Condenan por peculado a constructor del edificio para la Policía Metropolitana de Bogotá

Noticias destacadas de Bogotá

Se trata de Luis Jorge Castellanos, representante legal de la firma a la que se le adjudicó la obra en 2010. Lo sentenciaron por peculado por apropiación. Tendrá que pasar nueve años y seis meses (100 meses) en prisión y pagar una multa de más de $100.000 millones.

Han pasado más de 10 años desde que se contrató la construcción del comando para la Policía Metropolitana de Bogotá y solo hasta ahora la justicia emite una setencia judicial contra los responsables de este “elefante blanco” en la capital. Se trata de la condena contra Luis Jorge Castellanos, por peculado por apropiación, representante legal de la firma Castell Camel S.A.S., a la que se le adjudicó el proyecto en 2010 y a pesar de que debía entregarlo a más tardar en 2012, nunca lo terminó.

El sentenciado en primera instancia,tendrá que pagar una pena de nueve años de prisión y una multa que supera los $100.000 millones. Además, fue inhabilitado para ejercer cargos públicos. Debido al monto de la pena, la juez de conocimiento le negó a Castellanos la solicitud de suspensión condicional de la pena, así como el beneficio de prisión domiciliaria. Por esta razón, ordenó su trasladarlo a prisión.

Por otro lado, Juan Manuel Fawcett, representante de la empresa encargada de los diseños de la obra y quien también fue procesado, pero el delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales, fue absuelto. De acuerdo con la firma de abogados Largacha Torres, que representó en el caso a Fawcett, la decisión se tomó, porque se pudo establecer que el contrato de consultoría se entregó a tiempo y que los diseños realizados en ese momento cumplían con la normativa.

>>>Lea: Edificio de la Policía de Bogotá dejará de ser un “elefante blanco”

La historia detrás de esta construcción ha sido un largo desangre financiero para las arcas de la capital. El contrato de construcción se celebró en la oscura época del “carrusel de la contratación”, cuando la administración estaba bajo el manejo de Samuel Moreno en Bogotá. En esa oportunidad se promocionó como una de las grandes obras en seguridad, ya que la Policía Metropolitana no contaba (y sigue sin tenerlo) un edificio para operar.

La polémica obra se puede apreciar en la carrera 56 con calle 22, en el barrio Salitre Sur. Los diseños indican que en diciembre debía estar funcionando allí un edificio de 20 metros de ancho por 128 de largo, 39.000 m2 de área construida, seis pisos y un sótano. En ese momento el contrato se le adjudicó a la firma Castell Camel S.A.S., por un monto de $43.794 millones y le dieron 15 meses para entregar la obra. Se le entregó al constructor el 50 % como anticipo. La ejecución comenzó el 28 de diciembre de 2010 y casi desde ese día hubo inconvenientes.

Sin embargo, todo empezó a fallar cuando, durante la construcción, aparecieron grietas en los hundimientos de los pisos. Esto encendió las alarmas, pues quedaba en duda la estabilidad de la estructura, que albergaría a la Policía de la capital. El constructor alegó problemas de diseño y otros inconvenientes durante el desarrollo de la obra, incumpliendo la fecha inicial de entrega. A partir de entonces el contrato empezó a tener una serie de prórrogas en tiempo y dinero.

El archivo de la obra, conocido por El Espectador, enumera todas las advertencias de los interventores, que no auguraba un buen final para este proyecto. Por ejemplo: el interventor no recibió obras por problemas de calidad; encontró obras inconclusas, otras que no estaban previstas ni autorizadas y unas que ni se hicieron.

Con la llegada de Gustavo Petro el panorama siguió igual. En su mandato, el contrato estuvo entre prórrogas y suspensiones. Lo más paradójico es que el constructor ya recibió casi todo el dinero. La administración de Samuel Moreno y Clara López le hizo 13 desembolsos por casi $29.000 millones. La de Petro, nueve, que sumaron $3.800 millones.

En 2016, para reactivar la obra, la Secretaría de Seguridad, contrató a la Sociedad Colombiana de Ingenieros para evaluar las condiciones de la estructura. Aunque siempre existió la duda de si era mejor demoler y volver a empezar, la conclusión fue que, aunque hay trabajos mal hechos, lo construido se puede salvar con un reforzamiento estructural. (Lea:Investigación por obra de comando de policía, en veremos)

En 2018 se adjudicó un nuevo contrato de $132.000 millones para terminar la obra. Sin embargo, este año, la Contraloría de Bogotá aseguró que, si bien hay un avance físico del 83% y financiero del 62%, todavía se necesitan cerca de $50.000 millones para terminar la construcción.

A la fecha, con los trabajos aún en obra negra, los bogotanos han pagado más de $200.000 millones en un edificio que aún siguen sin terminar y que, tal parecer, este gran “elefante blanco” seguirá tragando recursos de las arcas de la capital.

Comparte en redes: