la diversidad de The City Paper: “Soy hijo de padre británico y madre colombiana, entonces soy miti-miti; mitad inglés, mitad colombiano. Nací en Caracas, crecí en Alemania, me eduqué en Canadá y tengo nacionalidad canadiense”.

Estudió humanidades en la Universidad de Toronto, y al graduarse se dedicó a la fotografía. Trabajó en Londres como fotógrafo durante un año cubriendo noticias para diferentes medios y entonces se presentó la oportunidad de venir a cubrir las elecciones en Colombia, en 1990. Fueron unas elecciones difíciles, con Navarro Wolf como candidato presidencial de la Alianza Democrática, que eran los excombatientes del M19. “En toda esa campaña estaba muy latente el tema de Pablo Escobar, del terrorismo, las bombas. Estuve aquí un mes cubriendo las noticias, volví a Londres y tomé la decisión de venir un año a Colombia para conocer un poquito más el país, y aprender a hablar bien el español, pues aunque mi mamá es colombiana nunca hablamos español en casa”.

Y ese año se convirtió en los 26 que lleva en Colombia, donde formó su hogar y solidificó su carrera. Cuenta que The City Paper es su proyecto de vida que emprendió con su esposa, María Claudia Peña, su coequipera. Para él mismo resulta curioso haber terminado escribiendo crónicas, pues se define como fotógrafo. De hecho, a lo largo de su carrera en Colombia ha pasado por varios géneros de la fotografía: corresponsal de guerra, reportero gráfico y documentalista. Incluso fue director de fotografía de la Casa Editorial El Tiempo.

“Después de ver durante seis años la transformación de lo análogo a lo digital, del papel a la web, empecé a sentir que la demografía colombiana también estaba cambiando. Estaban llegando más extranjeros a Colombia y se escuchaba en la calle mucha gente de habla inglesa caminando, sobre todo en plan turístico. En ese momento empecé a sentir que a Colombia le faltaba un medio en inglés, como normalmente lo tiene cualquier ciudad cosmopolita”, recuerda Emblin sobre el origen de la empresa periodística.

El ángulo verde

Quizá lo más valioso de The City Paper es que visibiliza nuestra riqueza, no solo como ciudad, sino también como país. Este periódico, compacto y sobrio, al estilo del ABC de Madrid, en formato tabloide de 24 páginas en color, contiene una temática muy variada que se encuentra dividida por secciones. “Tenemos un ángulo muy verde porque nos parece importante destacar nuestra biodiversidad, nuestras diferencias culturales y regionales. Acabo de venir de Popayán, por ejemplo, donde estaba haciendo un trabajo sobre el festival gastronómico, mirando el tema de la tierra en el postconflicto con las comunidades nasa, guambiana, la población del río Patía. Entonces, tratamos de ser muy incluyentes. Para nosotros es muy importante que el extranjero entienda que este país es de inclusión. Que hay de todo, desde los idiomas que hablamos, que son 32 oficiales, como una enorme riqueza gastronómica y cultural, y una oferta turística increíble; por eso tratamos de destacar destinos poco conocidos de Colombia. También tenemos una sección gastronómica y en una edición pasada, hicimos un reportaje sobre la panela, en un pueblo cerca de Bogotá”, cuenta Emblim invitando a leer todo lo citado.

Emblin es analítico. Después de tanto tiempo de ver los medios colombianos desde adentro decidió tomar distancia y producir, junto con su esposa, periodismo desde una óptica constructiva. A través de crónicas, plasma el lado de Colombia que los medios tradicionales no suelen contar.

*Este artículo fue publicado en la Revista Directo Bogotá, de la Pontificia Universidad Javeriana

 

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