Claves para crear ciudad

Uno de los arquitectos con mayor experiencia en vivienda popular en el país asegura que lograr la densificación del centro de Bogotá que propone el alcalde no será tan fácil.

Germán Samper Gnecco fue el creador de la Ciudadela Colsubsidio y de la urbanización La Fragua.  /David Campuzano
Germán Samper Gnecco fue el creador de la Ciudadela Colsubsidio y de la urbanización La Fragua. /David Campuzano

Para Germán Samper Gnecco, una casa es más que una construcción habitable, mucho más que 40 metros cuadrados listos para ser ocupados. Para él, una casa es una llave para abrir destinos: la posibilidad de que una familia de bajos recursos pueda transformar su calidad de vida. No lo dedujo de la noche a la mañana, ni se lo enseñaron en el taller de Le Corbusier en París, donde aprendió buena parte de lo que sabe: lo entendió en 1962, luego de diseñar el proyecto de autoconstrucción de vivienda social del barrio La Fragua, y es la misma conclusión a la que llega hoy, sentado en el escritorio de su biblioteca, después de recorrer más de seis décadas de trabajo como arquitecto.

Mientras cuenta la que ha sido una historia de renovación urbana sin pausas, principalmente en Bogotá, Samper señala las imágenes de sus proyectos en el libro Casa + casa + casa = ¿ciudad? Hace unos meses el documento era apenas un catálogo de su trabajo en vivienda popular en el país, pero recientemente se convirtió en un libro de lomo ancho, como un homenaje de la Universidad de los Andes y la constructora Prodessa a su trabajo.

En La Fragua, Samper y su esposa, Yolanda Martínez de Samper, se arriesgaron a levantar un barrio de 98 viviendas en dos manzanas. Allí, las vías fueron creadas para los peatones, no para los vehículos, y como se trataba de un proyecto de autoconstrucción, los futuros habitantes terminaron levantando sus casas con la guía de la pareja. Amplios espacios públicos y la posibilidad de remodelar las casas a futuro para convertirlas en espacios productivos fueron dos de las apuestas de Samper. Ya entonces, el joven arquitecto había entendido que un alto porcentaje de familias no sólo necesita de una casa para vivir sino también para trabajar.

“Hoy hay muchos profesionales que salieron de ese grupo de casas. En una casa de inquilinato no hubieran perdido terminar ni la primaria, porque la casa es uno de los elementos de progreso social más importantes”. La misma historia bien la podría contar a través de otros proyectos en los que también participó, como la Ciudadela Colsubsidio, Sidauto, la urbanización Carimagua y Ciudad Bolívar. Eso sin contar logros como el Museo del Oro, el Edificio Coltejer, el Edificio Avianca y muchos otros.

Pero es otra la historia que empieza a trazar: analiza el futuro de la ciudad, la nueva Bogotá que ha propuesto tantas veces el alcalde, Gustavo Petro. “¿Qué pienso del modelo de centro ampliado que propone el alcalde? Creo que en teoría está bien: la ciudad se debe mejorar en el Centro y la idea de renovación es buena; lo que no sé es si los costos den en la práctica”.

Samper conoce bien los retos de la densificación. Durante la alcaldía de Enrique Peñalosa hizo parte de un equipo que intentó una renovación similar a la que propone la actual administración en unas manzanas cercanas al Parque El Salitre, pero no lo lograron: sólo comprar los terrenos hacía que desde el punto de vista económico fuera inviable. “Al alcalde se le puede pasar toda su administración haciendo cálculos, a no ser que le metan mucha plata y regalen las viviendas”.

Hacer viviendas de calidad de bajo costo no es sólo conseguir un terreno y ocuparlo con edificios altísimos que agrupen a mucha gente. “Los edificios altos son una fórmula ideal para las personas que tienen ingresos altos, pero para aquellas que no los tienen no son la solución”. Según Samper sí se pueden hacer ciudades densas en poca tierra, con edificios de máximo cinco pisos que no requieran ascensor. La calidad de los materiales, los espacios públicos y un factor elemental: lugares prioritarios para las personas y no para los vehículos, son otras de sus claves.

Las primeras viviendas de la era Petro serán las del proyecto del ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, siempre y cuando el Gobierno acepte los terrenos que ofrece el Distrito. Pero las características que tendrán todavía son un enigma. Al respecto, Samper es crítico: “Me parece que es un acto de desesperación del Gobierno por resolver el problema. Por ahora, la calidad de las 100.000 viviendas es una incógnita; está por verse qué va a pasar”.

Mientras tanto, Samper seguirá trabajando y aportando a la ciudad. No es gratuito que cuando se le pregunta cuál es su mayor legado, conteste sin titubear: “El trabajo en la vivienda; ojalá por eso me recuerden”.

 

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