"Código de Policía es contradictorio sobre explotación sexual infantil": Unicef

Noticias destacadas de Bogotá

Rocío Mujica habla por primera vez, en nombre de la organización internacional, sobre el caso de Yuliana Saboní. También cuenta los avances y retrocesos que ha tenido el país en estrategias de prevención sexual.

Con la muerte de Yuliana Samboní, la niña que fue abusada y luego asesinada por el arquitecto Rafael Uribe Noguera en Bogotá, se retomó la discusión sobre la violencia sexual contra los niños. Desde casi todos los rincones del país, profesionales y ciudadanos del común opinaron sobre los casos de maltrato. La única organización que guardó silencio hasta hoy fue la Unicef, institución encargada de velar a nivel mundial por los derechos de los niños. La razón: querían tener cifras precisas de Medicina Legal para respaldar su pronunciamiento.

(Lea: Un mes del crimen de Yuliana Samboní: recuento de un caso que estremeció al país)

Tras casi dos meses de reserva, Rocío Mujica, oficial de protección de la organización en Colombia, habló con El Espectador para dar a conocer su punto de vista sobre el feminicidio que revolucionó a todo el país, pero sobre todo para explicar por qué hay tantos casos de violaciones contra los niños y cómo prevenirlos. (Lea: Explotación sexual de menores: invisibilizada, pero latente)

La Unicef no se había pronunciado frente al caso de Yuliana, ¿Cuál es el análisis que hace de esta tragedia?

Este caso es tan aberrante como todos los que ocurren a diario en el país. Por eso la organización preparó un video, que está en nuestra página web, para demostrar que el caso de Yuliana no es el único. Según Medicina Legal, en 2016 asesinaron a 128 niñas en Colombia, la mayoría de ellas fueron violentadas sexualmente antes de ser asesinadas. De 0 a 4 años abusaron de 19 menores; de 5 a 9 años, de nueve; de 10 a 14 años, de 30, y de 15 a 17 años, de 70. Cifras alarmantes que dejan sobre la mesa la forma como se está naturalizando el delito de violencia física y sexual contra los menores.

Es claro que este crimen no es el primero, pero ¿por qué ha tenido más resonancia que los demás?

El que se haya dado en Bogotá lo hizo más mediático. Aquí están los grandes medios y tienen mayor facilidad para cubrirlo. También incidió que el perpetrador fue una persona de clase alta. Mucha gente piensa que los abusos sexuales solo ocurren en las familias de estratos bajos y eso es un equívoco. Sin embargo, lo importante aquí es que, independientemente de la fama que adquiere un suceso, la justicia actúe de manera oportuna sin revictimizar a los afectados. Pues a veces, cuando los afectados tienen unos 16 años, se crean prejuicios por la sociedad y la institucionalidad, como: tal vez lo incitó o lo hizo por plata.

¿Cuál sería la raíz del problema de la violencia sexual contra los menores?

Habría que empezar por entender que la violencia parte de no reconocer al otro como igual. En ese sentido, tendríamos que preguntarnos si vemos a los niños como iguales o sí los consideramos de nuestra propiedad. Yo creo que la sociedad, aunque no lo reconozca, se inclina más por la segunda. De ahí que sea normal pegarles a los menores para corregirlos, posición que de entrada le demuestra al niño que es inferior al adulto y que este tiene poder sobre su cuerpo y su voluntad. De ese modo, para un abusador va a ser más fácil persuadirlo, porque ya tiene claro que los mayores son quienes mandan.

¿No es algo extremista afirmar que por una palmada el niño está más expuesto a una violación?

Por supuesto que no, la violencia tiende a escalar. Si un niño crece en un entorno donde se le corrige con golpes, va a ser más probable que calle una violación, porque de una u otra forma está acostumbrado a un tipo de abuso. Hay muchos análisis a nivel mundial del escalamiento de la violencia. Por ejemplo, cuando las autoridades se hacen cargo de las niñas que han sido explotadas sexualmente, se evidencia que la mayoría había sufrido abuso sexual y maltrato físico en sus casas antes de ser explotadas. El miedo y el castigo permanentes llevan a que los casos escalen a delitos de violencias más graves, como las sexuales. Por eso es tan importante que la gente deje de justificar los golpes.

Ya que habla de explotación sexual a niños, ¿qué opina de las multas que se les impondrán a las personas que los inciten a prostituirse, consignadas en el Nuevo Código de Policía?

Es terrible y contradictorio a la vez. Se supone que ante la ley colombiana esta práctica es catalogada como delito, que acarrea penas entre 20 y 30 años, así que es ilógico imponer multas a quienes lo hagan. Eso confunde, porque no se sabe entonces si esta conducta da realmente cárcel o solo acarrea una sanción monetaria. De ser así, los niños estarían desprotegidos en un sistema donde los abusadores y toda la cadena que gira alrededor de la explotación solo deba pagar $800.000 por perpetrar, permitir o inducir abusos o maltrato físico, verbal, psicológico o sexual en lugares públicos o privados a menores de edad y utilizar a estas personas para obtener beneficio económico.

Hablando de la policía, ¿qué tanta responsabilidad tiene en los casos de violencia sexual?

Tiene dos responsabilidades: la primera es que sean capaces de reconocer los casos de violencia sexual, de no naturalizarlos, para actuar de manera efectiva. Obviamente antes de eso hay todo un reto y es hacer prevención contra la violencia física y psicológica. Todo maltrato hacia los menores es prevenible mientras se implementen programas que eduquen a las personas sobre el respeto que deben tener hacia sus hijos. Es un trabajo a largo plazo, pero se puede hacer. La otra consiste en articular todas las entidades a cargo del cuidado de los niños para que estén alertas a cualquier irregularidad que se presente en su comportamiento y puedan denunciar a tiempo.

Y en general, ¿cómo ve al país en estrategias de prevención contra el abuso sexual?

Han avanzado en términos de reconocimiento. Es decir, ahora hablan más abiertamente de los casos que ocurren y en algunas situaciones las autoridades actúan con mayor agilidad. Ya se está reconociendo el término de feminicidio y se creó una ley en torno a esta problemática, hecho que demuestra un avance, pues antes no se tenía en cuenta que la mujer era más vulnerable que el hombre y que por tanto debía ser más protegida. El país se ha planteado retos de desarrollo sostenible pensando en la equidad de género, entonces uno ve que hay más solidaridad. Sin embargo, a veces, en la aplicación de las leyes, los funcionarios no reconocen todas las formas de violencia que se pueden dar contra las mujeres y los niños, lo cual pone en peligro su seguridad.

 

Comparte en redes: