Colado asesina a empleado de Transmilenio

El agresor apuñaló a la víctima en el pecho por haber impedido que ingresara a la estación de la Jímenez sin pagar el pasaje. Hace cinco días el sospechoso de cometer el crimen había salido de la cárcel. Desde el próximo mes la Policía impondrá multas a los evasores.

Leonardo Licht, de 21 años, fue asesinado en la estación de la Jiménez por detener a un colado. Cortesía

Un nuevo hecho de intolerancia volvió a arrebatarle la vida a una persona en el centro de la ciudad. En la mañana de este domingo, un empleado de Transmilenio fue asesinado en la estación de la avenida Jiménez por impedirle el paso a un hombre que intentó ingresar al sistema sin pagar. El homicida fue capturado a pocos metros del lugar de los hechos. La Fiscalía espera adelantar la audiencia de legalización de captura ante un juez de garantías el lunes. 

Leonardo Licht Hoyos, de 21 años, quien trabajaba para la empresa Recaudo Bogotá en los torniquetes de ingreso y salida de la estación, verificando que los pasajeros no se colaran y cumplieran con las normas mínimas de convivencia dentro del sistema de transporte, perdió la vida después de intentar persuadir a un hombre de 30 años de que pagara los $2.000 del pasaje y éste arremetiera contra su vida, propinándole una puñalada en el corazón. (Lea:La creciente problemática de los colados en TransMilenio)

El agresor, quien ya tenía antecedentes judiciales por tentativa de homicidio, porte ilegal de armas, hurto calificado y agravado, había quedado bajo libertad condicional cinco días atrás. Sin embargo, después de cometer el crimen y de intentar escapar, varios policías que se encontraban cerca de la estación lograron percatarse de lo ocurrido y dar con su captura.

Pese a que la historia de este joven es lamentable, lo cierto es que no es la única. Según Jhon Fredy Gómez Boada, comandante de la Policía de Transmilenio, los ataques al personal del sistema son recurrentes. “En 2016 se registraron 210 casos de agresión, hechos que se dieron por solicitar el pago del pasaje a los usuarios que ingresaron de manera indebida. Además, se interpusieron 5.000 comparendos a los colados”, explicó el uniformado.

(Lea: Los colados en TransMilenio le están robando recursos a los ciudadanos más pobres: Peñalosa)

Y aunque la Policía de Bogotá ha emprendido campañas educativas para contrarrestar la problemática del no pago, este caso evidencia que todavía hay personas que se resisten a acatar la normatividad, bien sea porque es su forma de oponerse a un sistema de transporte con el que no están de acuerdo, por falta de dinero o simplemente por gusto.

Para hacerle frente a este comportamiento, las autoridades anunciaron que además de las acciones que ya han implementado: 4.000 metros lineales de cerramientos tubulares, recuperación de las fachadas en vidrio de algunas troncales, marcos más robustos en las puertas y realce de barandas, desde el 1° de febrero les tocarán el bolsillo a las personas que decidan evitar el pago del transporte. De acuerdo con el nuevo Código de la Policía, quien se cuele en Transmilenio recibirá una multa de cuatro salarios mínimos diarios legales vigentes, que equivalen a $98.360.

También continuarán verificando con elementos electrónicos que las personas que ingresen a las estaciones hayan validado su tarjeta recientemente, sobre todo en los portales del Norte, Usme, Tunal y Américas, lugares donde más se presentan evasiones.

Pero a pesar de las medidas que ha tomado la Policía, hay muchos que consideran que el buen comportamiento de las personas en el transporte público depende de factores que van más allá de las multas. Por ejemplo, Mauricio García Villegas, doctor en ciencia política de la Universidad Católica de Lovaina y magistrado auxiliar de la Corte Constitucional, asegura que uno de los factores principales para evitar la transgresión es el buen servicio. “Si los usuarios cuentan con un sistema digno, limpio y seguro va a disminuir el riesgo de que se cuelen. La gente cumple cuando ve que los demás cumplen”, concluyó.

Sin duda, este caso de agresión que terminó en una dolorosa tragedia, además de poner sobre la mesa del debate la postura de Villegas, deja una preocupación latente, y es si los pasajeros tendrán de nuevo muestras de valor civil para abuchear a los colados o por el contrario la sensación de inseguridad los hará callar.