Cobro por el uso comercial del espacio público permitiría avanzar en la formalidad

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Según la secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, reglamentar el uso comercial del espacio público es una oportunidad para que la ciudad avance en formalización y caracterización de los trabajadores.

El espacio público se ha convertido en un aliado para la reactivación económica de la ciudad. Bajo el programa ‘Bogotá a Cielo Abierto’, el Distrito ha potenciado la reactivación económica al permitir que negocios como restaurantes, gastrobares, cines y teatros, presten sus servicios al aire libre.

Lo anterior ha permitido que, en parte, Bogotá avance en su recuperación económica, pues hasta la fecha más de 106.600 empresas se han reactivado, lo que se traduce en que cerca de 489.000 trabajadores hayan vuelto a sus actividades. No obstante, la ciudad aún tiene un reto considerable, y es mitigar el desempleo que ha dejado la pandemia, el cual se consolida con una tasa del 20,5 % y más de 1 ’025.000 desocupados.

La administración de Claudia López continúa para seguir dando pasos de mejoría, uno de estos es la proposición de que en Bogotá se cobre por el uso comercial que se le dé al espacio público. A modo de piloto, y sin que se cobre un solo peso, se ha permitido que restaurantes y Food Trucks (camiones en los que se vende comida) incursionen en esta materia.

Como lo explica la secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, todos estos negocios que se han sumado a la reglamentación del uso comercial del espacio público serán beneficiarios del piloto que finalizará el 12 de enero de 2021. Después de esto se analizará la posibilidad de continuar con este mecanismo, si es así, se le comunicará a todos los comerciantes las reglas de juego, las cuales incluyen el tipo de mobiliario que deben usar, los horarios en los que pueden operar, la prohibición de utilizar logos mercantiles y políticos, el cuidado del espacio y la tarifa que deberán pagar.

Para Durán, la reglamentación del uso comercial del espacio público puede aportar en la formalización. Hay que recordar que la informalidad en Bogotá, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), fue del 39,4 % en el trimestre móvil comprendido entre junio y agosto del presente año. Es decir, casi cuatro de cada diez trabajadores en la ciudad no estaría recibiendo beneficios como una afiliación a una Administradora de Riesgos Laborales (ARL), cotización en el sistema de pensiones, afiliación a una EPS y a una caja de compensación familiar.

Durán argumenta su posición al poner el ejemplo de los Foodtrucks, a los que se les permitió usar el espacio público en determinados sectores de la ciudad. Estos tuvieron que formalizarse, es decir, presentar un registro de Cámara de Comercio de Bogotá, registro Invima y demostrar contratación formal de sus empleados. Sin embargo, no cree que lo mismo pueda replicarse con todas las actividades económicas que se realizan en el espacio público de la ciudad, por lo que asegura que la reglamentación por lo menos permitirá caracterizar a determinado tipo de trabajadores.

“En este momento estamos evaluando el impacto de ‘Bogotá a Cielo Abierto’ con el uso gratuito del espacio público. Se han atendido más de 1.5 millones de comensales en estas semanas. Hemos devuelto a la gente la esperanza, porque veníamos de complicaciones en la salud mental, de un agobio, de un encierro… basado en eso se va a analizar el costo por el uso del espacio público”, detalla.

Durán además menciona que esta iniciativa no es del todo novedosa, pues en administraciones pasadas se han adelantado acciones similares por medio de los Distritos Especiales de Mejoramiento y Organización Sectorial (DEMOS). También habría que mencionar los esfuerzos que ha hecho el IPES para otorgar módulos para que vendedores, que antes eran ambulantes, puedan tener un espacio en el cual puedan ejercer sus actividades económicas.

Pero la utilización comercial del espacio público no se traduce en que cualquier calle o andén de la ciudad pueda ser utilizada para tal fin. Estas deben cumplir con determinadas características que estará definiendo el Distrito basado en los resultados del piloto. Por lo pronto, se ha demostrado que funcionan jardines, antejardines y andenes, entre otros espacios.

“Todo el mundo puede postular su zona. Pueden enviarnos un correo y decir qué negocio quieren montar y en qué calle o en qué carrera. Nosotros analizamos la propuesta y en un plazo máximo de ocho días le damos una respuesta. Si llega a ser aprobado se le entrega un manual de urbanismo táctico y se le explican las reglas de juego”, concluyó la secretaria.

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