Concejales de Bogotá citan al banquillo al observatorio que los evalúa

Con un foro, 19 concejales pretenden hacerle un debate a Concejo Cómo Vamos, programa que mide el desempeño de los cabildantes, ante el malestar por el método de evaluación. El director de ese observatorio no asistirá, aunque admite que evaluarán las críticas.

Algunos concejales están incómodos con el método que usa Concejo Cómo Vamos para evaluarlos. Quieren conocer más detalles del proceso. / Cristian Garavito

Un foro, que huele más a debate de control político, está programado para este lunes en el Concejo de Bogotá. Sería un mero trámite si no fuera porque el invitado central es Concejo Cómo Vamos (CCV), programa de la sociedad civil que tiene como socios a la Fundación Corona, la Universidad Javeriana, la Cámara de Comercio y la Casa Editorial El Tiempo, que les ha medido el aceite a los concejales desde hace 14 años .

La propuesta, firmada por 19 concejales de seis partidos (no todos con malas calificaciones en los informes de CCV), tiene el ánimo, en el papel, de conocer mejor el método que usa el observatorio para hacer sus análisis. En el fondo, sin embargo, está la molestia de una parte del cabildo por las calificaciones recibidas.

Todo comenzó a cuajarse después de la presentación del más reciente informe, a mediados de septiembre. Es común, desde hace años, que algunos concejales, sobre todo aquellos ubicados en los últimos lugares del escalafón que da cuenta de sus calificaciones, reaccionen cuando las evaluaciones se hacen públicas. Dan declaraciones en medios, se quejan en redes sociales, pero lo de hoy –un foro con pinta de debate de rendición de cuentas– es inédito.

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A pesar de que en el aire queda la sensación de que les molesta ser evaluados, los concejales hacen la salvedad de que su interés es que el examen no sólo se afine para medir mejor los puntos que aborda (asistencia, actividad normativa, participación y control político), sino que incluya otras facetas de su trabajo, como la labor política en los barrios. “Los concejales no se la pasan durmiendo” parece ser el mensaje, que, a propósito, fue el mismo que lanzó en su primer capítulo Candelario, el nuevo youtuber del Concejo, quien apareció la semana pasada.

Lo cierto es que las molestias aumentaron hace unos días, cuando CCV (programa que forma parte de Bogotá Cómo Vamos) respondió que no acogerá la invitación.

Las críticas

El liberal Germán García, hijo de cacique aunque novato en el Concejo y uno de los 19 firmantes, critica que no sólo no les tengan en cuenta el trabajo con la comunidad, sino también la gestión que hacen por territorios específicos y las denuncias que han hecho por los medios de comunicación. “Tampoco es transparente que, cuando se le pide información detallada a CCV sobre la evaluación, se niegue a suministrarla aduciendo que es reservada. Y preocupa que su director, Ómar Oróstegui, no asista a la discusión. Esta calificación, que se hace pública, afecta nuestra reputación y por eso considero necesario el debate”.

Otro punto ha tocado el concejal de Progresistas, Hollman Morris, desde hace unas semanas. A pesar de integrar la oposición al alcalde Enrique Peñalosa y ser uno de sus críticos más duros, su más reciente calificación en control político fue cero. CCV evalúa los debates, pero a él no le agendaron ninguno durante el primer semestre del año que abarcó la medición, a pesar de haber propuesto cinco. Él se ha quejado del juego político detrás de eso (algo que no capta la evaluación), dado que la programación está a cargo de la mesa directiva, que encabeza Roberto Hinestrosa (Cambio Radical), un amigo de la administración que, a propósito, también promovió el debate de hoy porque está inconforme con sus números.

Andrés Forero, del Centro Democrático, también sacó cero en control político, pero su caso es diferente al de Morris: descuidó esa labor, dice, por coordinar la discusión del Plan de Desarrollo en la comisión que lleva ese nombre y que él preside. Pero sí trabajó, y mucho, recalca.

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Hay otra arista para tener en cuenta: la posición que ocupa un concejal en los escalafones de CCV no necesariamente refleja su honorabilidad. Muestra de ello es, por ejemplo, que algunos protagonistas del carrusel de la contratación alcanzaron lugares privilegiados. En 2011, entre los 10 más destacados por su actividad normativa estaban el conservador Ómar Mejía y el liberal Jorge Salamanca, ambos en prisión por ese escándalo. En el primer semestre de 2012, José Juan Rodríguez (Verde) y Andrés Camacho y Orlando Parada (La U) alcanzaron, en ese mismo aspecto, una calificación medio alta.

“Somos transparentes”

Para negarse a asistir al foro, Ómar Oróstegui, director de Bogotá Cómo Vamos y de CCV, le respondió al Concejo que las inquietudes deben tratarse desde lo técnico y no desde lo político. En diálogo con este diario, resaltó que siempre han estado dispuestos a atender las dudas, y muestra de ello es que este año han recibido a 27 de los 45 concejales con sus equipos de trabajo para explicarles el método de evaluación. “Somos transparentes y siempre se les entrega información cuando la requieren”, anota. La han negado, en ciertos casos, “por cuestiones de propiedad intelectual”; es decir, cuando les solicitan “microdatos” que, ahí sí, consideran de reserva.

De todas forma, dice, después de recopilar su información en las sesiones y antes de publicar cada informe, contrastan sus datos con la información oficial del Concejo, para que no haya lugar a malos entendidos. Y agrega: “Lo que hacemos se basa en hechos cuantificables, partiendo de las funciones de los concejales consagradas en la ley, que son esencialmente el control político y la actividad normativa. También evaluamos permanencia y participación, y, de las intervenciones, su calidad”.

Sobre la propuesta de tener en cuenta aquello que hacen los políticos fuera del Concejo, responde que es imposible, por el simple hecho de que eso no puede medirse. Eso es, precisamente, lo que puede terminar en la paradoja de que concejales envueltos en escándalos terminen bien clasificados, pues el comportamiento dentro del recinto y fuera de él puede ser opuesto.

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Sí admite que la metodología es susceptible de ajustes y trae a cuento lo denunciado por Hollman Morris, como ejemplo de un caso que analizan para ver cómo pueden afinar la medición de tal forma que puedan incluir circunstancias como esa.

Prefiere evitar más polémica cuando se le pide una opinión sobre las motivaciones de este debate, pero deja como reflexión lo siguiente: “La democracia no se limita en el acceso al poder, sino que hay responsabilidad en el ejercicio del mismo”. En pocos meses, entonces, publicarán un nuevo informe.

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