Confío en este Pico y Placa: Antanas Mockus

El exmandatario habla de la nueva restricción que arrancó el martes en la ciudad con más de 400 infractores y tranquilidad en el Sur.

Si es verdad, como dice el alcalde Gustavo Petro, que la nueva modalidad de Pico y Placa que arrancó ayer en Bogotá (discriminando por placas pares e impares, en dos franjas horarias y sin restricción en el Sur) está soportada técnicamente, la administración se anotará un tremendo golazo. Pero si no lo está, el fracaso podría ser estruendoso. Esa es la principal conclusión que sobre la medida tiene el exalcalde Antanas Mockus, luego del primer día de aplicación.

Pese a algunas quejas ciudadanas, que detallaron embotellamientos en horas valle en sectores como La Sevillana, en términos generales la jornada transcurrió con tranquilidad en toda la capital, por lo que Mockus le da un voto público de confianza a la administración, que se juega su carta fuerte para acabar con el caos en la movilidad.

¿Podrá este Pico y Placa acabar con el caos en la movilidad?

Haber vuelto a dos restricciones y haber ligado la restricción a las horas pico es un buen paso. Hace unos años la comparación internacional mostraba que la medida de Bogotá era la más inteligente, pues no se trataba sólo de redistribuir el tránsito entre días sino también entre horas, para utilizar las llamadas valle.

¿Qué piensa de que algunas zonas del Sur estén exentas de la medida?

A mí me parece supremamente interesante. Una de dos: o se van a armar unos trancones de la madona o el alcalde va a lograr un cambio en el imaginario sobre el Sur. Si esto está respaldado en estudios de origen-destino, va a ser un buen cabezazo, porque la gente va a dejar de ver al Sur como esa imagen del 20 de Julio lleno de tráfico.

¿Esto en qué beneficiaría a las personas que viven y se movilizan en el Sur?

En el Sur el carro es para trabajarlo y en el Norte es para ir al trabajo. Esa distinción es muy importante porque, económicamente, si los flujos del Sur se mantienen en el Sur, las personas podrán mejorar su producción y podrán crecer.

¿Esta medida es un regreso al Pico y Placa que usted aplicó como alcalde en su momento?

Es un regreso a cierta ortodoxia. En lo del Sur hay un avance, y en general es un avance en el sentido en que reconoce que la entrada de carros no ha sido compensada con la construcción de nuevas vías. Todo esto se tiene que complementar con el Sistema Integrado de Transporte.

¿Cómo se relaciona el SITP con el Pico y Placa?

El 70% de las empresas de transporte en Bogotá son afiladoras y ganan entre más carros tengan afiliados. El único servicio que prestan es el acceso a unas rutas que el Estado les entrega para que las exploten. Este es un modelo arcaico porque no implica una gestión racional del capital; es mucho ojímetro y poca ingeniería.

¿Por qué esto mejoraría la movilidad?

Si se mejora la velocidad de circulación en la ciudad, con menos buses se logra la misma capacidad transportadora. Lo que pasa ahora es que hay más trancones, porque crece el número de buses y éstos van más despacio, y en vez de hacer cinco o seis rutas en el día terminan haciendo dos o tres. Es un círculo vicioso. No tiene sentido que haya más y más buses cargando menos y menos pasajeros para andar más lentamente.

¿Qué opina de que se aplique la restricción teniendo en cuenta los días pares y los impares?

Un Pico y Placa del 50% significa que la ciudad ahora tiene la mitad de las vías que necesita o el doble de carros de los que puede absorber.

Existen sectores que opinan que esta medida es más improvisación que otra cosa...

La filosofía que hay que tener es “lo uno por lo otro”. Los beneficiados en una reforma suelen quedarse callados y los perjudicados pegan el grito en el cielo. Con esta medida va a haber claramente beneficiados y seguramente, aunque se trata de evitarlo al máximo, perjudicados. Entonces, ojo con la información que se publica, hay que ser lo más neutro y objetivo posible.

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