Ciudadano español denuncia haber sido "asaltado" en restaurante La Paloma

Alega que luego de que le preguntaron su nacionalidad, le llegó una exuberante cuenta de cobro.

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El ciudadano español Dani Guerrero publicó en su blog Gastromimix, que fue víctima de un cobro excesivo por parte del Restaurante La Paloma, el cual está ubicado en uno de los miradores que hay en la vía Bogotá – La Calera.

Nos quedó la más absoluta cara de imbéciles al pagar la cuenta de esta cueva de ladrones que le robarían los calzones al mismísimo Alí Babá. Permitirme relatar el asalto del que fuimos víctimas en el Mirador La Paloma, en la Calera”, narra en su blog Guerrero.

El bloguero cuenta que en el Restaurante la Paloma no hay carta ni de tragos ni de comida y que “la cosa se pone muy extraña cuando nos acercamos a la caja para pagar”.

$225.550 por dos cervezas alemanas, una típica copa de vino caliente y una docena de champiñones al ajillo. Sí, lo repito para que quede claro. 75.183,33 $ por cabeza”, cuenta  Guerrero que le cobraron.

Según narra, le cobraron “un cover de $30.000  a cada persona. Perdónenme ustedes, señores bandidos de La Paloma. No han sido pocas las discotecas, bares de copas y antros nocturnos que un servidor ha frecuentado por medio mundo. En ninguno, repito, ninguno, me han cobrado un cover a la salida. Y menos después de consumir. Y mucho menos sin haberme informado de ello a la entrada. ¡Ah! Que hay un cartelito a la izquierda de la entrada que lo informa… ¡Ah! Ustedes disculpen. Pero creo que las buenas y honestas prácticas de la restauración, que no aparecen en ningún manual ni están reguladas por ninguna ley, hubieran sido las de informarnos de dicho pago, al igual que se nos cantó la oferta de comercio y de bebercio (sin precios, recuerden)”.

El bloguero contó que el cover que le cobraron se justificaba por “música en vivo”, sin embargo narra que “no la hubo, ni a la entrada, ni a la salida, ni creo que nadie le arrancara una sola nota a los instrumentos allí expuestos en la noche de ayer”.

El bloguero concluye su experiencia señalando que los “la única alegría de esta tristérrima experiencia es comprobar esta mañana que las redes sociales hacen vasto eco de las malas artes de ustedes, cuatreros de La Calera, del Mirador La Paloma. Sea este testimonio uno más entre cientos. Ustedes no son dignos de pertenecer a este honorable y digno oficio de la restauración y de los fogones”.

 

 

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