Constructora Pedro Gómez no podrá vender ni un ladrillo sin permiso de Supersociedades

Deudas con más de 90 días de vencimiento y el no haber entregado a tiempo de su información contable certificada llevaron al ente de control a tomar la medida cautelar sobre la empresa constructora más grande del país.

Pedro Gómez y Cía, una de las empresas constructoras más reconocidas en el país, está bajo control de la Supersociedades. /Archivo El Espectador.
Pedro Gómez y Cía, una de las empresas constructoras más reconocidas en el país, está bajo control de la Supersociedades. /Archivo El Espectador.

La empresa de construcción más reconocida del país atraviesa una situación compleja. Pedro Gómez y Cía fue sometida a control por la Superintendencia de Sociedades, debido a posibles dificultades financieras y a su incumplimiento para entregar la información contable al ente de control. En principio, se habla de cuentas por pagar con más de 90 días de vencimiento por casi $15.000 millones.

El proceso se remonta a comienzo de año, cuando la Supersociedades, debido a la “representatividad de la sociedad Pedro Gómez en el sector de la construcción y los diferentes proyectos que desarrolla a nivel nacional”, la incluyó en un programa de visitas para verificar su situación jurídica, financiera, contable y administrativa.

Esa visita se hizo en febrero y en el acta se solicitó a las directivas entregar toda la información relacionada con la financiación y estado de las obras en ejecución, pasivo y certificación de pago de obligaciones con corte al 31 de enero de 2016. Además, que antes del 4 de marzo debían entregar sus estados financieros certificados, así como los balances de los patrimonios autónomos a través de los cuales adelantaba sus proyectos inmobiliarios. El llamado se reiteró el día venció el plazo.

Sin embargo, ese día, la revisora fiscal de la compañía informó a la Supersociedades que pese a haber empezado la auditoria y a que en varias ocasiones también solicitó a las directivas la información para adelantar el proceso, al 4 de marzo no la había recibido y que por esta razón no tenían los datos suficientes para dar una opinión sobre la situación contable de la compañía.

Incumplimientos

Ese mismo día (4 de marzo), el representante legal de la sociedad Pedro Gómez y Cía pidió a la superintendencia una prórroga de 10 días hábiles para allegar los estados financieros, ya que para no había culminado la conciliación entre la contabilidad de empresa y las de los fideicomisos de los proyectos, proceso clave para que los estados financieros pudieran ser certificados.

Sin embargo, y a pesar de obtener la prórroga, los entregaron días después de que se les venció el plazo y sin una opinión de la revisoría fiscal. La razón para que la Revisoría de nuevo se negó a emitir un concepto sobre la compañía fue luego de encontrad deficiencias en el sistema de control interno; ausencia de documentos de soporte alrededor del uso de algunos recursos, e inconsistencias en la determinación del valor razonable de los terrenos para el desarrollo de proyectos.

Además, indebida reclasificación de activos disponibles para la venta; dificultades para determinar la liquidez y pasivos vencidos, entre otros”. En resumen, el revisor fiscal encontró un desorden financiero, que lo llevaron a abstenerse de emitir alguna opinión sobre la situación contable de la compañía constructora.

Ante las dudas, la Supersociedades pidió a la compañía a comienzos de abril una certificación de que estaba cumpliendo con sus obligaciones fiscales, parafiscales, laborales, financieras, con proveedores y demás acreencias, de forma detallada. Además, pidió a la junta de la compañía explicar, punto por punto, las acciones adelantadas para corregir las observaciones efectuadas por la revisoría fiscal

El constante incumplimiento llevó a la Superintendencia a determinar que, las circunstancias expuestas, especialmente las deficiencias en el sistema de control interno, “permiten identificar una situación crítica de orden administrativo, pues la efectividad de éste es fundamental para la buena marcha de cualquier sociedad comercial u organización en general”.

Y agregó: “Incumplir no solo las obligaciones legales sino órdenes precisas de la entidad de supervisión… supone una situación de riesgo y posibles efectos negativos para los accionistas como para los terceros con los que la sociedad mantiene relaciones comerciales… Todo esto genera una clara señal de alerta que obliga la adopción de medidas preventiva como someter a control a la empresa Pedro Gómez”.

La decisión se tomó a finales de abril para proteger los intereses económicos de terceros hasta tanto se normalice su situación de riesgo administrativo. “Generalmente, el grado de fiscalización conocido como control, se ha utilizado por parte de esta superintendencia como una medida correctiva para subsanar situaciones críticas de orden jurídico o contable.

Aunque la decisión no implica que la empresa esté en quiebra y que la vayan a liquidar, por lo pronto, sí es cierto que las actuales directivas no podrán tomar decisiones ni un ladrillo sin permiso de la Supersociedades, hasta tanto su situación no se normalice y se levante la medida de control.

Para conocer la opinión sobre esta decisión, El Espectador intentó comunicarse con la empresa, pero no se pudo establecer contacto.